Especialistas en salud visual encendieron las alarmas por el creciente uso de lentes sin diagnóstico previo, una práctica cada vez más frecuente que puede derivar en problemas oculares y retrasar la detección de enfermedades.
Según advierten profesionales de la Sociedad Argentina de Oftalmología, muchas personas adquieren anteojos en farmacias o comercios sin realizarse un control visual, basándose únicamente en síntomas como dificultad para leer o cansancio ocular. Sin embargo, esta práctica puede agravar trastornos existentes o generar nuevos inconvenientes.
“El uso de lentes sin una evaluación adecuada puede provocar dolores de cabeza, mareos, visión borrosa e incluso empeorar defectos refractivos”, explican desde el sector. Además, remarcan que no todos los problemas visuales se solucionan con lentes, por lo que un diagnóstico incorrecto puede retrasar tratamientos necesarios.
Entre los riesgos más frecuentes se encuentran la corrección inadecuada de la miopía, hipermetropía o astigmatismo, así como la falta de detección de enfermedades más complejas como el glaucoma o la degeneración macular. En estos casos, el tiempo de diagnóstico es clave para evitar daños irreversibles.
El fenómeno también se vincula con el aumento del uso de pantallas, que genera fatiga visual y lleva a muchas personas a buscar soluciones rápidas. Sin embargo, los especialistas recomiendan realizar controles periódicos con oftalmólogos u optómetras, especialmente en niños, adultos mayores y personas que trabajan muchas horas frente a dispositivos electrónicos.
Por otro lado, desde el sector óptico señalan que los lentes prearmados pueden ser útiles en casos puntuales, como la presbicia leve, pero siempre bajo recomendación profesional. “No reemplazan una receta médica ni un estudio completo de la visión”, insisten.
En este contexto, las autoridades sanitarias refuerzan la importancia de la prevención y el acceso a controles oftalmológicos, con campañas que buscan concientizar sobre los riesgos de la automedicación visual.
La advertencia es clara: ver mejor no siempre es sinónimo de ver bien. Y en materia de salud ocular, el diagnóstico adecuado sigue siendo la herramienta más importante para cuidar la vista.