GUERRA EN ORIENTE MEDIO

Irán busca vengar a su jefe de seguridad y no muestra señales de retroceso

Los ataques iraníes contra Israel y Estados árabes en el golfo Pérsico continuaron durante la noche hasta el miércoles, mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que EE.UU. podría poner fin a la guerra con la República Islámica “en el futuro cercano”.

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Los ataques iraníes contra Israel y Estados árabes en el golfo Pérsico continuaron durante la noche hasta el miércoles, mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que EE.UU. podría poner fin a la guerra con la República Islámica “en el futuro cercano”.

Irán lanzó nuevas oleadas de misiles y drones, dirigidas a Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Kuwait. También atacó Tel Aviv y causó la muerte de dos personas.

Los ataques se produjeron después de que Irán confirmara el asesinato de su jefe de seguridad, Ali Larijani, en un ataque israelí. El país no mostró señales de retroceder en el día 19 de una guerra que ha alterado los flujos energéticos globales y los mercados de bonos.

El Ejército iraní prometió vengar la muerte de Larijani, así como la de Gholamreza Soleimani, jefe de la unidad paramilitar Basij, que el gobierno utiliza para mantener la seguridad interna en Irán. Ambos murieron en el mismo ataque, según Israel.

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Estados Unidos afirmó que lanzó municiones antibúnker de 5.000 libras contra sitios de misiles iraníes cerca del estrecho de Ormuz a última hora del martes. Esto forma parte de los esfuerzos de Trump para reabrir esta vía marítima clave para el comercio. En la práctica, ha estado cerrada desde el inicio de la guerra, obligando a países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irak a reducir la producción de petróleo y elevando el crudo por encima de US$100 por barril.

Irán tiene un control de facto sobre qué buques transitan el estrecho de Ormuz, con algunos navegando cerca de su costa. La mayoría de los barcos que salen se dirigen a destinos como China —que compra casi todo el petróleo iraní— e India. Mohammad-Bagher Ghalibaf, poderoso presidente del Parlamento iraní, afirmó que el estrecho “no volverá a su estado previo a la guerra”.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, reforzó esas declaraciones.

“Necesitamos diseñar nuevos mecanismos para el estrecho de Ormuz y la forma en que los barcos lo atraviesen en el futuro”, dijo a Al Jazeera. Las reglas deben “garantizar que el tránsito seguro se produzca bajo condiciones específicas”.

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“Futuro cercano”

Trump, por su parte, volvió a afirmar que Estados Unidos pronto estaría listo para poner fin a la guerra.

“Si nos retiráramos ahora mismo, les tomaría 10 años reconstruirse”, dijo Trump en la Casa Blanca el martes. “Pero aún no estamos listos para irnos. Pero nos iremos en el futuro cercano”.

Trump amenazó con ampliar los ataques contra el principal centro de exportación de petróleo de Irán en la isla de Kharg, tras los bombardeos del fin de semana contra instalaciones militares allí. El presidente ha abandonado los esfuerzos para reclutar socios de Europa y Asia que ayuden a reabrir Ormuz con escoltas navales. Esto ocurrió después de que la mayoría de los países mostrara poca disposición a unirse a una misión que analistas militares consideran arriesgada sin un alto al fuego.

El portaaviones USS Gerald R. Ford —el mayor del mundo— se está retirando del conflicto y regresa a puerto tras un incendio en su área de lavandería, que dejó al menos dos marineros heridos. La nave se dirigirá desde el mar Rojo hacia la bahía de Souda, en la isla griega de Creta.

En Irán, un ataque impactó una zona de la planta nuclear de Bushehr, según la empresa estatal rusa de energía atómica Rosatom, que opera la instalación. Ningún empleado resultó herido y unos 480 ciudadanos rusos permanecen en la planta, indicó Likhachev, según la agencia Tass.

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Los ataques iraníes contra instalaciones energéticas y puertos en todo el Golfo han continuado esta semana. El lunes, Irán provocó un incendio en un enorme yacimiento de gas natural en Emiratos Árabes Unidos al intensificar los ataques contra infraestructuras energéticas clave, la primera vez que la República Islámica daña una instalación de petróleo o gas upstream en ese país vecino durante la guerra.

Anwar Gargash, asesor principal del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Sheikh Mohamed bin Zayed, afirmó que Irán cometió un error de cálculo al atacar a los Estados árabes del Golfo. Los ataques los acercarán más a Israel y Estados Unidos, además de demostrar por qué la región no puede aceptar los programas nucleares y de misiles iraníes, señaló.

También indicó que Emiratos Árabes Unidos podría estar dispuesto a ayudar a asegurar el estrecho de Ormuz.

“Esta es una responsabilidad no solo de Estados Unidos, sino también de países de Asia, de la región y de Europa”, afirmó.

El presidente de EE.UU. criticó a los aliados de la OTAN por su reticencia a participar en ese esfuerzo. “Siempre me he preguntado si la OTAN estaría ahí para nosotros”, dijo Trump. “Esta fue una gran prueba porque no los necesitamos, pero deberían haber estado ahí”.

En paralelo a la guerra en Irán, Israel ha intensificado su ofensiva en Líbano, donde combate al grupo militante Hezbolá respaldado por Teherán. Los ataques israelíes han causado más de 900 muertes, según el gobierno libanés.

Esto eleva el número total de fallecidos en la guerra a más de 4.000, con la mayoría en Irán. Decenas más han muerto en el resto de Medio Oriente, mientras que Estados Unidos ha perdido a 13 militares.