Con su característica sonrisa y acompañado por sus compañeros del Barça, Messi pisó el impecable césped del Camp Nou y avanzó hasta el centro, donde sus compañeros lo rodearon para aplaudir su nuevo logro deportivo. Y el estadio estalló en una ovación.
Fue entonces cuando el delantero argentino levantó el Botín de Oro que le fue concedido el miércoles último y que lo acredita como el máximo goleador de las ligas europeas durante la temporada 2012-2013, en la que consiguió 46 tantos en 32 encuentros.
Así, el también capitán de la Selección argentina se convirtió en el primer futbolista en obtener tres veces este reconocimiento, tras los premios de 2010 y 2012.
Messi no jugó ayer debido a una lesión muscular del bíceps de la pierna izquierda que sufrió hace dos semanas en un partido contra el Betis. Esta es la cuarta lesión muscular en el último año y por ello estará entre seis y ocho semanas de baja. “Todo depende de cómo transcurran los días. Volveré, pero cuando tenga que ser. No me pongo fecha”, dijo.
Messi no jugó pero fue ovacionado al aparecer con su Botín de Oro