domingo 14 de agosto de 2022

¡Señor, no señor!

Tras seis meses del suicidio de Luana Ludueña, la bombera voluntaria que denunció por abuso a Diego Concha, ex Director de Defensa Civil de Córdoba, el entramado de abuso sexual, hostigamientos y acoso dentro de las fuerzas de seguridad.

19-07-2022 09:24

Se cumplieron 6 meses del suicidio de Luana Ludueña, la bombera voluntaria de Córdoba que denunció por violación a Diego Concha, ex Director de Defensa Civil de esa provincia, que dejó al descubierto los casos de abuso sexual, hostigamiento y acoso laboral que sufren las mujeres en las fuerzas de seguridad.

Los bomberos saben que algún día pueden enfrentarse a la muerte por las arriesgadas tareas que llevan a cabo, como ocurrió el 21 de enero de 1994 en un incendio forestal donde murieron 25 jovencitos en Puerto Madryn y en su honor cada 21 de enero se conmemora el día del Bombero Mártir. Lo que nadie sabe es que un bombero también puede morir arrinconado pero no por el fuego, sino por la desidia, la corrupción, la misoginia, el acoso y el silencio por parte de sus pares y autoridades.

Este último fue el caso Luana, que se suicidó el 21 de enero, víctima de una feroz persecución al haber denunciado por violación a un importante funcionario público de Córdoba. Desde ese día y cada 21 de enero se recordará a los jóvenes de Puerto Madryn y a Luana, siendo entonces 26 los bomberos que murieron por su vocación de servicio.

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Luana también era adiestradora canina de la unidad K9, incluso había logrado certificar a nivel nacional e internacional a su perro Ciro, su compañero de binomio. En esa búsqueda incansable por perfeccionarse aún más, intentó ingresar al Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes (ETAC) de la provincia de Córdoba, pero fue rechazada por una cuestión médica. Sin embargo fue citada por Diego Concha, entonces Director de Defensa Civil, bajo la excusa de brindarle una oportunidad para ingresar al grupo, pese a esa exclusión previa, porque según consta en la denuncia de la joven, él era quien manejaba los hilos, y tenía el poder de decidir quién entraba y quién salía.

En ese encuentro, Luana fue abusada sexualmente por Diego Concha. La joven se animó a hacer la denuncia tiempo después de la violación, cuando se enteró de que su agresor estaba preso por haber amenazado con un arma de fuego a su ex pareja. En un programa de televisión de Córdoba dijo que eso le dio seguridad para denunciarlo, ya que tenía miedo, porque él era un hombre muy poderoso y con muchos contactos, es la mano derecha de la Policía y del gobernador”, aseguró.

Luana Ludueña, bombera voluntaria que denunció por violación a Diego Concha, ex Director de Defensa Civil de Córdoba.
Luana Ludueña con su traje de los Bomberos Voluntarios

Así, con la voz quebrada, contó que su vida cambió por completo tras la violación que sufrió, pero que todo empeoró luego de denunciarlo: tuvo dos intentos de suicidio y llegó a recibir un botón antipánico. Cuando le contó sobre el abuso a Emiliano Conti, quien era su pareja entonces, y ahora se encuentra imputado por privación ilegítima de la libertad, no sólo le impidió bajar del vehículo, reteniéndola contra su voluntad, sino que además le dijo que cambiara su declaración, porque se veía afectado su propio jefe, ya que Conti también era bombero y tenía un cargo en el ETAC.

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¿Qué pasa en nuestra sociedad, donde las manifestaciones contra la violencia de género son cada vez más masivas y enérgicas?, pareciera que mientras mayor es el repudio a la violencia machista y patriarcal, ésta arremete con todo una vez más, haciéndonos creer que la lucha está perdida, queriendo convencernos de que no hay perimetrales, ley Micaela, botón antipánico, comisaría de la mujer, políticas de género, ni 144 que frene la locura de los hombres que sin pudor ni vergüenza destratan, maltratan, ultrajan y matan mujeres. Es inevitable y necesario preguntarse por el rol del estado y las instituciones, como es la del ETAC y la frase de Diego Concha diciendo que “varias chicas habían ingresado así”.

