La pobreza infantil en la Argentina registró una disminución durante 2025 y alcanzó al 42,3% de los niños, niñas y adolescentes del país, según un informe difundido por la UNICEF. Si bien el dato refleja una mejora respecto de los niveles observados durante 2024, el organismo advirtió que la situación social continúa siendo preocupante y que millones de menores de edad todavía viven en hogares con ingresos insuficientes para cubrir necesidades básicas.
El estudio señala que la reducción de la pobreza infantil estuvo vinculada a una desaceleración de la inflación, una recuperación parcial de los ingresos familiares y el impacto de distintos programas de asistencia social. Sin embargo, UNICEF remarcó que la mejora no fue homogénea y que persisten fuertes desigualdades entre regiones, así como diferencias marcadas según el nivel educativo de los adultos responsables y las condiciones laborales de los hogares.
Los especialistas del organismo destacaron que los niños suelen ser uno de los grupos más afectados en los períodos de crisis económica. La falta de ingresos adecuados repercute no solo en la alimentación, sino también en el acceso a la salud, la educación, el esparcimiento y otros derechos fundamentales para el desarrollo integral.
El informe también indicó que una proporción significativa de la población infantil continúa experimentando privaciones en aspectos esenciales, aun cuando los indicadores monetarios hayan mostrado una mejora. Entre las principales preocupaciones figuran las dificultades para acceder a una dieta nutritiva, materiales escolares, conectividad y condiciones habitacionales adecuadas.
Desde UNICEF sostuvieron que la reducción de la pobreza infantil representa una señal positiva, pero insistieron en la necesidad de consolidar políticas públicas orientadas a la protección de la niñez. En ese sentido, remarcaron la importancia de fortalecer las transferencias de ingresos destinadas a las familias más vulnerables y garantizar la continuidad de programas vinculados a la salud y la educación.
Diversos analistas coinciden en que la evolución de estos indicadores dependerá en gran medida del desempeño de la economía durante los próximos meses. La estabilidad de los precios, la recuperación del empleo formal y la mejora del poder adquisitivo aparecen como factores clave para sostener la tendencia descendente observada en los niveles de pobreza infantil.
Aunque el dato del 42,3% representa una mejora respecto de los registros previos, el desafío sigue siendo considerable. La cifra implica que más de cuatro de cada diez niños y adolescentes argentinos continúan viviendo en condiciones de pobreza, una realidad que mantiene encendida la preocupación de organismos internacionales, especialistas y organizaciones sociales.