La historia de "Gordo", el pez gato de cola roja que conmovió a la provincia de Santa Fe tras superar la capacidad de su pecera doméstica, sumó un capítulo de profunda emoción. Su familia viajó hasta el bioparque Temaikén, ubicado en Escobar, para reencontrarse con el animal meses después de su traslado. Durante la visita, el animal sorprendió a los presentes y al equipo técnico al acercarse al vidrio del acuario principal y permanecer junto a sus antiguos dueños durante la recorrida.
Por primera vez se registró a un pez binocular vivo en las profundidades del Atlántico
El caso cobró repercusión pública cuando su dueño, Julio, dio a conocer que el pez había sido comprado de tamaño pequeño sin saber las dimensiones que podía alcanzar. Con el paso de dos años, la especie creció de forma desmedida, lo que obligó a coordinar una compleja logística de nueve horas de viaje en un tanque acondicionado con oxígeno para garantizar su supervivencia hasta el nuevo hábitat en Buenos Aires.
De una pequeña pecera a un acuario de cinco estrellas
Los orígenes de "Gordo" en el hogar santafesino se remontan a cuando fue adquirido como un ejemplar diminuto que apenas ocupaba espacio. Sin embargo, su acelerado desarrollo terminó por sobrepasar los límites del estanque familiar, obligando a sus cuidadores a buscar una solución definitiva para garantizar su calidad de vida.
La llegada al bioparque representó un cambio radical de escala que sus propios dueños definieron como el paso a un hábitat ideal para su especie.
Proceso de adaptación, peso actual y el impacto en el acuario
Tras su llegada a Temaikén, el pez atravesó un protocolo de 42 meses para monitorear su estado de salud y superar el estrés inicial del viaje. Según explicaron los especialistas del área de acuarismo del bioparque, el ejemplar mostró una evolución favorable tras la incorporación de otro individuo de su misma especie, lo que facilitó su integración al estanque principal con peces de los ríos locales.
Actualmente, "Gordo" se encuentra en óptimas condiciones de salud, registra un peso de siete kilogramos a sus dos años de edad y se convirtió en una de las atracciones más seguidas por los visitantes del lugar.
Desde el equipo técnico destacaron el impacto social de la historia, remarcando la importancia de la tenencia responsable y el trabajo conjunto para garantizar el bienestar de especies que requieren instalaciones de gran escala.
API