jueves 21 de octubre de 2021
ACTUALIDAD Ocurrió el 27 de septiembre de 1966
27-09-2021 18:12
27-09-2021 18:12

Cómo fue el "Operativo Cóndor" para izar la bandera argentina en las Islas Malvinas

Se cumplen 55 años de la gesta que llevaron a cabo 18 jóvenes para defender la soberanía argentina en el archipiélago ocupado por Gran Bretaña.

27-09-2021 18:12

La historia argentina tiene hechos que, vistos desde la actualidad, parecen increíbles. Uno de ellos es la “Operación Cóndor”, un operativo a cargo de 18 jóvenes de entre 18 y 32 años que el 27 de septiembre de 1966 secuestraron un avión de Aerolíneas Argentinas que tenía como destino la ciudad de Río Gallegos. Con decenas de pasajeros a bordo, a mitad del viaje abordaron al comandante y le indicaron el cambio de rumbo: debía aterrizar en las Islas Malvinas, donde iban a izar la bandera. 

Dardo Cabo (25) era periodista, metalúrgico y se había puesto al mando del grupo de jóvenes militantes del Movimiento Nueva Argentina, de resistencia peronista. Ellos eran Alejandro Armando Giovenco, de 21; Juan Carlos Rodríguez, de 31; Pedro Tursi, de 29; Aldo Omar Ramírez, de 18; Edgardo Jesús Salcedo, de 24; Ramón Adolfo Sánchez; María Cristina Verrier, de 27; Edelmiro Ramón Navarro, de 27; Andrés Ramón Castillo, de 23; Juan Carlos Bovo, de 21; Víctor Chazarreta, de 32; Pedro Bernardini, de 28; Fernando José Aguirre, de 20; Fernando Lisardo, de 20; Luis Francisco Caprara, de 20; Ricardo Alfredo Ahe, de 20; y Norberto Eduardo Karasiewicz, de 20 años.

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El avión de Aerolíneas era un Douglas DC4 debía partir a las 0:34 horas del 28 de septiembre de 1966 desde el Aeroparque Jorge Newbery. El país estaba gobernado por el dictador Juan Carlos Onganía y las Malvinas ocupadas por Gran Bretaña. Curiosamente, ese día estaba de visita en Argentina el Príncipe Felipe, consorte de la Reina Isabel. 

En el interior había 43 pasajeros. Uno de ellos era Héctor Ricardo García, director del Diario Crónica, que había sido invitado por Cabo para participar del viaje ya que iba a tener la “una primicia”, aunque no sabía de qué se trataba. Otra de las personas que participaba era el contraalmirante José María Guzmán, gobernador del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. 

Aterrizaje y primeras acciones

Un par de horas después de que se inició el viaje, a mitad de camino, los militantes y ejecutores del operativo abordaron al comandante Ernesto Fernández García y le indicaron que en vez de ir a Río Gallegos debía aterrizar en las Islas Malvinas. El lugar concreto era la misma pista en la que años atrás, en 1964, Miguel Fitzgerald se había convertido en el primer argentino en hacerlo. El aterrizaje no fue trágico ni mucho menos, aunque la aeronave quedó atrapada en la turba ubicada al final de la recta.

Una vez en la tierra, los ejecutores de la “Operación Cóndor” llevaron a cabo la primera y significativa acción, que fue colgar siete banderas argentinas en postes y alambrados cercanos al avión. Después de eso cantaron el Himno. 

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“Operación Cóndor cumplida. Pasajeros, tripulantes y equipo sin novedad. Posición puesto Rivero. Autoridades inglesas nos consideran detenidos. Jefe de Policía e Infantería tomados como rehenes por nosotros hasta tanto gobernador inglés anule detención y reconozca que estamos en territorio argentino”, informaron a través de la radio del avión a las 9.57 horas. 

En Argentina continental, Onganía ya se enteraba y unos minutos después expresaba en un comunicado que “la recuperación de las Islas Malvinas no puede ser una excusa para facciosos. Es causa profunda de la vocación de patria de cada argentino". Mientras tanto, en Malvinas, Cabo se acercó hasta la residencia oficial del mandatario de las Islas Malvinas para informar que la misión era "reafirmar la soberanía argentina" sobre el archipiélago y que se trataba de una operación pacífica.

