El tradicional espacio de encuentro con la cultura se volvió también un reducto de enfrentamiento político. Tras el escrache realizado a la médica cubana Hilda Molina en la Feria del Libro, Horacio García, presidente de la Fundación El Libro, organizadora de la Feria, dijo que “no se van a cambiar las reglas del juego por veinte personas que generen disturbios”.
García reconoció que “puede volver a pasar” con otra figura polémica, pero indicó: “La feria es un lugar de libre acceso, no vamos a hacer una entrada calificada porque no estamos para prohibir nada. Además, le terminan haciendo un favor porque ella va a vender más”. Los responsables de la Editorial Planeta, que publica el libro de Molina, Mi verdad, también admitieron que puede repertirse un enfrentamiento durante la presentación de un libro, pero que no les preocupa. “Puede pasar otra vez cuando se presenten Luis Majul o Martín Redrado, pero para evitar desmanes mayores están las personas de seguridad que pone la feria y creemos que es suficiente”, afirmó Raúl Robledo, jefe de Ventas de la editorial y además agregó: “No provocamos que pasen estas cosas, pero la verdad que potencia la venta y nos terminan haciendo un favor porque el libro de Hilda seguro que ahora va a vender más”.
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