INFLACIÓN

El Salario Mínimo cayó más del 40% y cubre apenas la mitad de la canasta de indigencia

El informe del centro CIFRA-CTA expone la mayor pérdida real del haber básico en décadas, donde se necesitan casi seis horas de trabajo para comprar un kilo de carne y más de cuatro sueldos para superar la línea de pobreza.

El Salario Mínimo cayó más del 40% y cubre apenas la mitad de la canasta de indigencia Foto: .

El poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) atraviesa una de las etapas de mayor deterioro de su historia reciente. Según el último informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA-CTA) (elaborado por Mariana L. González con la colaboración de Oscar Geffner), el haber mínimo acumula un retroceso superior al 40% en su capacidad de compra, tras un impacto inflacionario inicial del 30% que nunca logró revertirse y que se profundizó con contracciones mensuales continuas.

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La magnitud del desplome ubica al salario mínimo en un nivel real 60% inferior al de 2015 y 20% por debajo de los promedios registrados en la década de 1990. Para que la remuneración mínima mantuviera la misma capacidad de compra que hace diez años, tendría que ubicarse actualmente cerca de los $955.000.

Un piso desdibujado frente a la indigencia y la pobreza

El desplome del ingreso mínimo muestra cifras críticas al contrastarse con las canastas básicas que elabora el INDEC para una familia de cuatro integrantes:

  • - Canasta Alimentaria (Indigencia): El salario mínimo de $367.800 cubre apenas poco más de la mitad de los $690.000 necesarios para no caer en la indigencia.

  • - Canasta Total (Pobreza): Para alcanzar la línea de pobreza, que supera el millón y medio de pesos ($1,5 millones), se requiere el equivalente a más de 4 salarios mínimos dentro de un mismo hogar.

Esta desvalorización también provocó que el haber mínimo pierda su rol como referencia o "piso" del mercado de trabajo. Mientras que hace una década equivalía al 37,2% del salario promedio del sector privado registrado, actualmente representa apenas el 16,6% de dicha remuneración.

 

De bienes a transporte: la pérdida de poder de compra en la vida cotidiana

La diferencia en la cantidad de horas de trabajo necesarias para adquirir bienes y servicios básicos refleja de forma directa el impacto de la inflación acumulada:

  • Pan: Para comprar un kilo de pan se pasaron de requerir 57 minutos de trabajo en 2016 a 2 horas y 31 minutos.

  • Carne picada: La compra de un kilo exigía casi 2 horas de trabajo hace diez años, mientras que hoy demanda casi 6 horas (5 horas y 46 minutos).

  • Leche: Un litro pasó de costarle al trabajador 28 minutos a exigirle más de 1 hora de labor (1 hora y 2 minutos).

  • Transporte público: Para costear un viaje de ida y vuelta en subte se necesitaban 15 minutos de trabajo; hoy esa misma rutina consume 1 hora y 41 minutos de jornada laboral.

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La parálisis de la negociación y los aumentos por laudo

El informe advierte sobre un cambio en la dinámica institucional del Consejo Nacional del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Ante la ausencia de acuerdos entre las centrales sindicales y las cámaras empresarias, la totalidad de los incrementos nominales fueron fijados por laudo directo de la Secretaría de Trabajo.

A su vez, las convocatorias pasaron a realizarse de manera cada vez más distanciada, fijando pautas de ajuste fijas por resolución pero dejando al indicador sin revisiones periódicas frente a una inflación que se mantiene por encima del 30% anual. Las reuniones exclusivamente virtuales grafican el distanciamiento de la única instancia tripartita de negociación entre trabajadores, empleadores y el Estado.