Arroz inflado, un poco de dulce de leche, una mínima cobertura de chocolate; parece una golosina simple, al paso, que no engorda, ideal para dietas o meriendas apuradas. Además, con el agregado de la tradición argentina del alfajor. Sin embargo, según expertos en nutrición no hay que abusar porque sigue siendo una golosina y no tiene las ventajas, por ejemplo, de cualquier fruta, incluso las estigmatizadas como "gordas", como la banana.
Un informe de la Fundación Daat ("Inteligencia para el tratamiento de la obesidad y la diabetes") exclusivo para Diario PERFIL mostró las debilidades de la golosina de arroz (cuya marca "Chocoarroz", de Delilight, amenaza con convertirse en un genérico): mostró que estas golosinas tienen más grasas totales por unidad que un alfajor –aunque pesan la mitad– y tienen apenas un poco menos de calorías.
El único beneficio que brindan como parte de una dieta es el hecho de que su tamaño es menor. De hecho, un alfajor tradicional pesa entre 45 y 50 gramos, contra los 25 a 30 gramos de un alfajor de arroz.
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