SALUD
sistema somatosensorial

El "séptimo sentido": la ciencia confirma que los humanos detectan objetos sin tocarlos

Un estudio de la revista Nature revela que el ser humano posee una capacidad de electrolocalización y sensibilidad a la presión para ubicar objetos cercanos sin usar la vista.

El "séptimo sentido"
El "séptimo sentido" | Gemini

El ser humano cuenta con una capacidad biológica latente para detectar la presencia de objetos cercanos sin necesidad de utilizar el tacto directo, el oído o la vista. Una investigación reciente publicada en la revista Nature detalla que esta habilidad se basa en el procesamiento subconsciente de cambios sutiles.

El hallazgo científico permite mapear vías neuronales que hasta ahora la psicología popular solía atribuir a fenómenos paranormales. Se trata de la detección de variaciones en la presión del aire y el calor ambiental que el cerebro interpreta de manera inmediata.

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Este fenómeno, que los investigadores denominan "séptimo sentido", explica por qué una persona puede esquivar un obstáculo en la oscuridad absoluta. El cerebro recibe señales del entorno que no pasan por los filtros tradicionales de los cinco sentidos conocidos hasta el momento.

La detección se produce a través de receptores cutáneos y terminales nerviosas que reaccionan a las variaciones térmicas y mecánicas. Estas señales viajan por el sistema nervioso central hasta ser procesadas por áreas específicas que generan un mapa del espacio físico circundante.

Mecanismos de la presión de aire y la termorrecepción

Los experimentos realizados en entornos de privación sensorial demostraron que los sujetos lograban identificar objetos a menos de 50 centímetros. Los participantes describieron una sensación de "presencia" o un cambio en la densidad del aire alrededor de sus rostros.

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"El sistema somatosensorial humano es mucho más complejo de lo que indicaban los manuales clásicos", explicó la especialista

La medición de la actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional confirmó que las áreas de procesamiento espacial se encendían ante estos estímulos. Esto ocurrió incluso cuando los voluntarios tenían los ojos vendados y utilizaban protectores auditivos de alta densidad.

La doctora Sarah Jenkins, autora principal del estudio, señaló en una entrevista técnica que no se trata de una capacidad mística. Para la especialista, es un vestigio evolutivo que permaneció ignorado por la ciencia moderna durante décadas.

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"El sistema somatosensorial humano es mucho más complejo de lo que indicaban los manuales clásicos", explicó Jenkins durante la presentación. Los nervios periféricos captan fluctuaciones de micropresión que el cerebro interpreta como la existencia de una masa física.

Aplicaciones en discapacidad y tecnología neuronal

El descubrimiento de estas vías neuronales abre un campo nuevo para la rehabilitación de personas con discapacidad visual severa. Al comprender cómo el cerebro procesa la presión y el calor, se pueden diseñar entrenamientos específicos de orientación.

Los investigadores sugieren que esta capacidad puede desarrollarse mediante la plasticidad cerebral. Esto permitiría a los pacientes una autonomía mucho mayor en el desplazamiento cotidiano, reduciendo la dependencia de dispositivos externos de asistencia.

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Además, el hallazgo impacta en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora y tecnologías hápticas de última generación. La industria busca replicar este "séptimo sentido" en dispositivos que traduzcan la proximidad en señales nerviosas fluidas.

La ciencia busca ahora determinar si existen variaciones genéticas que hagan que algunos individuos tengan esta percepción más desarrollada. Se sospecha que ciertos perfiles neurológicos presentan una sensibilidad superior a las ondas de presión atmosférica.