La reacción kelper, la rendición y el traslado a continente

A un par de horas del inicio del operativo, los “cóndores” liberaron a los pasajeros que estaban secuestrados, quienes se alojaron en casas particulares como la del gobernador. La reacción de los uniformados kelpers fue rodear el avión con armamento, que también les fue entregado a pobladores civiles. 

Durante las 36 horas siguientes el clima fue de “extrema tensión” en la zona debido a que los militantes no se rendían ni tenían intención de hacerlo ante los británicos. La mediación estuvo a cargo del párroco local Rodolfo Roel, quien ofició una misa a bordo de la aeronave que terminó con la rendición cóndor. Los detuvieron y los trasladaron a la iglesia local durante dos días.

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Luego de ello, los británicos decidieron trasladarlos para que vuelvan a la Argentina continental. Fue a través de dos viajes en los que debían llevarlos a mar abierto, donde los esperaba un buque al que debían subir en soga. Pero la primera vez que se acercaron hasta el lugar, el oleaje no permitió que se lleve a cabo. 

En el segundo viaje pudieron subir al ARA Bahía Buen Suceso. “Señor gobernador de nuestras Islas Malvinas, le entrego como máxima autoridad aquí de nuestra patria, estas siete banderas. Una de ellas flameó durante 36 horas en estas islas y bajo su amparo se cantó por primera vez el Himno Nacional”, le dijo Cabo al contraalmirante Guzmán.

El viaje de los cóndores hasta Tierra del Fuego duró varios días y al llegar quedaron detenidos en las jefaturas de Policía Federal de Ushuaia y Río Grande, acusados de delitos de privación de libertad y tenencia de armas de guerra. Ante el juez del caso, los militantes dieron su versión: "Fui a Malvinas a reafirmar nuestra soberanía". Otro de ellos amplió: “Lo volvería a hacer".

Las escuchas de Héctor Ricardo García

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El buque que trasladó a los cóndores y a los pasajeros al territorio.

Mientras los jóvenes estaban en el continente, en las Islas aún estaban los pasajeros del vuelo que fue alterado. Entre ellos estaba el periodista del Diario Crónica, alojado en la casa del gobernador junto a la azafata del vuelo, una familia y una madre y su hija de 9 años. 

Lucía Miriam del Milagro París fue la destinataria de una particular misión ideada por García: le tenía que avisar cuando levantaban el teléfono en la planta baja para que pudiera levantar el de la planta alta y escuchar las conversaciones del gobernador. 

Varios días después, los pasajeros argentinos hicieron el mismo trayecto que los cóndores: con lanchas militares viajaron hasta el Bahía Buen Suceso, que los llevó de regreso al continente.

El derrotero de los cóndores y las banderas

Del total de ideólogos del operativo, 15 estuvieron en prisión durante nueve meses. Sin embargo, Cabo Giovenco y Juan Carlos Rodríguez estuvieron tres años a causa de sus antecedentes como militantes de la Juventud Peronista. En 1967, Cabo recuperó las siete banderas que habían flameado en las Islas Malvinas.

Con la llegada de la última dictadura, gran parte de los “condores” fueron detenidos – desaparecidos, y a Cabo lo fusilaron. 

Sobre las banderas que llevaron hacia las Malvinas, María Cristina Verrier, una de las que había ideado la gesta, le entregó seis de ellas a la entonces presidenta Cristina Kirchner en 2012. La otra fue cedida por Susana Arrechea, viuda de Cao Saravia. 

La más sucia y embarrada está en el mausoleo de Néstor Kirchner. Las otras banderas que fueron izadas en Malvinas están en la Basílica de Nuestra Señora de Itatí, en Corrientes; en el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur, en la ex-ESMA; en el denominado patio Malvinas Argentinas de Casa Rosada; en la Cámara de Diputados; el Museo del Bicentenario, en Balcarce 50; y en la Basílica de Luján.

as / ds