Agustín Rodrigo Rivera, pareja de Gabriela Pérez -víctima fatal del tiroteo del 9 de septiembre de 2023 en el Club Yapeyú- declaró en el juicio que se desarrolla en la Cámara 3a. del Crimen integrada con jurados populares. Aseguró que teme por su vida y la de su familia.
Luego, fue el turno de Hugo “Ciego” Cardozo, número dos de La Fiel, barra de Talleres, quien narró episodios violentos a partir de su incorporación como inspector gremial al Soelsac y los respectivos alineamientos al gremio lidrado por Sergio Fittipaldi y al Surrbac de los Saillén. Con firmeza señaló frente a los jueces y jurados que él está convencido de que el ataque perpetrado el 9 de septiembre de 2023 estaba dirigido a él.
Miedo por el resultado del juicio
El primer testimonio que se escuchó en la audiencia de este miércoles fue el de Agustín Rodrigo Rivera, viudo de Gabriela. Casi al final de su declaración reconoció que tiene miedo y teme por las consecuencias que pueda tener el proceso y por eventuales represalias de integrantes de la familia de su esposa, ya que el acusado de darle muerte como sicario es Gustavo Herrera, uno de los hermanos de la víctima.
Rivera -quien es querellante en este juicio- mantuvo una declaración atravesada por recuerdos fragmentarios. Llevaba diez años en pareja con Gabriela.
Dijo que nunca tuvo vínculo con Gustavo Herrera, hermano de su esposa. Sobre la posible autoría de la balacera -es uno de los dos acusados en el juicio, junto a Petaca Vallejos- señaló que en octubre de 2023 se reunió con amigos y uno de ellos le comentó que un tal “Rambo” le habría pagado 300 dólares a Gustavo para dar un susto en el Club Yapeyú y que los dólares supuestamente eran falsos. En ese recuerdo, destacó que el propio Herrera habría reconocido “me la mandé y los dólares eran truchos”.
El turno de los barras de La Fiel
Después de Rivera, comenzaron los testimonios de integrantes de La Fiel, la agrupación de barras de Talleres que quedó involucrada en la trama de conflictos que precedió al asesinato.
El primero en declarar fue Hugo “Ciego” Cardozo, quien comenzó a trabajar para el sindicato Soelsac a mediados de 2023, como “inspector gremial”.
A su vez dijo que acercó al gremio a Federico Arce y Rubén Romero, también miembros de La Fiel.
Narró una amenaza que recibió en febrero de 2023, luego discusión y pedradas a la sede del Soelsac el día previo al almuerzo en el que un tiroteo hirió de muerte a Gabriela Pérez. También detalló una llamada telefónica el mismo día en la que un tal “Gringo” Gómez le dijo que “se corriera” del Soelsac. Caso contrario perdería el liderazgo en la barra porque entraría en acción uno de sus adversarios, Federico Pacheco, quien trabaja para “la empresa” de los Saillén. De ese modo se refirió al sindicato de recolectores, Surrbac.
Horas después señaló haber sufrido una persecución de un auto cuando iba camino al Club Yapeyú que se alejó a dos cuadras del lugar donde se produjo la balacera.

Un derrotero que, a la postre, definió como un ataque en su contra.
Su declaración introdujo la distribución de poder dentro de la cancha, en La Fiel, y las lealtades hacia Sergio Fittipaldi, del Soelsac; y Mauricio, Juan y Franco Saillén, del Surrbac.
"Tengo miedo, hay una muerte"
El tercer y último testigo de la audiencia de este miércoles fue uno de los hermanos Méndez. Es un vecino de la familia de Gustavo Herrera, acusado del homicidio de Gabriela Pérez. Dijo que los conoce desde que era chico. El día del tiroteo, el 9 de septiembre de 2023, él festejaba el cumpleaños de uno de sus hijos en un salón adyacente.
Fue reticente a responder las preguntas de la fiscalía y abogados defensores al punto que le advirtieron en tres ocasiones que podría quedar detenido por falso testimonio. Uno de los vocales del tribunal le dijo que debía estar tranquilo y declarar. La respuesta dejó a la sala en silencio: "Tengo miedo, no puedo estar tranquilo, hay una muerte".
El miedo fue una de las palabras que unificaron los relatos de los tres testigos que declararon en la jornada de este miércoles 2 de septiembre.