Un testigo aseguró ayer que Armando Zabielewicz, uno de los detenidos por el crimen de la pequeña Evelyn Ferreyra, la nena de 8 años que fue enterrada viva en una casa de Llavallol, no estuvo en la vivienda durante el día y a la hora en que desapareció la niña ya que el albañil había sido contratado por él y estaba reparando un techo en Banfield.
Esta versión fue informada esta tarde por el abogado de la familia de la víctima, Roberto Damboriana, quien aseguró en diálogo con la agencia Télam que "la declaración del empleador de Zabielewicz corroboró los dichos del imputado en su indagatoria".
Según Damboriana, el hombre que contrató a Zabielewicz declaró frente al fiscal de Lomas de Zamora Daniel Gualtieri y señaló, al igual que el imputado, que la obra comenzó el 4 de octubre pasado y se extendió hasta el día 14 en una casa de la localidad bonaerense de Banfield.
El letrado explicó que "el empleador ratificó que trabajaron todos los días, menos uno en que no habían llegado los materiales, pero no fue el 9 de octubre", día en que desapareció Evelyn.
"El único punto a aclarar con un informe que se pidió al Servicio Meteorológico Nacional es cuál de esos días llovió, porque si estaban refaccionando un techo no podían trabajar con lluvia", aseguró Damboriana.
Con esta declaración, el albañil quedó beneficiado porque lo sitúa fuera de su domicilio el día y a la hora en que la nena pasó por el frente de su casa y desapareció, luego de hacer unos mandados.
El jueves pasado, Zabielewicz, de 53 años, y su esposa, Vicenta Tapia, de 55, dijeron en su indagatoria ante el fiscal Gualtieri que el día que desapareció la nena y presumiblemente fue enterrada en su casa no estaban en el lugar, sino trabajando.
Damboriana informó que para mañana están previstas otras dos declaraciones testimoniales que servirán para chequear o desestimar la coartada que dio Tapia. "Se trata de dos mujeres, Marta y Lucía, en cuyas viviendas declaró haber trabajado Tapia como personal doméstico", explicó el letrado.
En tanto, el principal sospechoso del hecho, Juan Sebastián Zabielewicz, de 29 años e hijo del matrimonio dueño de la casa de La Huella 341 -donde fue encontrado e cuerpo-, se negó a declarar.
Su pareja, María Alanís, de 21 años, también detenida, intentó explicarle al fiscal Gualtieri que, si bien ella estuvo en la casa ese día, no sabe cómo llegó el cuerpo de Evelyn a estar enterrado en ese predio.
A pesar de que Juan Sebastián Zabielewicz se negó a declarar, para la policía es el principal sospechoso de ser el autor material del asesinato, ya que el día de su detención y frente a un psicólogo policial admitió que, si bien no se acordaba con exactitud porque tenía "una laguna", él podía ser el asesino.
La nena desapareció de su casa el 9 de octubre cuando regresaba de hacer mandados y su cadáver fue hallado el lunes pasado, tras 21 días de búsqueda, en una vivienda vecina ubicada a 50 metros de la suya. Según la autopsia, Evelyn fue enterrada aún con vida tras ser golpeada en la cabeza y sufrir la compresión de su cuello con fines de asfixia.
Si bien no se hallaron indicios de ataque sexual, los forenses remitieron a un laboratorio las prendas que vestía la nena asesinada en busca de restos de semen o vello púbico que puedan probar esta posibilidad. Es que si bien no hubo penetración, los pesquisas sospechan que la resistencia a un ataque sexual pudo haber sido el móvil del crimen.