Alegatos finales

Crimen de Gabriela Pérez: para la Fiscalía no hay dudas de que Gustavo Herrera fue el homicida, pidió perpetua

Para Walter “Petaca” Vallejos los fiscales pidieron 10 años y 10 meses de prisión como partícipe secundario del crimen. Mañana habrá sentencia.

La fiscalía pidió prisión perpetua para Gustavo Herrera por el homicidio de Gabriela Pérez. Foto: Cedoc Perfil

El juicio por la balacera que se descargó sobre el Club Yapeyú el 9 de septiembre de 2023 y por la que murió Gabriela Pérez ingresó a la etapa de conclusiones. Para la Fiscalía, no quedan dudas de que Gustavo Herrera fue quien disparó mientras el secretario general del Soelsac (Sindicato de Obreros y Empleados de Empresas de la Limpieza), Sergio Fittipaldi, ofrecía un almuerzo a los afiliados en el marco de la campaña electoral del gremio.

Al cabo de las conclusiones finales, los fiscales Laura Battistelli, Marcelo Sicardi y Silvana Fernández solicitaron la pena máxima, prisión perpetua, para Herrera y 10 años y 10 meses de prisión para Walter “Petaca” Vallejos.

El juicio se desarrolla en la Cámara 3a del Crimen integrada con jurados populares.

Para Herrera el pedido de pena es por lesiones leves doblemente calificadas y desobediencia a la autoridad en perjuicio de su pareja; tentativa de homicidio criminis causae en perjuicio de Gonzalo “Coco” Fuentes; y homicidio por precio y promesa remuneratoria, por el crimen de Gabriela, quien además era su hermana. La pena solicitada para Vallejos es por encontrarlo responsable como partícipe secundario del mortal ataque al club.

En un extenso alegato reconstruyeron cómo se produjo el ataque y el crimen de Gabriela. El  9 de septiembre de 2023, alrededor de las 14:40 horas, sucedió un ataque armado en la sede del Club Atlético Yapeyú, donde se celebraba un almuerzo del gremio de la limpieza Seosac con la presencia de más de un centenar de afiliados y directivos.

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El contexto que rodeó el episodio fue el conflicto de poder por la conducción sindical entre la dirigencia en funciones y la lista opositora (Más Soelsac), apoyada externamente por el sindicalista del Surrbac (Sindicato de Recolectores de Residuos), Franco Saillén. La maraña de intereses gremiales y territoriales estuvo atravesada por otra disputa de la barrabrava del Club Talleres.

Minutos antes, “Petaca” Vallejos persiguió a Hugo “Ciego” Cardozo, barra de Talleres y recientemente incorporado como trabajador del Soelsac). En simultáneo, César Luis Mendoza (continúa prófugo) arribó a las inmediaciones del club a bordo de su vehículo Peugeot.

Siempre según la reconstrucción de la Fiscalía, Mendoza fue al domicilio de Gustavo Herrera a buscarlo. Se subió al auto con una pistola 9 mm. El auto estacionó al frente del club, Herrera se bajó. Agazapado y parapetado detrás de otro auto estacionado frente al ingreso principal del club. Disparó hacia el portón de ingreso donde estaba Fuente. Se salvó porque se agachó. Luego disparó en seis oportunidades y se fugó. Uno de esas balas impactó en la clavícula de Gabriela Pérez (22 años). 

Fiscales Marcelo Sicardi, Laura Battistelli y Silvana Fernández.

Múltiples indicios

La acusación se formuló sobre la base de indicios concordantes y convergentes. Las cámaras de seguridad y las antenas de telefonía celular confirmaron que el vehículo Peugeot de Mendoza se detuvo a metros de la casa de Herrera minutos antes del ataque y regresó al mismo punto inmediatamente después de los disparos. Los registros de datos móviles ubican la línea de Herrera activa en su domicilio antes y después de dicho intervalo.

Si bien nadie pudo reconocer en el momento a Herrera porque llevaba una capucha, su forma de caminar y correr lo distinguen porque hace años mientras estaba en la cárcel de San Francisco sufrió una lesión ósea que le provocó una renguera crónica. 

Durante el juicio, varios testigos inclusive su hermana Dalma Herrera y su cuñado Rodrigo Rivera reconocieron en los videos publicados la postura corporal de Gustavo Herrera.

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A los pocos días del hecho abandonó su casa y se escondió en distintos domicilios de la zona de Barranca Yaco y Alto General Paz, desplazándose de madrugada con gorra y barbijo. Cambió constantemente de chips, números de celulares, advirtiendo en grupos familiares que creía tener los teléfonos "pinchados" por la policía. Pidió a sus hermanas y allegadas que destruyeran sus teléfonos celulares y quemaran la ropa que había dejado en sus domicilios.

Testimonios señalaron que tuvo un comportamiento emotivo sospechoso  y su ausencia en las marchas de pedido de justicia organizadas por su propia familia.

Fabián "Mono" Márquez declaró haber sostenido un encuentro a solas con Herrera en el barrio Barranca Yaco, donde el imputado le dijo: "yo hablé con mi familia, yo voy a ir preso, pero van a caer todos".

Su hermana Dalma también narró un episodio donde él le contó que le habían ofrecido dinero y que él no aceptó. Se deduce que fue para perpetrar el ataque. 

Durante las audiencias del juicio, en numerosas ocasiones, los testigos pidieron declarar sin su presencia por temor a represalias de su familia. El miedo fue protagonista.

Siguen los alegatos de las querellas, luego de las defensas y mañana el tribunal dará a conocer el veredicto.