“¿Ya está? ¿Es todo por hoy? ¡Ah, bien…!”, dijo Jacob Tierney con el rostro y cuerpo aliviados, sin tener en cuenta que la cámara del zoom con el que habló con PERFIL y un par de medios de América Latina seguía encendida. Y en un punto, su sentimiento era entendible porque desde hace no más de cuarenta días, por el éxito de su serie Heated Rivalry (Apasionada rivalildad), su fama se extendió por fuera de su Canadá natal donde ya era conocido como actor y productor, además de por ser hermano e hijo de personas ligadas al mundo artístico.

Para entender su presente, alcanza con recorrer YouTube, TikTok, Instagram y medios online donde hay cantidad de reseñas, entrevistas, y críticas sobre Tierney, sobre Heated Rivalry, y sobre Hudson Williams y Connor Storrie, los actores que tuvieron con la serie sendos debuts como protagonistas.
Los protagonistas de Heated Rivalry, llevaron la antorcha olímpica de los juegos de invierno.
En un punto, el éxito de Jacob Tierney es algo inusual porque, sobre todo en América Latina, Heated Rivalry se hizo famosa sin estar disponible en las plataformas. Fueron los comentarios, videos y reels que en redes sociales subieron los fans latinos quienes, de manera “alternativa”, pudieron verla antes de que HBO Max, la comprara para estrenarla a nivel global este febrero 2026, a la vez que, hace unos días, anticipó la producción de una segunda temporada.

Sexo y deporte. Heated Rivalry es una serie que relata una relación sexoafectiva clandestina, entre dos jóvenes deportistas de elite que integran equipos rivales de la Liga Nacional de Hockey sobre hielo, el deporte más popular de Canadá. El planteo que Jacob Tierney hizo de Heated Rivalry cuando buscaba financiación para filmarla recibió, primero condicionamientos respecto de las escenas de sexo entre los protagonistas –que él no aceptó–, luego la negativa de financiamiento de plataformas como Netflix. Finalmente, consiguió que Crave –la plataforma de streaming más importante de Canadá– produzca la serie. Y el éxito lo tomó por sorpresa como a todo el elenco. De esto y más, habló en exclusiva con PERFIL.
—¿Crees que las historias eróticas como la de “Heated Rivalry” funcionan tan bien porque tratan el cuerpo masculino de una forma que las producciones heterosexuales nunca hicieron?
—Puede ser. Pero creo que, en última instancia, el erotismo de esta serie es una especie de señuelo que funciona, y lo que genera en los espectadores es ese anhelo, esa añoranza y esa ternura que surgen después del erotismo. Creo que la gente está acostumbrada a ver que la ternura conduce al sexo, en lugar de que el sexo conduzca a la ternura. Ese es el cambio que propone la serie. Y la verdad, es abrumador y a la vez maravilloso.

—¿En el presente contexto mundial donde desde el poder se alienta la crítica y la agresión a personas que eligen un amor como el de “Heated Rivalry”, como entendés el éxito de la serie?
—A ver, parte de lo bueno es que eso suceda. Como dije, lo que no esperaba es la magnitud del suceso. Y por otro lado, es muy fuerte que se la haya aceptado teniendo en cuenta que la historia ocurre en un ámbito conservador como es el de hockey sobre del hielo, deporte que en Canadá es parte del orgullo nacional, como el fútbol en Argentina. Me emociona y me anima mucho la cantidad de jóvenes –hombres y mujeres– que parecen sentirse convocados por la serie.
¿Por qué el guión de Heated Rivalry atrapó a la audiencia?
—¿La serie sirve para repensar o incluso reescribir sobre la masculinidad?
—Puede ser, pero a pesar de todo lo que se habla sobre la masculinidad, no veo que se hable mucho de la vulnerabilidad y la intimidad, ni de lo importante que es para todos los hombres –homosexuales, heterosexuales o lo que sean–, lidiar con su propia vulnerabilidad y con su propio miedo a la intimidad. Eso es algo que nos pasa a todos. Con una historia romántica, llena de clichés (como Heated Rivalry) se puede revelar mucho cuando –a esos clichés– se les da el peso que merecen. Y eso es lo que intentamos hacer. Creo que es importante que las mujeres vean a los hombres como seres vulnerables, y a su vez, que ellos se vean a sí mismos de esa manera.

