En conflicto

Funcionarios rusos advierten a Putin que el gasto de guerra es insostenible

La economía y las finanzas rusas enfrentan crecientes tensiones en el quinto año de la invasión a gran escala, mientras surgen advertencias internas sobre el impacto económico de la guerra.

Vladimir Putin, presidente de Rusia Foto: AFP

Funcionarios de alto rango del gobierno han advertido al presidente ruso, Vladímir Putin, que el gasto en la guerra de Ucrania sigue una trayectoria financieramente insostenible, en la señal más seria de divisiones internas en Moscú desde que comenzó la invasión a gran escala.

Funcionarios del Ministerio de Finanzas y del banco central de Rusia han advertido al Kremlin que el nivel actual de gasto proyectado en defensa corre el riesgo de ampliar peligrosamente el déficit presupuestario del gobierno, según personas familiarizadas con el asunto y documentos revisados por Bloomberg News.

Los funcionarios, cada vez más preocupados por el estado de la economía rusa y las finanzas públicas en los últimos meses, han propuesto nuevos recortes al gasto en defensa, dijeron las personas. También han advertido que será difícil corregir el deterioro de las finanzas públicas sin encontrar eficiencias adicionales.

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Sin embargo, una división entre los responsables de las políticas ha llevado a altos funcionarios del Ministerio de Defensa y a algunos miembros del Kremlin, decididos a cumplir los objetivos bélicos de Putin, a insistir en proteger el gasto militar. Argumentan que reducirlo dañaría gravemente la economía porque muchas empresas dependen de contratos vinculados al sector militar.

Putin ha pedido a funcionarios del Ministerio de Finanzas que encuentren reducciones de gasto en otras áreas del presupuesto antes de afectar la defensa, según algunas de las personas. Todas hablaron bajo condición de anonimato al referirse a preocupaciones cuyo alcance no se ha hecho público.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

El Ministerio de Defensa no solo se resiste a los recortes, sino que además exige financiamiento adicional, según dos personas cercanas al gobierno ruso. Indicaron que el gasto militar deberá aumentar para cubrir una brecha que podría alcanzar los 3 billones de rublos (US$36.000 millones) este año.

El presidente ha estado al tanto de las presiones presupuestarias tanto el año pasado como este año, por lo que los desafíos no son una sorpresa, dijeron las personas. Añadieron que la magnitud de cualquier recorte dependerá exclusivamente de Putin, ya que ninguna decisión presupuestaria importante se toma sin su aprobación y él actúa como árbitro final.

Cuando se elaboró el presupuesto de 2026, los funcionarios entendían que podría surgir un déficit de financiamiento de entre 1,2 billones y 1,5 billones de rublos en la segunda mitad del año, recursos que podrían ser necesarios para el sector de defensa.

En ese momento existían esperanzas de que la guerra en Ucrania terminara tras la cumbre celebrada en Alaska el pasado agosto entre Putin y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que habría hecho lógico asumir una reducción del gasto en defensa durante la segunda mitad de 2026, según las personas cercanas al gobierno ruso.

Las deliberaciones ocurrieron tanto antes como después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y continúan siendo objeto de discusión entre altos responsables políticos y Putin, dijeron las personas familiarizadas con el tema. Surgen en momentos en que la economía y las finanzas rusas enfrentan crecientes tensiones en el quinto año de la invasión a gran escala y muestran que Putin afronta decisiones difíciles mientras recibe advertencias internas sobre el impacto económico de la guerra.

El alza de los precios del petróleo derivada de la guerra con Irán no será suficiente para resolver los problemas, señalaron las personas cercanas al gobierno ruso. Agregaron que el crudo tendría que mantenerse por encima de US$100 por barril durante al menos un año para mejorar significativamente la economía y que esos ingresos extraordinarios no resuelven los problemas estructurales que afectan el crecimiento, la inflación y el sector bancario.

Según el plan presupuestario trienal del Ministerio de Economía, el gasto en defensa debía mantenerse en términos generales estable hasta 2028. Tras crecer cerca de 30% en los últimos años para financiar una enorme expansión de la producción de armamento, se proyectaba que los sectores vinculados a pedidos de la industria de defensa estatal aumentarían apenas entre 4% y 5% en 2026.

Peligro de recesión

Rusia se acerca a una recesión después de reducir su previsión de crecimiento en mayo. El Ministerio de Economía ahora espera que el producto interno bruto se expanda apenas 0,4% en 2026, frente a una estimación previa de 1,3%. Los datos oficiales muestran que la economía se contrajo en el primer trimestre por primera vez en tres años.

Las esperanzas previas de alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto no se han materializado. El gobierno ruso debe decidir ahora cómo abordar el déficit, lo que en la práctica implica recortar gastos o encontrar nuevas fuentes de ingresos.

El gobierno se muestra pesimista respecto de que los precios del petróleo permanezcan elevados. Además, la fortaleza del rublo ha agravado los problemas de las finanzas públicas al reducir los ingresos por exportaciones.

El ministro de Finanzas, Anton Siluanov, dijo en una entrevista del 27 de mayo con Kommersant que se necesita “cierta moderación” en el gasto público, destacando la defensa y las obligaciones sociales como prioridades presupuestarias. “Las reservas no son infinitas. No se puede tolerar debilidad en las finanzas en el contexto de transformaciones tan amplias en el mundo”, afirmó. “Necesitamos mejorar la eficiencia del gasto presupuestario”.

El gasto del gobierno aumentó casi 16% interanual entre enero y abril, mientras que los desembolsos en contrataciones estatales se dispararon 41%, según datos del Ministerio de Finanzas publicados previamente en mayo. El gobierno retiró aproximadamente 500.000 millones de rublos de su Fondo Nacional de Bienestar durante los dos primeros meses del año, mientras las sanciones reducían los ingresos por petróleo y gas.

Rusia está considerando aplicar un impuesto extraordinario a algunos productores de materias primas y bancos para ayudar a cubrir el déficit presupuestario, informó previamente Bloomberg. El gobierno de Moscú anunció recortes de empleo e inversión después de que los ingresos presupuestarios resultaran muy inferiores a lo esperado.

El creciente agujero financiero provocó la ira de un importante legislador de la Cámara Baja del Parlamento la semana pasada, aunque Valery Gartung, presidente del comité de protección de la competencia, negó informaciones que señalaban que utilizó una grosería al recordar la hiperinflación posterior al colapso de la Unión Soviética.

“¿Qué vamos a hacer al respecto?”, preguntó. “¿Imprimir dinero o qué? ¿Como en 1992, cuando los precios subían 30% cada semana? Entendemos que esa no es la solución”.

 

LM