SOCIEDAD
Seguridad digital

Arriesgar la vida por un like: la epidemia invisible de los retos virales

Los retos virales dejaron de ser juegos inofensivos: ponen en riesgo la vida de adolescentes y jóvenes en todo el mundo. A la presión social y la búsqueda de popularidad se suma la falta de supervisión familiar.

Los likes en redes sociales
Generan aprobación social inmediata, fomentando adicción por recompensas rápidas, pero pueden dañar la autoestima si faltan | Freepik

Lo que empieza como un video frente a la cámara del celular puede terminar en guardias hospitalarias o tragedias que se viralizan tanto como los propios desafíos, ya que la búsqueda de popularidad digital ha cruzado una frontera peligrosa y ha convertido la integridad física en moneda de cambio por visibilidad entre los más jóvenes. A día de hoy, los llamados challenges” (retos virales en redes sociales) implican conductas que ponen en riesgo la vida de niños, adolescentes y, en algunos casos, terminan en muerte o daño irreversible.

A lo largo de los años, los retos de riesgo extremo han sido documentados exhaustivamente por expertos en seguridad digital y salud pública. Las plataformas más mencionadas en estudios académicos sobre estos fenómenos son YouTube, TikTok, Facebook e Instagram, con un foco particularmente importante en adolescentes de entre 12 y 18 años, el grupo más vulnerable a estos estímulos en línea.

De esta manera, algunos ejemplos de desafíos peligrosos incluyen desde intentos de autoasfixia como el “Blackout Challenge”, que ha sido vinculado a muertes de menores en varios países —y que incluso ha generado demandas legales contra plataformas por presunta difusión de contenido dañino— hasta retos de ingesta de medicamentos o sustancias de uso común que producen intoxicación grave.

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Paralelamente, fenómenos como el “Blue Whale Challenge” han generado alarma global por promover conductas de autolesión y suicidio en secuencias de pruebas persistentes, lo que estudios han señalado como un riesgo de contagio de ideas de auto‑daño a través de contenidos en redes.

Los mecanismos que hacen atractivos estos retos no son banales. Las redes sociales recompensan el comportamiento escandaloso o impactante, lo cual puede reforzar la idea de que lograr un Like” equivale a validación social, sobre todo en cerebros adolescentes que aún no han desarrollado el control racional de impulsos.

Al mismo tiempo, la cultura de los retos se combina con otros riesgos digitales, como el grooming (acoso sexual en línea) y el contacto con extraños, que estudios oficiales y publicaciones gubernamentales identifican como problemas crecientes en el uso de internet por parte de menores.

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Dicha paradoja es clara: mientras las redes aceleran la difusión de desafíos, las consecuencias se pierden en la rapidez del scroll diario. El resultado es una amenaza silenciosa que requiere estrategias educativas y de supervisión familiar para prevenir que “participar por un Like” se convierta en una forma de morir antes de tiempo.