Dos vidas y un mismo trazo: el rescate de un amor que se convirtió en patrimonio
El Museo Tamburini presentó la colección de Miguel Pablo Borgarello y Elisa Damar, una pareja que fundió sus identidades en el grabado y la escultura.
En el centro de la escena, un atelier que no conoce de fronteras. Allí, donde la cocina se mezclaba con el óleo y el caballete disputaba espacio con la mesa familiar, Miguel Pablo Borgarello y Elisa Damar construyeron un mundo.
La muestra “Un taller compartido: Borgarello y Damar. Un matrimonio en el arte argentino”, inaugurada en el Museo Tamburini, propone asomarse a la intimidad de dos artistas que hicieron de la convivencia una obra en sí misma.
La arqueología de un tesoro familiar
La génesis de esta exposición tiene el tinte de los hallazgos literarios. Sebastián Pastorino, curador de la muestra, relata cómo el patrimonio sobrevivió al olvido gracias a la custodia silenciosa de la familia.
“Tengo la suerte de conocer a la familia desde hace 15 años. Un día me dicen: ‘Tenés que ver, porque hay varios cuadros’. Fui y abrí esa puerta; era un cuarto en un subsuelo, con humedad, con oscuridad, y me encontré una hermosa parte de un patrimonio que se guardó gracias al hermano más chico de Miguel Pablo”, recuerda Pastorino.
El Instituto Franco-Alemán abrirá sus puertas en mayo
Ese rescate demandó cinco años de trabajo, viajes y restauración para poner en valor un acervo que hoy cuenta con 400 piezas.
Según el curador, el matrimonio generó en San Francisco un impacto de escala nacional: “Fueron directores de la Escuela Municipal de Bellas Artes durante 25 años y juntos trabajaban en un diálogo creativo de día a día”.
Damar y Borgarello. Unas doscientas treinta piezas de la pareja de artistas podrán visitarse hasta junio de este año en el Museo Tamburni (San Jerónimo 166).
El arte como economía de subsistencia
La relación entre ambos trascendió lo afectivo para volverse una estructura de apoyo profesional. Mientras Miguel Pablo —un “alquimista” que fabricaba sus propios colores— se mostraba reticente a desprenderse de sus creaciones, Elisa asumía el rol de gestora y motor económico.
“Miguel Pablo era muy celoso al momento de vender, guardaba sus obras y fue gracias a esa actitud que hoy encontramos una gran parte de la colección”, explica Pastorino. “Ella vendía sus propias obras para que el matrimonio siguiera viviendo. Inclusive artistas como Malanca, Spilimbergo, Mónaco y Berni tenían diálogo con ella y participaban juntos en muestras. Eso avaló que ella pudiera ofrecer y vender su producción”.
Esa dinámica permitió que la obra de Borgarello permaneciera unida, mientras las artes decorativas de Damar —piezas sensibles y rigurosas— circulaban por los hogares de la época.
Un diálogo que no distingue autorías
El recorrido por el Tamburini se divide en sectores que reflejan estas facetas: desde el atelier que recrea la vida diaria hasta el sector “Museo”, con las obras consagradas que viajaron por salones de España, Italia y Marruecos.
“En la obra de Borgarello, el grabado no es solo técnica, sino una excavación. Sus gubias rescatan la identidad de imágenes del campo y dejan mensajes de sus sueños que revelan un mundo onírico”, señala el texto curatorial del equipo de investigación integrado por Carina Cervigni, Azul Cooper y Agustina Casalle.
Así abrieron su temporada el Evita, el Dionisi y el Caraffa
Sin embargo, el punto de mayor emotividad reside en la simbiosis estética de la pareja. Aunque Elisa fue inicialmente discípula de Miguel Pablo, su formación previa en piano, violín y arpa le otorgaba una sensibilidad particular. “Hoy encontramos que la obra de los dos es muy distinta pero en muchos puntos se toca, como si fueran la misma persona”, reflexiona el curador sobre esas piezas que parecen haber sido moldeadas por cuatro manos.
La muestra no solo busca exhibir cuadros; busca preservar una unidad que Pastorino se niega a romper: “La obra no se vende en piezas separadas. Entendemos que esto es patrimonio de Córdoba y debe quedar en un espacio que conserve este proyecto vital compartido”.
Recorrido inaugural. En la apertura, el curador de la muestra, Sebastián Pastorino, brindó un recorrido por los distintos espacios de la exhibición.
También te puede interesar
-
Temporal histórico en Colonia Marina: cayeron 300 mm en tres horas y el pueblo quedó bajo el agua
-
La oposición reclama a Llaryora por la transparencia y fogonea reformas clave
-
Claves del Jury a los fiscales: un ADN masculino NN y una extensa investigación. ¿Incluyó a Bárzola?
-
Natalia de la Sota ya se mueve con la mira puesta en un “armado nacional anti-Milei”
-
Viviendas vacías en ciudades con déficit: la otra cara del mercado inmobiliario cordobés
-
Passerini sobre su gestión: “todavía estoy por debajo del 4”
-
El “puente roto”: por qué la educación argentina no logra generar empleo
-
La era de la “realización algorítmica”: ¿el fin del cine tal como lo conocemos?
-
El endeudamiento en los hogares impacta en la imagen de Milei
-
Un sindicato lanzó su propio partido y se mete en el mapa político cordobés