Un estudio elaborado por la Universidad Católica Argentina y la Deuda Social Argentina reveló que la economía personal es la que determina que es lo que se come, y que más de la mitad de los trabajadores debió saltear o elegir alimentos, mientras que el 27,3% lo hace de forma ocasional.
Siguiendo esa línea, el 61% de los asalariados se saltea comidas durante su jornada laboral, mientras que el 71% informó haber bajado la calidad nutricional.
Esta ausencia se concentra en mayores de 45 años del sector público y de empresas pequeñas.
La situación se agrava según la región, como es el caso del noroeste donde la mitad de los trabajadores declaró no comer en su horario de trabajo.
Por otro lado, entre el 78% que reportó haber bajado la calidad nutricional de su alimentación, se destaca la participación de aquellos que perciben menos ingresos y quienes trabajan en pequeñas y medianas empresas, o en sector público.
Mientras que el 56% que sufre ambas privaciones alimenticias está compuesto en su mayoría por jóvenes de 18 a 29 años.
Entre lis factores que inciden en que no se tome una pausa para comer, está la falta de infraestructura y la incapacidad de destinar un tiempo apropiado.
Entre los trabajadores que comen en su jornada laboral, el 80% asegura que gasta hasta 10 mil pesos por día, mientras que el 20% de los alimentos, son provistos por el empleador.