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Alex Pelao es furor en redes con sus personajes y su humor

La televisión argentina de los '90 y los 2000 fue su 'escuela' inicial. También el cine que veía con el mismo fervor. Así, Alex Pelao construyó mucho de su humor.

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El humorista y youtuber Alex Pelao. | INSTAGRAM

“¿Cómo este tipo no está actuando en televisión?” es uno de los mensajes más reiterados, reformulado de diversas maneras por distintos usuarios, cada vez que Alejo Cruzado Antonelli sube una de sus parodias a sus redes. Las parodias en cuestión son una de las varias formas que Alex Pelao –su nombre virtual–, elige para su contenido. Allí aborda géneros clásicos de la televisión y el cine, encarna todos los personajes, y también personajes reales que habitan el multiverso de este creador que, afirma en su diálogo con PERFIL,  “el título de comediante me queda grande”.

Las virtudes del humor argentino, según Roberto Moldavisky.

—¿Cómo empezó tu relación con el humor?

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—Como pibe que nació en los 90 y vivió su infancia y adolescencia en los 2000, tuve una gran influencia en lo que fue ShowMatch, Videomatch.  Es algo que disfruto mucho y es una faceta que todavía no he explotado pero que me atrae mucho y que me encantaría hacer. Al margen de eso, creo que mi relación empezó por el consumo de estos programas tan conocidos de la televisión argentina. Luego empezó a mutar en un interés por otros artistas e influencers, como el Bananero, quien demostró que se podía hacer una edición propia del contenido que se creaba, sin la necesidad de una gran producción, como proponía la televisión.

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El llamado humor negro no es de la preferencia de Alex Pelao.

—¿Cuándo te diste cuenta de que eras gracioso?

Es complicado decir que uno es gracioso, caés en un lugar de egocentrismo enorme y creo que perdés la gracia. Yo me animo a hacer cosas que quizás a algunas personas les da cringe ( vergüenza ajena). Puede ser que para esa gente no soy gracioso, pero puede pasar que se rían un poco de mí, de lo que no se animan a hacer. Ya desde chiquito tenía esa forma de ser. En el jardín y en la primaria me gustaba imitar a los maestros. Me gustaba hacer monerías, boludeces, gritar. Había que liberar la ansiedad por algún lado, era bastante distraído. Y veía que podía captar algunas cositas de la realidad y transformarlas.

—¿Qué viene primero: el chiste o el personaje?

—Hay chistes que requieren de ciertos personajes para ser contados, y hay personajes que por su composición pueden contar ciertos chistes. Yo suelo observar mucho más a los personajes y ver qué chistes se puede armar con ellos; con personajes me refiero a personas que pueden ser el diariero, el abuelo, el empresario, el futbolero, la persona que te atiende en un bar. Todos somos personajes y portamos chistes.

—¿Por qué?

—Porque nuestra posición y nuestro rol social tienen una gracia. Entonces yo creo que primero hay que identificar al personaje y luego salen los chistes porque de todos nos reímos y todos se ríen de nosotros. A veces das en la tecla de determinadas tendencias genéricas de las películas.

—¿Qué lugar ocupó el cine y la televisión en tu formación?

—Para mí son pilares. He consumido televisión desde muy chico, y  siempre me sentí atraído por las películas. Solía ver algunas hasta el punto de obsesionarme con ellas; lo mismo con series. De grande es más difícil porque los estímulos son muchos y es más difícil apreciar de esa manera una obra.

¿Por qué el humor es impotencia resuelta de manera agradable?, según Pedo Saborido.

—¿Qué cosas te hacen reír?

—El humor absurdo, la realidad aumentada, me da risa el señalamiento de lo que se nos pasa por delante. Muy por el contrario, el humor negro es algo que quizás me han enseñado a no reírme, por más que esté avalado.

—¿Cuál sentís que es el rol del humor en estos tiempos?

—El humor te abstrae del sufrimiento, y es el único momento en donde puede verse la utopía de una sociedad perfecta.  Hoy el humor sana, no cura pero ayuda a pasar la guerra.