La marca rojiza y áspera en el lateral derecho del cuello de Donald Trump, despertó inquietud en las últimas horas y volvió a poner el foco en su estado de salud. Aseguraron desde la Casa Blanca que el presidente de Estados Unidos se sometió a un tratamiento preventivo para una afección cutánea identificada por dermatólogos externos como queratosis actínica, una lesión habitual en personas de piel clara con alta exposición solar, como ocurre en actividades al aire libre que él practica con frecuencia, incluyendo el golf.
A pesar de ello, la mancha se hizo más visible durante sus recientes apariciones públicas y llamó la atención por su textura escamosa y su tonalidad inflamada. De acuerdo a lo que explicaron médicos consultados, esta condición no es un cáncer de piel en sí misma, pero se considera un precursor del carcinoma de células escamosas. Si no se trata a tiempo con procedimientos de congelación o cremas tópicas específicas, existe un riesgo real de que la lesión evolucione hacia una forma de malignidad más agresiva.

De hecho, el doctor Marc Siegel, profesor de medicina en el Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, analizó las imágenes y coincidió en que la apariencia es clásica de un daño solar crónico. "Es una queratosis actínica, una lesión precancerosa que vemos con frecuencia en pacientes de su edad que han tenido una exposición significativa a los rayos ultravioleta", afirmó.
La ubicación en el cuello es particularmente vulnerable debido a que suele recibir luz solar directa de forma constante.

El impacto del sol y el tratamiento preventivo
La queratosis actínica suele manifestarse como parches pequeños, ásperos y elevados que pueden sentirse como lija al tacto. Ahora, en el caso de Trump, la lesión muestra signos de inflamación, lo que sugiere que el proceso de tratamiento ya podría haber comenzado. Los protocolos médicos habituales para estas marcas incluyen la criocirugía, donde se aplica nitrógeno líquido para destruir las células dañadas, o la terapia fotodinámica, que utiliza luz para activar un agente químico eliminador de lesiones.

Algunas fuentes cercanas a la Casa Blanca indicaron que el equipo médico del mandatario decidió intervenir de manera temprana para evitar complicaciones futuras. El tratamiento preventivo busca erradicar las células que presentan mutaciones antes de que atraviesen las capas más profundas de la epidermis. También, advirtieron que, a los 78 años, el historial de exposición solar de Trump, sumado a su tono de piel, lo sitúa en una categoría de riesgo elevado para este tipo de patologías dermatológicas.
Por su parte, la doctora Angela Lamb, profesora asociada de dermatología en la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, explicó a The Independent que estas manifestaciones suelen exacerbarse por factores externos y el roce constante.
Lamb detalló que, independientemente de la causa exacta, el tratamiento preventivo mencionado por la Casa Blanca es el procedimiento estándar para evitar que este tipo de inflamaciones deriven en complicaciones dermatológicas mayores.
Riesgos asociados y evolución de la lesión
El carcinoma de células escamosas, que es el siguiente paso potencial si la queratosis no se controla, es el segundo tipo de cáncer de piel más frecuente a nivel mundial. Aunque rara vez es mortal si se detecta temprano, puede ser invasivo y desfigurante si crece sin control. Las estadísticas dermatológicas indican que aproximadamente el 10% de las queratosis actínicas no tratadas terminan convirtiéndose en carcinomas malignos con el paso de los años.
El uso de maquillaje de cobertura pesada, algo que Trump utiliza frecuentemente para sus eventos públicos, puede en ocasiones irritar la zona afectada. Los dermatólogos sugieren que la aplicación de productos cosméticos sobre una lesión activa puede exacerbar el enrojecimiento y dificultar la cicatrización natural de la piel. Durante sus últimos discursos, la marca se mostró más pronunciada, lo que indicaría que el tejido está en una fase de recambio celular inducida por los medicamentos aplicados.
Aunque los informes médicos previos de Donald Trump no habían detallado problemas cutáneos de esta magnitud, siempre se mencionó su buen estado general de salud para su edad. Sin embargo, la exposición continua al sol durante sus jornadas en Mar-a-Lago y otros clubes de golf parece haber pasado factura a la integridad de su barrera dérmica.

El tratamiento actual no interfiere con sus actividades diarias, pero requiere evitar la radiación solar directa sobre el área del cuello.
Según los protocolos de la Academia Americana de Dermatología, los pacientes con queratosis actínica deben realizarse chequeos cada seis meses. El objetivo es identificar nuevas lesiones que puedan aparecer en áreas periféricas a la mancha original, un fenómeno conocido como "cancerización de campo". Esto significa que toda la zona del cuello y la cara podría tener daños invisibles que se manifestarán con el tiempo bajo la forma de nuevas escamas.
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Actualmente, el costo de un tratamiento de criocirugía para una lesión en Estados Unidos oscila entre los 150 y 300 dólares por sesión.
MV/ff