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princesa de asturias 2023

Meryl Streep, Murakani y el keniata Kipchoge, premiados

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Estilo. Streep emocionó con sus palabras; Murakani, en silencio. | afp

“La empatía puede ser una forma radical de acercamiento y de diplomacia, igualmente crucial en otros ámbitos de actividad”, dijo Meryl Streep luego de recibir en España el premio Princesa de Asturias de las Artes. “En este nuestro mundo cada vez más hostil y volátil, espero que podamos hacer nuestra otra regla que se enseña a todos los actores: lo importante es escuchar”.

Del mismo modo, Streep mencionó otra regla que se recibe en las escuelas de arte dramático y es la de no juzgar al personaje porque esa es una tarea que le corresponde al público. “Juzgar te hace quedar fuera de sus vivencias”, se explayó para sumar que cuando las personas se van haciendo adultas aprenden a reprimir sus sentimientos y suplantarlos de acuerdo a sus intereses o a su ideología hasta “sospechar y desconfiar de los motivos de los demás. (...) Así llegamos a este triste momento de la historia”. La actriz ha recordado una obra de Federico García Lorca para destacar que actuar “es prestarles a los muertos una voz que los vivos pueden oír”, algo que calificó como “un privilegio” y el “deber” de un actor. Por otro lado, destacó que la “empatía” supone “la misteriosa capacidad de sentarnos juntos, extraños, en un teatro o en un cine a oscuras, y experimentar los sentimientos de personas que no se parecen a nosotros ni suenan como nosotros”.

Sus palabras fueron aplaudidas por la concurrencia que en esta edición tuvo una alfombra roja diferente a otros años. Quizá fue la presencia de la mencionada actriz o del elusivo escritor japonés Haruki Murakami o por qué no del maratonista Eliud Kipchoge. Los tres fueron muy aplaudidos durante la entrega que se hizo en un teatro de Oviedo.

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Timidez, entusiasmo. Haruki Murakami también premiado, recibió su diploma, se acercó al proscenio, abrió los brazos para agradecer y potenció los aplausos. Sin embargo, él no dio discurso alguno. Sí lo hizo el maratonista keniata Eliud Kipchoge, quien hace una semana ganó una maratón en Canadá. “Correr no es solamente movimiento, es un momento de poder unirnos personas de todo tipo, de varios países”, dijo el deportista de elite. “Creo que la belleza del deporte es conseguir nuevos récords, poder conseguirlos demuestra que la gente está trabajando duro. (...) Yo lo he logrado en dos ocasiones y creo que soy un ejemplo para la siguiente generación”.