Washington.- Los votantes estadounidenses le estamparon más que una advertencia al presidente George W. Bush y a su Partido Republicano. "Esta fue una votación de protesta, la gente quiere un cambio de curso", analizó la comentarista jefe del canal NBC, Andrea Mitchell.
La derrota de varios de los seguidores de Bush fueron señales claras de que los ciudadanos estadounidenses están profundamente insatisfechos con la política del texano. Incluso muchos republicanos están a favor de un cambio de rumbo de la política. estadounidense.
Tanto demócratas como republicanos coincidieron en que fueron en especial la guerra en Irak y los escándalos en Washington los temas que más movilizaron, y también enfurecieron, a los ciudadanos estaodunisenses. "Por supuesto, la gente está decepcionada con la guerra en Irak, yo también lo estoy", admitió el senador republicano John McCain en una entrevista con el canal Fox News, visiblemente afectado por la derrota electoral de varios republicanos.
"Necesitamos una estrategia para Irak que trascienda el partido", dijo McCain, quien sin embargo no supo precisar en qué se basaría esta nueva política. Sólo advirtió que el retiro inmediato sería "una catástrofe y una amenaza a nuestra seguridad".
Más allá de como sea la conformación final del Congreso tras estas elecciones, ya no quedaron dudas de la victoria de los demócratas. Nancy Pelosi, quien podría asumir como líder de la Cámara de Representantes, afirmó con euforia ante jubilosos seguidores que los demócratas estaban frente a una "victoria histórica".
Pero aún habiendo conquistado la mayoría que desde 1994 ostentan los republicanos en ambas cámaras del Congreso, entre los demócratas hay mucha inseguridad acerca de su futuro político. Con un Congreso controlador por el Partido Demócrata, Bush deberá estar mucho más dispuesto a un compromiso con la oposición. Tanto su plan de reforma de la seguridad social como la continuación de la rebaja tributaria a los más adinerados tendrían pocas oportunidades de prosperar.
Pero en el caso de Irak existe en ambos partidos mucho enojo por la situación a la que se ha llegado, así como también mucha inseguridad sobre qué salida tomar. Los demócratas y el líder de este partido de centro-izquierda saben que con una reducción del presupuesto podrían obligar a una retirada de las tropas estadounidenses de Irak.
Pero entre los demócratas existen posiciones muy divergentes acerca de cómo Estados Unidos podría hallar una solución a este derrame de sangre y a la conflictiva situación política en Irak, que no haga caer al Cercano Oriente en un caos. Los problemas para Bush, políticamente golpeado y por momentos desorientado, se han agrandado con estas elecciones.
Fuente: DPA