—¿Cuál que fue tu mayor desafío en la adaptación de “Game changers”, la saga del libros de Rachel Reid (escritora canadiense contemporánea), para crear la serie? ¿Tuviste en cuenta el fandom de Reid?
—La verdad, no pensé mucho en eso cuando lo estaba adaptando porque solo intentaba ser fiel a lo que me encantaba de esa saga. Yo también era fan. Solo quería confiar en que lo que amaba de esos libros conectara con el público. Después estuvo esa parte que tiene que ver con confiar en quienes elegí para que leyeran los guiones, Rachel (Reid) incluida, para asegurarme de que todos estuvieran al tanto de la serie que estábamos haciendo y de que todos íbamos en la misma dirección.
—Luego del estreno de Heated Rivalry hubieron atletas que inspirados en la serie, “salieron del armario” o eligieron hablar abiertamente de su sexualidad…
—Eso es algo que nunca imaginé que sucediera; son de las cosas que me emocionan.

—Las escenas de sexo entre los protagonistas funcionaron, como dijiste, como señuelo para el público. Pero tu tratamiento evitó el “sexo fuerte” e incluso con algo de violencia que suele darse en escenas similares en otras producciones. Acá incluso hay como un cuidado recíproco entre los personajes masculinos.
—Es así. Y es que, en general, no vemos a los hombres cuidarse emocionalmente, ni con amabilidad y comprensión, ya sea si hay sexo o no. Creo que también ésta es una manera de empezar a reflexionar sobre la salud mental masculina en general, sobre la importancia de la intimidad entre amigos, entre parejas…Ser vulnerable es hermoso y útil. Y como vengo repitiendo, la estrategia engañosa de esta serie es que empieza con una escena de sexo excitante e incluso, para algunos, escandalosa, pero luego lo que se ve es que el sexo es parte de la relación entre los personajes.

—¿También suma a ese “engaño” que en las promociones se muestran mucho los cuerpos de los actores, vídeos de los equipos de hockey, “heated” clips sugerentes?
—Eso es algo que los actores preveían. Todos sabíamos que lo sexual iba a ser uno de los temas por los que se hablaría de la serie. Ya no hay mucho sexo en la televisión, y queríamos que el sexo fuera divertido, excitante y todo eso. Y es notable ver lo bien que reacciona la gente al ver sexo consentido entre dos adultos masculinos, que no se castigan ni flagelan por nada, que no tienen nada que ganar en esas escenas, y que solo lo hacen por placer y para expresar lo que siente el uno por el otro.

—Los protagonistas tienen una química increíble en la serie. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de trabajar con ellos?
—El profesionalismo. (C.Storrie y H.Williams) estaban muy preparados, siempre llegaban al rodaje con sus diálogos aprendidos. Ellos están en cada fotograma de la serie, con excepción de un episodio, y eso es mucho trabajo. Estaban preparados física y emocionalmente, confiaron el uno en el otro, y se entregaron incondicionalmente, lo cual es realmente difícil. Además, cuando trabajás sin tener un gran presupuesto, ni meses y meses para hacer las cosas bien, sino que tenemos “ese día” para grabar esas escenas, tener actores profesionales y comprometidos es un privilegio.
—¿Cómo cambió tu vida como creador de contenido ante este éxito repentino ?
—En lo profesional se me presentaron muchas más oportunidades, se abrieron muchas puertas…En lo personal, mi vida no ha cambiado tanto. Simplemente estoy intentando hacer lo mismo que hice en 2025 con la primera temporada. Es decir, voy a hacer una segunda temporada de Heated…, y me voy a concentrar para escribir la mejor serie posible.