viernes 24 de septiembre de 2021
REPERFILAR Análisis

Alberto Fernández se refugia en el electorado clásico cristinista

Fernández para este año electoral necesita exhibir éxitos, viene sin dar mucho pie con bola y necesita reoxigenar a su Ministerio de Salud, golpeado por la pandemia. Una campaña clásica suele iniciarse fidelizando a los propios, pero esta anormalidad ¿hará que cambie?

13-01-2021 22:10

Mañana a las seis y media de la tarde, el presidente Alberto Fernández va a celebrar la promulgación de la nueva ley del aborto con un acto en el Museo del Bicentenario, en la Casa de Gobierno, para agasajar a esa misma militancia feminista que Cristina Kirchner dejó con las ganas de una norma por el estilo durante dos mandatos seguidos.

A mi modo de ver, la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo es positiva desde el punto de vista sanitario y esas activistas incansables merecen en su mayoría un reconocimiento a sus esfuerzos durante tantos años, en algunos casos décadas. Sin embargo, hacer ese reconocimiento en la Casa Rosada con el presidente de la Nación a la cabeza parcializa al Gobierno, lo achica al límite de sus adeptos, y le ofrece a la mitad del país casi un espectáculo que en gran medida la espanta, dando marcha atrás en el tono civilizado, democrático, amplio y tranquilo que tuvo el debate de la ley en esta oportunidad.

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El asunto es que Fernández necesita exhibir éxitos. Viene sin dar mucho pie con bola y necesita reoxigenar a su Ministerio de Salud, golpeado por las idas y vueltas frente a la pandemia. No hay que despegar el acto de mañana con el mensaje de ayer a los jóvenes por parte del gobernador Axel Kicillof, quien los excluyó y los exculpó de la nueva ola de contagios después de haber llamado durante muchos días a frenar la nocturnidad y las fiestas clandestinas. En estas fiestas, donde la mayoría de los protagonistas son jóvenes, constituyen la base electoral cristinista y si algo sabemos de este 2021 que acaba de comenzar es que es un año electoral.

Cualquier campaña clásica suele iniciarse fidelizando a los propios, pero al menos hoy por hoy, este año electoral es el menos previsible que hayamos vivido. Habrá que ver si lo clásico sigue estando vigente o si esta nueva anormalidad que estamos viviendo también les puede haber quemado los papeles, aunque sea en parte, a los estrategas electorales.