En Córdoba comienza a tomar forma una nueva fuerza política con un origen poco habitual: no se trata de dirigentes gremiales que se integran a estructuras partidarias preexistentes, sino de un sindicato que crea, desde su propio riñón, un partido con identidad diferenciada y vocación de proyectarse más allá de la representación sectorial e intervenir en el sistema institucional. El proceso, impulsado por el SinPeCor —que nuclea a los empleados de estaciones de servicio—, introduce un elemento singular en un contexto de crisis de representación que atraviesa tanto a los partidos como a las organizaciones intermedias.
El espacio lleva por nombre “Creemos” y el 18 de marzo el Juzgado Federal con competencia electoral en Córdoba le otorgó el reconocimiento definitivo como “partido de distrito”, tras certificar el cumplimiento de los requisitos establecidos por la legislación. Quedó así habilitado para participar en elecciones provinciales y locales. La dirigente gremial Verónica Torres fue designada presidenta del Consejo Provincial, el principal órgano partidario.
“Este proyecto está abierto. Queremos escuchar, sumar ideas y construir colectivamente, porque no hay transformación posible sin participación y porque creemos que muchos cordobeses están buscando un espacio donde sentirse representados y donde puedan aportar, de diferentes maneras, a la solución de los problemas reales”, le dijo Torres a Perfil Córdoba.
Un dato que no pasa inadvertido es que la contraparte de SinPeCor en negociaciones clave —como las paritarias— es la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines del Centro de la República (FECAC), entidad que nuclea a los propietarios de estaciones de servicio y que tiene entre sus principales referentes a Gabriel Bornoroni y Gonzalo Roca, ambos diputados nacionales de La Libertad Avanza (LLA).
El origen
El surgimiento del espacio está ligado a un episodio que puso en tensión la continuidad institucional del sindicato. En 2023, la Corte Suprema de Justicia de la Nación falló a su favor en una disputa con el gremio nacional por la representación del sector, permitiéndole conservar su personería. Más allá del resultado, el conflicto dejó al descubierto un límite: incluso organizaciones con trayectoria pueden ver condicionada su capacidad de acción por decisiones tomadas en ámbitos donde su incidencia es acotada.
Ese antecedente visibilizó la necesidad de contar con herramientas para intervenir en la definición de reglas generales —y no sólo en la defensa de intereses sectoriales— y dio lugar a la idea de dar un paso hacia la construcción política. “La experiencia acumulada a lo largo de casi 80 años del Sindicato no sólo nos dio herramientas, sino también conocimiento de lo que funciona y de lo que falla en la política. Venimos a transpolar lo que venimos haciendo desde el SinPeCor, con la misma filosofía de trabajo, sabiendo que no se puede gastar más de lo que se recauda, que es necesario trabajar con transparencia y honestidad”, agregó Torres.
Sin embargo, ese pasaje no se presenta como una extensión lineal. La normativa vigente establece fronteras claras entre la actividad gremial y la partidaria, particularmente en materia de financiamiento y administración de recursos, lo que obliga a pensar ambas estructuras con grados de autonomía. Por eso, la conformación de “Creemos” supone la creación de un esquema organizativo propio, con reglas y lógicas diferenciadas.
Narrativa política
Uno de los ejes sobre los que se apoya “Creemos” es un diagnóstico que busca ampliar la mirada sobre la crisis argentina. “La confianza de la gente en la política está muy dañada y no es casualidad. Cuando la política se transforma en espectáculo y el debate se reemplaza por el enfrentamiento, la sociedad se aleja. Nosotros proponemos otra cosa”, aseguró la principal referente del partido.
Inicialmente, el espacio propone convocar a un ámbito de deliberación amplia, con participación de actores políticos, sociales, sindicales, empresariales y académicos. El objetivo es generar acuerdos estratégicos que trasciendan la lógica electoral y permitan definir un rumbo compartido. Otro de los puntos centrales es la transparencia fiscal, entendida como condición necesaria para reconstruir la confianza entre ciudadanía y Estado. La posibilidad de conocer con detalle qué impuestos se pagan, cuánto se recauda y cómo se distribuyen los recursos aparece como un elemento clave.
