SOCIEDAD
Ciberdelito

9 de cada 10 adultos mayores son blanco de estafas digitales 

Las estafas digitales crecen en Argentina y afectan especialmente a los adultos mayores, cada vez más integrados al ecosistema digital pero sin capacitación suficiente en seguridad informática.

Estafas digitales a adultos mayores
Estafas digitales a adultos mayores | Estafas digitales a adultos mayores

Las estafas digitales son un problema que afecta cada vez a más personas, pero que afecta principalmente a los adultos mayores. Un reciente sondeo realizado por el Centro de Estudios en Ciberentornos y Sociedad Digital de BTR Consulting acerca de este grupo demográfico reveló que casi nueve de cada diez fueron blanco de fraudes digitales durante el último año.

Hoy todos vamos con el celular a todos lados. Intuitivamente, eso parecería más seguro: tener el dinero digital en lugar de efectivo evita salideras bancarias y otros riesgos físicos. Sin embargo, al mismo tiempo implica que tenemos acceso a prácticamente todo nuestro dinero desde un único dispositivo, protegido solamente por los mecanismos de seguridad de distintas aplicaciones. Muchas veces lo que se busca atacar no es el sistema técnico, sino a la persona que controla ese dispositivo. Los especialistas advierten que centrar toda la vida digital en un único celular potencia los riesgos.

La encuesta, realizada sobre adultos de 60 años o más, reveló que el 50% usa internet para todas sus actividades diarias y el 48% accede principalmente desde teléfonos celulares. Además, el 63% opera online con desconfianza, mientras que el 15% expresa niveles altos o muy altos de inseguridad al conectarse. Y esa desconfianza no es injustificada: el informe sostiene que hay un crecimiento sostenido en los niveles de desconfianza y temor al utilizar tecnología para operaciones financieras.

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El directivo de BTR, Patricio Degiorgis, afirmó que “la incorporación veloz al ecosistema digital no fue acompañada de una alfabetización adecuada en seguridad informática”. Muchos adultos mayores dependen, además, del auxilio familiar para manejar herramientas digitales o resolver problemas tecnológicos.

El ciberdelito creció muchísimo en los últimos años y aparecieron nuevas modalidades de fraude. Ya no son solamente ataques técnicos, sino “engaños basados en manipulación que generan urgencia, simulan instituciones o apelan a vínculos familiares”, según explicó Degiorgis.

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Por ejemplo, son frecuentes los llamados de supuestos familiares en apuros: “Hola papá, estoy en una emergencia, cambié el celular, perdí el teléfono, necesito una transferencia urgente, te estoy llamando desde otro número”. Ya no es el viejo “cuento del tío”, sino versiones mucho más sofisticadas de ingeniería social.

También ocurrieron, durante la pandemia, muchas suplantaciones de identidad de instituciones oficiales, como falsos servicios de vacunación que llamaban para asignar turnos. Hoy existen comunicaciones que se hacen pasar por áreas de seguridad bancaria y solicitan códigos de validación o datos biométricos. Con esa información, los delincuentes toman el control de cuentas de WhatsApp o servicios financieros digitales, y pueden vaciar cuentas bancarias.

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El 78% de los encuestados afirmó haber recibido solicitudes de datos personales o códigos de verificación, mientras que el 9% reconoció haber entregado información sensible ante este tipo de llamados, mensajes o contactos fraudulentos. Al mismo tiempo, el 81% manifestó interés en adquirir conocimientos para protegerse online.

Uno de los problemas más importantes es que la incorporación masiva al ecosistema digital no estuvo acompañada de capacitación suficiente. No existen demasiados espacios públicos donde las personas puedan aprender seguridad digital de manera accesible y práctica.

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Las estadísticas muestran, además, que el fenómeno sigue creciendo. Durante 2024, las denuncias por ciberdelitos aumentaron un 21% en Argentina, incluso por encima del crecimiento de las denuncias por motochorros, que fue del 17%. En total, hubo 34.500 denuncias vinculadas a fraudes digitales.

De ese total, 11.000 casos correspondieron a compras online que nunca llegaron. Según las estadísticas, el 56% de las estafas ocurre mediante compras por internet, el 18% mediante accesos indebidos al home banking, el 10% a través de esquemas piramidales y el resto mediante otras modalidades.

También crecieron mucho las falsas plataformas de inversión. Hoy aparecen supuestos bots para operar en plataformas como Binance, donde el usuario entrega permisos de acceso a su cuenta y termina perdiendo todos sus fondos.

WhatsApp concentra el 30% de las modalidades de fraude más frecuentes. Le siguen falsas operaciones vinculadas a Mercado Pago y códigos QR adulterados, con el 26%. Después aparecen Facebook con el 15%, Gmail con el 4%, Instagram con el 3% y Hotmail con el 2%.

Toda la población es vulnerable a este tipo de delitos, pero hay algunos errores muy frecuentes a la hora de enfrentar fraudes digitales. El primero es compartir datos sensibles o códigos de verificación, muchas veces bajo presión o engaño. El segundo es reutilizar contraseñas en múltiples cuentas. Y el tercero es no verificar el origen de mensajes, enlaces o llamados.

En este punto también hay un problema importante con las contraseñas. El 19% de los adultos mayores utiliza la misma clave para todos sus servicios, el 20% desconoce el nivel de diferenciación de sus contraseñas y apenas el 28% emplea claves únicas para cada cuenta.

Además, con el avance de la inteligencia artificial, el phishing se volvió mucho más sofisticado. Hoy se crean páginas web, mails y mensajes que imitan perfectamente la estética de bancos y empresas reales: mismo logo, misma tipografía y mismo diseño. Muchas veces cambia apenas una letra en el dominio y eso alcanza para engañar a la víctima.

FM