En principio, es importante diferenciar entre un episodio de enuresis y uno de incontinencia: esta última es la imposibilidad del pequeño de controlar esfínteres por algún motivo orgánico que excede a su voluntad y que puede surgir a raíz de infecciones urinarias, trastornos endocrinológicos o bien de estructuras anatómicas.
En cambio, cuando hablamos de enuresis se trata de un impedimento o un efecto de un impedimento emocional con el mismo resultado: el niño no logra la contención. Esta afección surge como consecuencia de una situación que el chico está viviendo y que no puede procesar.
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Es por ello que las especialistas destacan la importancia de buscar e interpretar las causas de su aparición para erradicar el problema.