El caso de Luana desató una serie de interrogantes sobre la violencia de género que sufren las mujeres que integran este tipo de instituciones junto a las de las fuerzas de seguridad en Argentina, fuertemente jerarquizadas y verticalistas, donde la obediencia y el “Sí, señor!” son el sostén de su funcionamiento. En las fuerzas de seguridad quejarse es sinónimo de debilidad y cuestionar es un acto subversivo, peligrosamente terrorista.

En mayo de 2021, diez cadetes femeninos de la Policía Bonaerense denunciaron al Comisario General Néstor Guillermo Villegas, por decir, entre otras cosas: “Lo único que tienen que saber ustedes es que en la comisaría van a intentar dos cosas, cogerlas o cagarlas y para no pagar derecho de piso, tienen que coger con su jefe para estar más acomodadas” y “Me gusta cómo le queda el uniforme a la mujer, pero se lo tienen que poner bien ajustadito para que se les note bien el orto y si tienen una teta afuera, mejor”.

Luana Ludueña, bombera voluntaria que denunció por violación a Diego Concha, ex Director de Defensa Civil de Córdoba.

El año pasado en la Fuerza Aérea se registró una denuncia por hostigamiento laboral, realizada por la Teniente Sofia Vier, la primera mujer piloto argentina de combate que se recibió en 2020 con el mejor promedio como piloto de caza-bombardero. Su abogada dijo que no fue aceptada por sus pares debido al machismo que hay en ese ambiente, explicó que el trato era muy hostil y que se burlaban de ella por ser mujer, además de considerarla permanentemente como alguien incapaz.

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También el Ejército Argentino se vio interpelado por el discurso contra la violencia de género, cuando en 2018 el Suboficial Principal Ricardo Sayes fue condenado a un año de prisión en suspenso e inhabilitación especial de 6 meses para ocupar cargos militares y la obligación de hacer un curso en temática de género. Esta fue la primera condena de la justicia civil por maltrato militar en el contexto de violencia de género, ejercida contra una oficial del Ejército Argentino. La sala IV de la cámara Federal de casación penal de Mendoza dijo que la actitud del Suboficial "afectó la vida, libertad, dignidad e integridad de la víctima al ejercer violencia psicológica, sexual y simbólica, naturalizado merced a su accionar la subordinación de la mujer en la sociedad".

En la provincia de La Pampa, el fiscal federal Leonel Gómez Barbella, a cargo de la Fiscalía Federal de Primera Instancia de Santa Rosa, y Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres solicitaron la elevación a juicio a un integrante del Ejército por abuso sexual simple, luego de que una soldado voluntaria del Comando Brigada Mecanizada N°10 denunciara a un Cabo Primero, por abusarla en el año 2018. Los fiscales remarcaron que "el abuso sexual supone la ausencia de consentimiento jurídicamente válido de la víctima y de acuerdo a los hechos narrados el acusado habría realizado esta conducta en orden a la relación de dependencia, autoridad o poder. En el caso la relación asimétrica se ve profundizada por el contexto en el que ocurrieron los hechos: En una dependencia del Ejército Argentino en la cual las órdenes y la debida obediencia de unos para con otros, dependiendo de categorías y clasificaciones se encuentra particularmente naturalizada".

