Análisis

Miguel Ponce: “Siempre hay un Davos A y un Davos B”

El especialista en comercio exterior analizó el impacto global de la guerra arancelaria, la crisis en los mercados y el trasfondo geopolítico de la cumbre de Davos.

Miguel Ponce, especialista en Comercio Exterior (X)

La cumbre de Davos comienza en un clima de máxima tensión internacional, con los mercados reaccionando de forma negativa incluso antes de la apertura plena de Wall Street. Según Miguel Ponce, el escenario es contundente: “Hoy Wall Street está en rojo, muy en rojo, y está adelantando que mañana también va a ser un martes en rojo”. Aun con feriado en Estados Unidos, las señales de alarma ya se encendieron en Europa.

El analista explicó que las caídas son generalizadas y golpean con fuerza al sector industrial. “Hay caídas salvajes en Europa: Alemania, Francia, Inglaterra, básicamente el sector automotriz”, detalló, mencionando desplomes en empresas como BMW, Volkswagen y Mercedes-Benz. Para Ponce, el detonante es claro: “Todo cae por esta nueva guerra arancelaria que Trump resolvió largar con todo”.

Guerra comercial, OTAN y un Davos condicionado

Ponce sostuvo que la decisión de Estados Unidos de imponer aranceles a Europa responde a un castigo político. “Castiga a los países que mandaron tropas, aunque sean simbólicas, a Groenlandia”, afirmó. Desde el 1° de febrero comenzarán a regir nuevos gravámenes que podrían escalar hasta el 25% sobre la producción europea, una medida que calificó sin rodeos: “Esto es un escándalo”.

El conflicto abre una fuerte contradicción dentro de la OTAN. “Estás castigando desde la OTAN a un país que pertenece a la OTAN”, subrayó, al recordar que la alianza debería garantizar la soberanía territorial de sus miembros. Para el analista, el mensaje es confuso y erosiona la confianza en los mecanismos de defensa colectiva, al punto de plantear una pregunta inquietante: “Ya uno se pregunta si la NATO sigue existiendo o no”.

Este contexto atraviesa de lleno a Davos, que Ponce definió como un espacio con dos planos. “Siempre estamos acostumbrados a que hay un Davos A y un Davos B”, explicó. El primero es el de los discursos públicos y las fotos oficiales; el segundo, el de “las negociaciones bajo la mesa, la realpolitik, donde se definen los verdaderos acuerdos de poder.

Groenlandia, Rusia, China y un tablero global inestable

Otro eje central del análisis fue Groenlandia. Ponce remarcó la paradoja del discurso estadounidense: “Trump dice que quiere Groenlandia por el peligro de Rusia, pero al mismo tiempo invita a Putin a una comisión de paz”. Incluso señaló que desde Moscú se observa la situación con distancia, recordando que Estados Unidos ya compró Alaska en el pasado.

En paralelo, China mantiene una estrategia paciente. “China sigue en actitud paciente”, dijo, aunque advirtió que su dependencia energética de Rusia crece tras el corte de suministro venezolano. A esto se suma la inestabilidad en Japón, que anunció elecciones anticipadas. “Japón es el principal tenedor de deuda estadounidense y eso puede generar otro conflicto en la bolsa”, alertó.

Para Ponce, el escenario es excepcionalmente delicado: “Es un momento muy particular”, donde Davos deja de ser un foro de consensos y se convierte en un reflejo de un mundo fragmentado, atravesado por disputas comerciales, estratégicas y financieras.