Empiria advierte por la economía en “serrucho”: la actividad cayó en abril y no consolida una recuperación
La consultora de Hernán Lacunza señaló que abril revirtió la mejora de marzo y volvió a mostrar una caída mensual de la actividad.
La economía argentina continúa sin consolidar una recuperación sostenida. Según el informe Empiria, elaborado por la consultora del exministro Hernán Lacunza, la actividad volvió a caer en abril y profundizó la dinámica de “serrucho productivo”. El dato central es una baja mensual de 1,5%, que revirtió la recuperación insinuada en marzo y dejó a la economía nuevamente dentro de un escenario de estancamiento.
El diagnóstico de Empiria apunta a una economía que no logra ordenar una tendencia clara. La consultora sostiene que ya se acumulan 14 meses de estancamiento, con meses de avance seguidos por retrocesos que impiden hablar de una expansión firme. El concepto de “serrucho” resume precisamente esa dinámica: rebotes parciales, caídas posteriores y una actividad que se mueve lateralmente.
La lectura es relevante porque el Gobierno apuesta a que la baja de la inflación, la estabilidad cambiaria y la mejora de algunos sectores exportadores permitan sostener una recuperación durante 2026. Sin embargo, el informe advierte que la actividad todavía muestra una composición heterogénea y frágil. Algunos rubros crecen, otros permanecen débiles y la inversión sigue siendo una señal de alerta para la capacidad de expansión futura.
Abril marcó una recaída y confirmó el “serrucho” de la actividad
El dato de abril fue negativo para la lectura de corto plazo. Empiria estimó una caída mensual de 1,5% en la actividad, luego de la mejora que se había insinuado durante marzo. Ese retroceso impidió confirmar un cambio de tendencia y volvió a ubicar a la economía en una fase de recuperación intermitente.
El problema no es solamente la baja de un mes, sino la repetición del patrón. De acuerdo con la consultora, la economía lleva 14 meses alternando alzas y bajas, sin lograr romper el estancamiento de manera persistente. Cada rebote genera expectativas de recuperación, pero las recaídas posteriores muestran que la demanda interna, la inversión y algunos sectores productivos aún no traccionan con fuerza suficiente.
La dinámica de serrucho también refleja una recuperación desigual. Los sectores vinculados a exportaciones, energía y algunos servicios muestran un comportamiento más favorable, mientras que la industria y el consumo masivo siguen con mayor debilidad. Esto genera una economía de velocidades distintas, donde el crecimiento agregado depende de pocos motores y no de una mejora generalizada.
En ese marco, abril funcionó como una señal de cautela. El rebote de marzo no alcanzó para confirmar una recuperación sostenida y la baja posterior mostró que la actividad todavía es sensible a cambios de ingresos, costos, crédito, importaciones y expectativas. Para Empiria, el desafío no es solo volver a crecer algunos meses, sino transformar esos avances en una trayectoria más estable.
Mayo habría mostrado una leve mejora, pero con señales mixtas
El informe también incorporó datos preliminares de mayo, que mostrarían una recuperación leve respecto de abril. Los indicadores adelantados de la construcción aparecieron como una de las señales positivas del mes. Después de un período muy golpeado por la caída de la obra pública y el ajuste de la inversión, el sector habría empezado a mostrar algunos signos de mejora.
La industria, en cambio, presentó un panorama más mixto. Algunos rubros vinculados a insumos, exportaciones o recomposición de stocks pudieron haber mostrado avances, pero otros continuaron afectados por la debilidad del consumo y la competencia de productos importados. Por eso, la recuperación industrial todavía no aparece como un fenómeno homogéneo.
Los hidrocarburos continuaron siendo uno de los motores más firmes de la actividad. La expansión de la producción de petróleo y gas, especialmente por el aporte de Vaca Muerta, sigue aportando dinamismo al nivel general. Este sector aparece cada vez más relevante para explicar el crecimiento de las exportaciones, la mejora del saldo energético y parte de las inversiones vinculadas a infraestructura.
También se observaron exportaciones al alza e importaciones estancadas. Esa combinación puede favorecer el saldo comercial y aportar divisas, aunque también puede reflejar una demanda interna que todavía no se recupera con fuerza suficiente. Si las importaciones de bienes de capital e insumos no crecen, la recuperación productiva puede encontrar límites en los próximos meses.
PBI 2026: Empiria proyecta una suba de 3%
A pesar del serrucho de corto plazo, Empiria mantiene una proyección de crecimiento de 3% para el PBI de 2026. La estimación combina un arrastre estadístico positivo de 2025 cercano a 1 punto porcentual con una contribución propia de 2026 de aproximadamente 2 puntos. Esto significa que una parte del crecimiento anual ya viene heredada por el nivel de actividad con el que cerró el año anterior.
El dato oficial del primer trimestre acompaña parcialmente esa lectura. Según la información disponible, el PBI creció durante los primeros tres meses del año y el segundo trimestre también podría cerrar con resultado positivo. Sin embargo, el crecimiento anual no necesariamente implica una recuperación lineal mes a mes, como muestra la caída de abril.
Empiria remarca que el consumo habría aumentado en el primer trimestre, aunque calculado por diferencia dentro de las cuentas nacionales. Esa mejora del consumo puede estar vinculada con la desaceleración de la inflación, cierta recomposición del crédito y una comparación más favorable contra meses previos. De todos modos, la recuperación del poder adquisitivo y de la demanda aún no alcanza para eliminar la volatilidad de la actividad.
El punto más débil es la inversión. La consultora advierte que la inversión cayó por cuarto trimestre consecutivo, una señal preocupante para la capacidad de crecimiento futuro. Sin una recuperación sostenida de la inversión privada, el rebote puede quedar limitado a sectores puntuales y no transformarse en una expansión amplia de la economía.
La inversión, el principal interrogante para sostener la recuperación
La caída de la inversión es uno de los elementos centrales del informe. Mientras el consumo puede reaccionar con mayor rapidez ante una mejora de ingresos o expectativas, la inversión necesita previsibilidad, crédito, estabilidad regulatoria y señales claras de rentabilidad. Si las empresas no amplían capacidad productiva, la economía puede crecer en el corto plazo, pero tendrá más dificultades para sostener un ciclo prolongado.
El fenómeno también marca una diferencia entre rebote y crecimiento genuino. Un rebote puede producirse por comparación estadística, normalización de inventarios o recuperación de sectores puntuales. El crecimiento sostenido, en cambio, requiere más inversión, más productividad y una mejora persistente de la demanda interna y externa.
En este punto, el informe de Empiria introduce una advertencia de fondo. La economía puede cerrar 2026 con una suba cercana al 3%, pero eso no significa que todos los sectores estén creciendo ni que la recuperación esté asegurada. El serrucho productivo muestra que el nivel de actividad todavía depende de pocos motores y enfrenta frenos importantes.
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