SOCIEDAD

El prontuario de la anestesista en el barrio privado San Diego

Le decían “La loca”. Atacó a un guardia y a su ex pareja. Le prohibieron la entrada e intentó ingresar en el baúl de un coche. Fotos.

Fuera de si. María Verónica Ambertín fue asistida en la guardia del Hospital Fernández. Hace un mes y medio, fue expulsada del country de Moreno en el que vivía.
| Cedoc Perfil

María Verónica Ambertín se ganó un alias despectivo en el country San Diego. En el exclusivo barrio cerrado de Moreno le dicen “la Loca”, sin piedad pero con motivo: en los últimos ocho meses, la anestesista, de 47 años, comenzó a protagonizar episodios violentos hasta convertirse en una amenaza. Ante los reiterados ataques, el tribunal de disciplina del country resolvió expulsarla, y la mujer debió mudarse a Recoleta.

Su nombre se hizo público el jueves, cuando encontró un Peugeot 307 estacionado en su cochera del barrio porteño y le disparó siete veces con el mismo rifle con el que atemorizaba a sus vecinos de San Diego. Todos coinciden en que el abrupto cambio se debió a una ruptura sentimental. Cinco años atrás, la médica del hospital Posadas formó pareja con uno de sus vecinos: un nefrólogo, reconocido a nivel internacional. Quienes la conocen la definen como una mujer poco social.

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El especialista terminó la relación en febrero pasado y la anestesista se obsesionó. “Ya tengo a la gente contratada para matarte”, fue uno de los mensajes que le envió a su ex pareja. El médico recibía en su celular más de diez textos por día. La pareja se disolvió en malos términos. Una de sus peleas comenzó cuando el médico iba a asistir a un recital con uno de sus hijos y ella quiso sumarse. Le explicó que no tenía entradas para ella. Como venganza, la médica le quitó la llave del auto y al volver encontraron el vehículo rayado y con las cubiertas reventadas.

La situación empeoró cinco meses atrás, cuando el médico llegó un fin de semana a su casa y encontró el frente manchado, la pileta repleta de tachos de pintura y los vidrios rotos. Decidió instalar un riguroso sistema de cámaras de seguridad para evitar que la acechadora se acercara a su hogar, o al menos tener pruebas en contra de ella. Curiosamente, durante la relación, la doctora del Hospital Posadas no había mostrado “ningún atisbo de violencia”, según contó un allegado a PERFIL. Incluso, parecía un buen partido: propietaria de la casa de San Diego y de un departamento en Capital, es divorciada y no tiene hijos.

“Ella era divina, muy buena, y los hijos del médico –también divorciado– la habían aceptado. No hubo terceros en discordia, simplemente se desgastó”, dijo la fuente. Ambertín se convirtió en una pesadilla para el médico. “No sabía hasta dónde podía llegar, le tiene miedo”. La denunció. El 8 de octubre, un tribunal porteño procesó a Ambertín por coacción. “Se intervinieron los teléfonos y se logró probar 22 amenazas, pero fueron muchas más”, dijo Claudio Caffarello, abogado del nefrólogo, a PERFIL. “Lo amenazaba desde su propio teléfono”, agregó.

Durante todo el año, los vecinos y los vigiladores del country padecieron los arrebatos de ira de la anestesista. “Estoy matando pajaritos”, le dijo a una vecina que la vio entre los árboles de la calle principal con un rifle de aire comprimido. A Ambertin no le gustó que la mujer le pidiera que dejara el arma. Le dio como respuesta una amenaza poco sutil: “Callate o te mato a vos”. El incidente terminó en la Justicia y es investigado por la UFI 5 de Moreno, al igual que la agresión a un empleado de seguridad del barrio cerrado que, al verla con el rifle le pidió que lo guardara. La mujer le disparó y el vigilador se cayó de la bicicleta. La anestesista fue denunciada por lesiones.

Pese que el country prohibió su entrada, ingresó varias veces con amigas, incluso en el baúl de un auto. Y, según reveló a la prensa Alejandra Baratta, jueza del tribunal de disciplina del country, volvió a usar el rifle. Expulsada, Ambertín presentó un amparo en la Justicia de Mercedes para poder ingresar a su propiedad. El juzgado le permitió, entonces, ingresar a San Diego durante una hora, martes y jueves, pero acompañada por policías y seguridad privada. La medida se cumplió hasta que insultó a la jueza y, además, habría disparado a su abogado en la casa del country. Pidieron pericias psiquiátricas que aún no se realizaron.

Desde el miércoles, la anestesista permanece detenida y en observación psiquiátrica. Ayer fue internada en una clínica de Parque Patricios, luego de intentar fugarse del Hospital Fernández