El tercer eje está vinculado a la educación, concebida como una inversión estratégica para el desarrollo. La propuesta apunta a una transformación del sistema educativo, con niveles de inversión acordes a los desafíos del presente y del futuro. Por último, el espacio plantea la necesidad de consolidar políticas públicas orientadas a los extremos de la vida —niñez y adultos mayores— como indicador del tipo de sociedad que se busca construir y de las prioridades que guían la acción estatal.
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Ventajas
La condición de “recién nacido” convive con un recorrido previo que no es estrictamente partidario, pero sí político en un sentido más amplio. Existe una red provincial de referentes sindicales que también funcionará como estructura política. Pero, además, desde SinPeCor se vienen desarrollando iniciativas territoriales y de comunicación que valen como antecedentes relevantes.
Por un lado, el sindicato impulsa un brazo solidario denominado “Deseo Argentina En Paz”, a través del cual articula acciones con comedores y organizaciones del tercer sector. Las intervenciones no sólo le han permitido asistir a sectores vulnerables, sino también tomar contacto directo con realidades que suelen quedar por fuera de los circuitos institucionales tradicionales.
En paralelo, el gremio ha promovido el ciclo de charlas “Repensar Argentina”, orientado a generar espacios de reflexión sobre temas de agenda pública. Los encuentros, que incluyen su versión en streaming a través del canal propio Puente TV, apuntan tanto a la formación de sus cuadros como a la construcción de un diálogo más amplio con la sociedad. “También contamos con un Observatorio Social, que nos permite evaluar el impacto de las políticas y ajustarlas en función de la realidad; y con una institución educativa propia (el BAC), abierta a la comunidad para terminar el secundario o cursar carreras terciarias”, completó Torres.
Ese conjunto de experiencias configura una base que, aunque no sustituye la lógica electoral, podría otorgarle al espacio una ventaja relativa: no partir desde cero en términos de inserción territorial y producción de discurso. Además, en un contexto donde buena parte del movimiento sindical enfrenta cuestionamientos vinculados a su legitimidad y transparencia, el gremio de playeros ha logrado mantenerse al margen de esas controversias.
El desafío que se abre es transformar una experiencia nacida en el mundo sindical en una propuesta política con capacidad de ampliar su base sin perder identidad. En un escenario donde las estructuras tradicionales mantienen peso, la incógnita es si ese origen funcionará como plataforma de crecimiento o como límite para su expansión.
Del gremio a la política
La articulación entre sindicatos y partidos políticos tiene antecedentes extensos, aunque no siempre bajo la forma de estructuras propias. En la Argentina de 1945, varios sindicatos encabezados por Luis Gay, ex secretario general de la desaparecida Unión Sindical Argentina (USA), de tendencia revolucionaria, fundaron el Partido Laborista, que impulsaría la candidatura presidencial de Juan Domingo Perón en las elecciones del 24 de febrero de 1946. Pero, más que un partido creado por un sindicato, se trató de una convergencia que dio origen a una nueva identidad política: el Peronismo.
En tiempos más recientes, el Partido Cultura, Educación y Trabajo (CET) se creó en 2013 con el impulso del sindicato de Camioneros, liderado por Hugo Moyano, pero no llegó a competir como fuerza autónoma, sino dentro de una coalición mayor vinculada al Justicialismo.
A nivel internacional, los casos más conocidos de partidos surgidos del movimiento sindical son: el Labour Party en el Reino Unido, fundado en 1900 por sindicatos y organizaciones obreras para representar políticamente a los trabajadores, y el Partido dos Trabalhadores (PT) en Brasil, creado en 1980 con el liderazgo de Luiz Inácio Lula da Silva.