Retenciones al agro: aseguran que la baja para trigo y cebada puede cambiar la intención de siembra
La reducción de retenciones anunciada por el Gobierno genera expectativas en el sector agropecuario, aunque el impacto fuerte se vería recién en la próxima campaña.
El anuncio del Gobierno sobre la reducción de retenciones para el trigo y la cebada, que pasarán del 7,5% al 5,5% desde junio, generó alivio en el sector agropecuario. Para el economista, Tomás Rodríguez Zurro, la medida puede modificar las decisiones de siembra de cara a la próxima campaña fina, en un contexto atravesado por el aumento de costos y la incertidumbre internacional.
El especialista recordó que Argentina es uno de los pocos países que mantiene este tipo de gravámenes sobre las exportaciones agropecuarias. En ese sentido, destacó que “sin duda que es un aliciente esta rebaja de retenciones para los márgenes de cara a la nueva cosecha fina que se está por sembrar”.
El impacto en la próxima campaña de trigo
Rodríguez Zurro explicó que la medida llega en un momento clave, ya que existían dudas sobre la superficie que finalmente se destinaría al trigo durante el invierno. Según precisó, antes del anuncio oficial se proyectaba una caída de unas 500 mil hectáreas sembradas respecto de la campaña anterior.
El economista sostuvo que el beneficio no tendrá gran efecto sobre la cosecha actual porque buena parte del volumen ya fue comercializado. “De las 19 millones de toneladas que nosotros estimamos que se van a exportar en la campaña, ya hay vendidas casi 14”, afirmó.
Además, remarcó que el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz impactaron directamente sobre los fertilizantes y los costos energéticos, afectando los márgenes de producción del cereal. Aun así, señaló que la rebaja tributaria “cambia un poco la ecuación económica de cara a las siembras”.
La soja, las retenciones y el aumento de costos
Respecto de la soja, Rodríguez Zurro indicó que las retenciones continúan siendo elevadas, aunque vienen mostrando un sendero descendente. Actualmente la alícuota se ubica en 24%, luego de haber alcanzado el 33% en diciembre de 2023.
En ese marco, explicó que el esquema oficial prevé nuevas bajas graduales hasta 2028, lo que podría incentivar una mayor producción. “Hay margen para que la oleaginosa vuelva a ganar terreno”, aseguró, al recordar que Argentina llegó a producir 60 millones de toneladas hace poco más de una década.
Por otra parte, el economista alertó sobre el fuerte incremento de los costos logísticos y de cosecha debido a la suba de combustibles. Según estimaciones del sector, el gasto total para cosechar y transportar granos aumentará un 40% respecto de la campaña anterior.
Finalmente, advirtió que el traslado de esos costos a precios dependerá de cada mercado. “En algunas ramas o en algunos sectores sí, en otros no”, concluyó.
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