Como directora de Vogue (Estados Unidos), Anna Wintour se convirtió en anfitriona de las Met Gala en 1995. Las redes sociales no existían y faltaba casi una década para la aparición de YouTube, por lo que la cobertura en vivo a todo el mundo solo podía hacerse por televisión pero no había audiencia para ello, y además hubiera resultado onerosa. Y si bien era una gala que combinaba a la élite social norteamericana con el mundo de la moda y un poco de Hollywood, fuera de Estados Unidos, representaba más una evento de la moda para seguir financiando el importante departamento de la historia de la moda del Museo de Arte Metropolitano de Nueva York.
La aparición de internet, las mencionadas redes sociales y YouTube, fueron aprovechadas por Anna Wintour y el equipo de Vogue para globalizar la que es, sin duda, la gala más mediática del mundo fuera de los premios Oscar. Así se reconfirmó el poder de convocatoria que acumuló Anna Wintour sumado a su capacidad para convertir a la Met Gala en un éxito económico con recaudaciones que se superan año a año, y también en una vidriera perfecta para mucho más que diseñadores, modelos e influencers.
Pay per pertenecer. La Met Gala que se realizó el lunes último fue diferente a las anteriores. Jeff Bezos fue el sponsor más importante de la noche: pagó diez millones de dólares. Ese monto permitió que la edición 2026 tuviera una recaudación récord de cuarenta y dos millones de dólares, esto fue, once millones de dólares más que en 2025.
Los millones aportados Jeff Bezos habilitaron que su esposa Lauren Sánchez Bezos oficiara de coanfitriona de la gala, con espacio para dar una prebienvenida el día previo a la fiesta donde antes de Anna Wintour y del director Museo Metropolitano, ella hable antes ese grupo de invitados y de anunciantes de la gala. Todo esto, más la performance que Lauren Sánchez Bezos en la alfombra roja, tuvo una segunda lectura: Anna Wintour hizo de la Met Gala 2026 el debut social de la mujer de Jeff Bezos. Ese es el punto que completa esa mirada que ubica a Anna Wintour en la Truman Capote del siglo XXI.
Capote y su musa. Un lunes también, pero de noviembre de 1966, se realizó en el Plaza Hotel de Nueva York la que se bautizó como “la fiesta del siglo”: The black and white ball (el baile en blanco y negro). Truman Capote ya era la exitosa revelación editorial con su novela A sangre fría y organizó esta fiesta para animar a su amiga Katherine Graham a quien veía algo deprimida por el suicidio su esposo Phil Graham sucedido tres años antes. Este último fue periodista y copropietario de The Washington Post que terminó heredando su esposa Katherine Graham quien, junto con Ben Bradlee como jefe de redacción, publicaron los Papeles del Pentágono y la investigación de los periodistas Carl Bernstein y Bob Woodward conocida como el Caso Watergate. Casualmente, en 2013, Jeff Bezos compró The Washington Post.
Lauren & Kate. Katherine Graham pertenecía a la élite neoyorquina, tenía un perfil discreto pero sus reuniones privadas combinaban personajes de la política, diplomático, y la cultura en máxima expresión. Por eso, estar dentro o fuera de la fiesta que le organizó Truman Capote, para muchos, tenía un importante significado. Y hay historias de las cosas que hicieron algunos personajes para conseguir ser invitados. Fuera de eso, Capote logró su cometido, sacarle una sonrisa a Katherine Graham quien tuvo una nueva etapa social por viudez. Después, se abocó de lleno a su diario. -A su manera y por diez millones de dólares, Anna Wintour le posibilitó a Lauren Sánchez Bezos un debut social de escala global.