Tendencia

Mariano Gorodisch alertó que los bancos están ofreciendo tasas de interés “muy negativas” de plazos fijos

El periodista especializado en economía advirtió sobre la fuerte baja de tasas por debajo del 20% en bancos grandes y recomienda revisar renovaciones automáticas

Mariano Gorodisch, periodista especializado en finanzas (Caputura)

La baja de tasas volvió a reordenar el mapa del ahorro en pesos y puso en alerta a quienes tienen plazos fijos con renovación automática. Mariano Gorodisch, periodista especializado en economía, sostuvo que la tasa que “te están empezando a pagar a partir de hoy es muy pero muy negativa” en términos reales. En su ejemplo, mencionó bancos grandes que bajaron su tasa a 16,5% y al 19%, niveles que implican rendimientos mensuales inferiores a la inflación.

El cambio no solo se ve en la tasa, sino en el comportamiento del público. Gorodisch afirmó que “el stock de los plazos fijos viene amesetado”, mientras que el plazo fijo UVA “se triplicó el stock en lo que va del año”. Su lectura es que, ante una tasa tradicional cada vez más baja, el ahorrista busca instrumentos que ajusten por inflación, aunque encuentre trabas y topes en la práctica.

En ese contexto, el periodista describió una brecha fuerte entre entidades. “Grandes bancos están todos por abajo del 20%, todos empiezan con un 1 adelante”, mientras que bancos más chicos y digitales pueden pagar cerca de 24%, explicó. El dato implica una diferencia de hasta 50% entre lo que paga un banco y otro por el mismo plazo fijo tradicional, un incentivo claro para comparar antes de renovar.

Tasas a la baja y plazo fijo tradicional: qué está pasando con el rendimiento del ahorrista

Gorodisch planteó que el problema no es solo “cuánto” rinde, sino qué representa ese rendimiento en la vida cotidiana. Reconoció que una tasa mensual del 1,5% puede sonar alta en comparación internacional, pero en el bolsillo argentino se siente chica cuando la inflación corre por encima. En la conversación se ilustró el punto con un ejemplo: un millón de pesos puede rendir alrededor de 15.000 pesos mensuales, un monto que muchos perciben insuficiente frente a gastos que suben.

Aun así, defendió que bajar tasas con dólar estable tiene una lectura macro positiva. “Que bajen las tasas con el dólar planchado es una buena noticia, es una buena señal”, sostuvo, porque sugiere que la macro puede tolerar menos tasa sin un salto cambiario. También explicó que al Estado le sirve, ya que reduce el costo de intereses que paga por deuda de corto plazo, y eso empuja a convalidar tasas más bajas.

El efecto colateral, según Gorodisch, es que el plazo fijo tradicional pierde atractivo y obliga a buscar alternativas. Por eso recomendó mirar con lupa las renovaciones automáticas, que pueden “enganchar” al ahorrista a una tasa que cambió de un día para el otro. Su mensaje fue claro: con una brecha de varios puntos entre bancos, “hay que sondear” y comparar, porque esos puntos acumulan diferencia en el tiempo.

Plazo fijo UVA: por qué “se triplicó” y qué límites están imponiendo los bancos

El crecimiento del UVA aparece como la respuesta natural del mercado minorista cuando el plazo fijo tradicional queda por debajo de la inflación. Gorodisch afirmó que el plazo fijo UVA “se triplicó el stock en lo que va del año” y que, frente a esa demanda, “los bancos le están poniendo limitantes”. Mencionó casos de topes de un millón de pesos y restricciones operativas, aunque señaló que algunos ahorristas intentan sortearlos dividiendo colocaciones.

En ese punto, destacó el rol del Banco Nación por sus condiciones. Dijo que el Nación “es el que mejor está”, porque paga “un 4,5% anual más que la inflación” y permite el pago de intereses cada 30 días, con un máximo de cinco millones. Esa estructura lo vuelve atractivo para quien busca cobertura inflacionaria, aunque la contracara sea inmovilizar el dinero por el plazo mínimo del instrumento.

El periodista también vinculó la conveniencia del UVA con una ventana de calma cambiaria. Sostuvo que en los próximos 90 días “el dólar va a estar tranquilo” por la estacionalidad de la liquidación del agro, y lo definió como un “trimestre dorado” por la soja. Su conclusión fue que, para quien entra hoy al UVA, la combinación de ajuste por inflación con estabilidad cambiaria por tres meses reduce el riesgo de que una devaluación brusca arruine el cálculo.

Crédito, mora y “costo financiero total”: la otra cara de la baja de tasas

Gorodisch señaló que el recorte de tasas no se limita al ahorro: también se empieza a trasladar al crédito. Afirmó que la tasa de adelantos para empresas “bajó del 60 al 30”, y que los préstamos personales “de a poco” también están bajando. En su mirada, eso puede reactivar algo de consumo e inversión, siempre que no vuelva la volatilidad cambiaria.

Otro punto clave es la mora. Dijo que “la mora está muy alta” porque mucha gente tomó créditos con tasas anteriores más elevadas, y explicó que los bancos están ofreciendo refinanciaciones para bajar incobrabilidad. Mencionó que la banca pública ofrece más plazo, entre tres y seis meses de gracia y baja de tasa, y que la banca privada lo hace de forma más selectiva, pero con margen para negociar si el cliente pide.

En paralelo, el periodista puso sobre la mesa el debate por la “distorsión” entre tasa pasiva y activa, y por los costos bancarios. Se mencionó que los costos financieros totales siguen siendo altos y que los bancos argumentan restricciones como encajes elevados, carga impositiva y previsiones por incobrables. Gorodisch citó que los encajes rondan el 45% y que el sistema reclama bajar ese nivel para poder prestar más barato, una discusión que vuelve cada vez que la economía busca crédito.