En el 2019 el jefe de la estación VIII “Nueva Chicago” del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires, Víctor Bobadilla,  fue denunciado por intimidación, hostigamiento y acoso laboral. Una de las tres denunciantes, a quien llamaremos “Roxana”, para proteger su identidad, dijo que Bobadilla hacía permanentemente comentarios sobre su cuerpo: “Aparecía por detrás mío diciéndome ´Qué bien te queda ese pantalón, cómo te marca la cola´, 'tenés todo en su lugar, sos un caramelito´, también dijo que la invitó a viajar a la localidad de Roque Pérez, diciéndole“si vos querés volver a tu turno, ya sabés lo que tenés que hacer”, persiguiendo una retribución sexual. Pero el hostigamiento no se limitó a las mujeres, también arremetió contra los bomberos que eran amigos de las denunciantes: “Me preguntó si yo tenía algo con Julián, le dije que sólo éramos amigos y me amenazó diciéndome que si me veía cerca de él otra vez lo iba a hacer mierda”. Incluso le llegó a decir a otros bomberos de mayor jerarquía: “A Roxana hay que cuidarla porque si alguien se la quiere coger primero soy yo, y después usted”.

Alfonso Mosquera y Diego Concha
Alfonso Mosquera y Diego Concha

Víctor Bobadilla tuvo una condena social, pero no judicial, debido a que fue absuelto por un tecnicismo jurídico. Sin embargo, el Tribunal colegiado presidido por la Dra. De Paoli, acreditó lo hechos de las víctimas y reconoció que Bobadilla las había degradado, humillado y acosado laboralmente: “está claro que Bobadilla se dirigió a sus subalternas con frases que tenían una connotación lasciva o sexual que las denigraba, ofendía e intimidaba, afirmando que la conducta del acusado se encuadra en los artículos 2º de violencia laboral y 6° de acoso sexual: “El tribunal reconoce el acoso sexual que ejerció Bobadilla sobre las tres víctimas cuando: “a) Caso Andrea quien se sintió atemorizada por su futuro en la estación cuando Bobadilla cambió el tono y el semblante luego de decirle que pensara sobre aceptar o rechazar las tareas y el lugar que le ofrecía; b) Caso Roxana, cuando hizo depender su cambio de turno según aceptara o no la propuesta de acompañarlo a Roque Pérez; c) Caso Fabiana al soportar los comentarios de Bobadilla, referidos a su cuerpo, frente a sus compañeros.”. Y culmina diciendo: “Los hechos comprobados se dieron en el marco de una institución policial, caracterizada por la organización jerárquica y en la que los principios de obediencia y disciplina rigen su estructura en aras de alcanzar un loable y muchas veces heroico servicio a la comunidad”.

Resulta como mínimo curioso, y un tanto perverso, saber que uno de los testigos defensores de Bobadilla fue Carlos Infanti, segundo jefe del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad, quien no sólo fue denunciado por abuso sexual hacia una bombera sino que, a raíz de esta denuncia, fue desplazado de sus funciones en febrero de 2021 y, finalmente, en marzo de este año presentó su renuncia al Cuerpo de Bomberos de la Ciudad. Pese a encontrarse bajo juramento al momento de declarar, Infanti negó tener denuncias en su contra.

 

Las autoridades del Ministerio de Justicia y Seguridad fueron consultadas por la reincorporación de Víctor Bobadilla a sus funciones, pero se negaron a responder.

Querida Luana: Muchos dicen que te suicidaste, pero te mataron lentamente. La agresión sexual que sufriste ocurrió porque las cadenas de responsabilidades de mando fueron incumplidas. Porque el silencio que rompiste es el que necesitan los poderosos para mantenerse impunes. Hermosa y joven Luana, lamento que la justicia no haya llegado a tiempo. Es triste saber que tantas chicas que atravesaron situaciones similares, lograron salir de ese pozo donde decías estar, pero no supimos ayudarte a sobrellevarlo sin que te lastimaras a vos misma. Por vos, por tu familia que se quedó detenida por un instante en los “incontestables por qué”, por tus amigos y camaradas, por tu vocación de servicio: Prometemos ser la extensión de tu voz, la continuación de ese relato donde pedías que las chicas hablaran, somos y seremos la narración dolorosa pero necesaria de tu historia. Será justicia. ¿Será Justicia?.

 

*nota ganadora de la Beca Robert Cox 2022.