En el mundo hay 7 millones y medio de niños en edad escolar portadores de algún tipo deficiencia visual y sólo el 25% presenta síntomas.
En nuestro país se calcula que son 70.000 los menores que padecen algún trastorno oftalmológico. Los controles pediátricos son clave ya que aproximadamente el 80% de la información que llega a nuestro cerebro es visual.
Se recomiendan estudios de fondo de ojo con dilatación pupilar nacimiento al menos en el primer trimestre de vida.
A los seis meses de ese primer control y posteriormente una vez al año durante la infancia, incluyendo también agudeza visual motilidad ocular entre otros los síntomas son dificultad para enfocar
Buscar la visión en diferentes distancias, guinear uno o ambos ojos para cambio en la posición de la cabeza para enfocar desviación de los ojos y visión doble. Aunque en muchos casos se pueden notar síntomas.
Uno de cada cuatro niños con problemas visuales no presenta síntomas ni molestias. La detección temprana y el seguimiento adecuado son fundamentales para brindar mayores oportunidades a los menores en su desempeño escolar e integración social.