El Cementerio de Avellaneda está cada vez más deteriorado. A la falta de mantenimiento se le suman la ausencia de limpieza, las profanaciones a tumbas y –como si fuese poco- la inseguridad que sufren los deudos de las personas que están enterradas en la necrópolis.
De acuerdo a una investigación periodística del diario Infosur, de Florencio Varela, si bien se presentaron pedidos de informes en el Concejo Deliberante, éstos nunca prosperaron.
Entre los problemas denunciados por los vecinos, se destaca el saqueo de bóvedas, la falta de iluminación, la inundación de gran parte del cementerio, nichos devastados, pastos altos y escombros, ataúdes abandonados y basura que se acumula en varias partes del predio.
Una de las situaciones más dramáticas pasa por la falta de seguridad: muchos familiares de personas que están enterradas en el cementerio han sufrido robos, además de los saqueos de las bóvedas y las placas de las tumbas.
La subdirectora del cementerio, Elena Fernández admitió que se recibieron las quejas y que fueron elevadas a al gobierno municipal.
El director del cementerio, Francisco Peralta, señaló que pidieron a la comisaría 7ª que se remplace a los policías que estaban a cargo de la seguridad del lugar, ya que se constataron “hechos delictivos que tiempo atrás no se registraban”.
“Sin acusar a la policía, lo que es evidente es que el desempeño no es el esperado”, indicó Peralta.
El cementerio de Avellaneda es uno de los más antiguos del conurbano. Fue creado en el año 1876 para que los muertos de esa localidad descansen en paz. A 130 años de su fundación, la tranquilidad de quienes allí están enterrados y de sus familiares está en serio riesgo.
Como hasta el momento no hubo respuestas a los reclamos, los vecinos y familiares adelantaron al matutino varelense que realizarán un corte en la avenida Crisólogo Larralde para “hacer escuchar su protesta”.