En Ugarteche 3154 había un bar, que luego fue un restaurante de cocina italiana, que dio paso a una parrilla kosher, que se convirtió en un restó fashion y que, por último, volvió a ser una parrilla. Sin embargo, desde hace unos meses, el único cartel que cuelga en la puerta del lugar es el que colocó la inmobiliaria que intenta alquilar el local.
Esta secuencia de inestabilidad se repite en los principales polos gastronómicos de la Ciudad. Desde 2004 a la actualidad la cantidad de restaurantes en Buenos Aires aumentó, dependiendo del barrio, entre el 65% y el 340%. Sin embargo, del total de locales que abrieron sus puertas, el 65% no llegó al año y medio de vida. Los datos, de la agencia Moebius Markenting revelan que el exceso de oferta, el descenso en el consumo y el desconocimiento del negocio por parte de los emprendedores provocó un obituario de veloz propagación.
Otra de las razones que impactan en la esperanza de vida de los nuevos restós es la infidelidad por parte de los clientes: entre el 60% y el 70% se pierde después de la primera visita a causa del exceso de oferta, en un rubro donde los diez mejores restaurantes se reparten el 50% de la clientela regular en cada polo de la ciudad.
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