TECNOLOGíA
Soberanía tecnológica

LA IA ya no pide permiso: la advertencia de los líderes en Davos sobre el futuro del trabajo

La tecnología de IA se consolida como motor de crecimiento económico, con proyecciones de hasta 1,5 billones de dólares en aplicaciones y 400 mil millones en infraestructura para 2030. A Ursula von der Leyen le apuesta a las “fábricas de IA europeas” para reforzar la soberanía tecnológica.

Worl Economic Forum Davos 19012026
Worl Economic Forum Davos | AFP

La edición 2026 del Foro Económico Mundial en Davos quedó marcada por un consenso que pocos podían ignorar: la Inteligencia Artificial (IA) ya no es una tendencia futura, sino la fuerza que está reconfigurando la economía global a una velocidad que supera la capacidad de respuesta de gobiernos, empresas y reguladores. A partir del lema "Un espíritu de diálogo", los líderes mundiales pasaron de la fascinación tecnológica a emitir advertencias sobre el empleo calificado y la infraestructura necesaria y la preparación social frente a un cambio inminente.

A esa altura, uno de los testimonios más impactantes fue el de Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien señaló que la inteligencia artificial general (IAG) podría igualar o superar las capacidades humanas en apenas uno a cinco años. Esta aceleración genera preocupación sobre el empleo de alta calificación: advirtió que la IA podría eliminar hasta la mitad de los puestos de oficina de nivel inicial en el corto plazo, afectando sectores “seguros”.

De esta manera, Amodei explicó que sus ingenieros ya no escriben código desde cero: “Dejan que el modelo lo haga y ellos solo editan”. Estimó que estamos a solo seis o 12 meses de que los modelos puedan realizar la labor completa de un ingeniero de software de extremo a extremo.

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Dario Amodei 21012026
Dario Amodei comparó los chips avanzados con "armas nucleares"

Por su parte, Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, mantuvo un tono de optimismo cauteloso. Reconoció que la automatización es inevitable, pero destacó que la IA permitirá crear empleos más significativos” al liberar a los humanos de tareas rutinarias. Hassabis calculó un 50% de probabilidades de alcanzar para finales de la década, y señaló que, aunque los avances en codificación y matemáticas son rápidos, las ciencias naturales presentan desafíos mayores debido a la necesidad de verificación experimental física.

Demis Hassabis 21012026
Hassabis fue optimista: la IA creará empleos "más significativos" y herramientas accesibles

Los riesgos de la IA se consolidan como prioridad global según el Informe de Riesgos 2026, que advierte que los “resultados adversos” figuran entre las preocupaciones más urgentes para los próximos dos años, especialmente por la polarización social causada por la brecha de habilidades. Aún sin la capacidad de generar hipótesis, considerada el “nivel más alto de creatividad científica”, la IA mantiene su dependencia de la intuición humana.

A la par, evidenció un cambio en la jerarquía de la industria tecnológica: Hassabis afirmó que Google DeepMind recuperó la cima de los modelos más avanzados con el lanzamiento de Gemini 3 y resaltó que la organización retomó una mentalidad de startup para acelerar la innovación. Amodei, por su parte, defendió la viabilidad de los laboratorios independientes. Sus cifras muestran un crecimiento vertiginoso: de 100 millones de dólares en ingresos en 2023 a 1.000 millones en 2024, con una proyección de 10.000 millones para 2025.

De hecho, ambos líderes coincidieron en que las empresas que triunfarán serán aquellas dirigidas por investigadores enfocados en resolver problemas.

Inversión, soberanía y aprendizaje continuo

La CEO de Microsoft, Satya Nadella, puso el foco en la desigualdad en el despliegue tecnológico: para que la IA se convierta en una herramienta de crecimiento equitativo en sectores como la salud y la educación, es necesaria una inversión masiva en infraestructura básica, que hoy está distribuida de manera desigual. A través de los informes presentados en el Foro Económico Mundial indican que, solo este año, los centros de datos de IA podrían consumir hasta el 70% de la producción mundial de chips de memoria, generando tensiones en cadenas de suministro de otros sectores clave.

Al mismo tiempo, la intervención de Ursula von der Leyen añadió una dimensión geopolítica al debate. La presidenta de la Comisión Europea subrayó que la soberanía tecnológica es hoy una prioridad de seguridad nacional. Europa no puede depender únicamente de modelos diseñados en Silicon Valley o China. Su propuesta de crearfábricas de IA” busca poner la capacidad de supercomputación del continente al servicio de pequeñas empresas y startups, permitiéndoles entrenar modelos propios bajo los estándares éticos y regulatorios europeos.

Dicha visión de soberanía se conecta directamente con otra tendencia que dominó Davos: la irrupción de los agentes de IA autónomos. A diferencia de los modelos de lenguaje tradicionales, que solo responden preguntas, estos agentes pueden ejecutar tareas complejas, tomar decisiones financieras y gestionar cadenas de suministro de forma independiente. Los líderes empresariales destacaron que esto representa un cambio de paradigma: ya no se trata solo dechatear con una máquina, sino de integrar sistemas que funcionen como empleados autónomos.

Ursula von der Leyen
Ursula von der Leyen abogó por "fábricas de IA europeas" para lograr soberanía tecnológica

El cierre del Foro dejó una conclusión clara: la tecnología por sí sola no determinará el futuro, sino las decisiones de liderazgo. Expertos como Yejin Choi recordaron que, aunque la IA pueda generar nuevas teorías científicas, la humanidad seguirá siendo el activo más valioso.

MV/DCQ