UNICAMERAL

Proyecto del delasotista Knipscheer contra la reforma laboral dejó al desnudo la interna del PJ cordobés

La pareja de Natalia De la Sota cuestionó con dureza la reforma de Milei y pidió que los diputados cordobeses la rechacen. Pero su propio bloque no habilitó el debate y la oposición aprovechó levantando las manos para exponer las fisuras del PJ con tonada.

Knipscheer en sesión de la Unicameral Foto: ceduc

La reforma laboral que impulsa el presidente Javier Milei volvió a sacudir al peronismo cordobés, esta vez en el recinto de la Unicameral. La interna del PJ se filtró con nitidez durante la sesión de este miércoles, a partir de un proyecto presentado por el legislador Bernardo Knipscheer —pareja de Natalia de la Sota— que buscaba instar a los diputados nacionales por Córdoba a rechazar la iniciativa libertaria en la Cámara de Diputados.

El proyecto delasotista necesitaba dos tercios para ser tratado sobre tablas. No los consiguió. El bloque del PJ -columna vertebral del denominado “cordobesismo”- no habilitó el debate y dejó en minoría al legislador alineado políticamente con De la Sota. La escena dejó al descubierto tensiones que hasta ahora se administraban puertas adentro y que empiezan a escalar a la superficie. 

En el texto presentado, Knipscheer sostuvo que la denominada “Ley de Modernización Laboral” “implica una regresión en materia de derechos laborales, legaliza la precarización del trabajo y conspira contra la generación de empleo genuino”.

En esa línea, el peronista anti-Mieli dejó una definición política que apuntó al corazón del debate y a la interna del PJ: “Una verdadera modernización laboral —sin dudas necesaria— no puede impulsarse sin la participación activa de quienes integran el mundo del trabajo ni en contra de ellos”.

En el recinto, el legislador profundizó sus cuestionamientos con cifras sobre el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo durante la gestión de Milei. “La destrucción es cotidiana. Esas 19.114 empresas cerradas equivalen a casi 29 por día. Son alrededor de 1,2 cierres por hora. Y la pérdida de empleo formal promedia unas 394 personas por día, es decir, 16 personas por hora que dejaron de tener trabajo en el régimen formal”, detalló.

Asimismo, apuntó contra el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los ejes más polémicos del proyecto nacional: “De aprobarse un sistema como este, pasaremos a un modelo de Estado que financiará los despidos con ingresos que deberían ser para los jubilados”.

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Pero la advertencia más política resonó puertas adentro del PJ y fue leída como un mensaje directo al tándem Alejandra Vigo–Juan Schiaretti: “Quienes dicen defender la justicia social no pueden limitar su objeción a algunos artículos aislados: el problema es estructural y compromete el modelo de país que se pretende construir”.

La votación

Más allá del contenido, el proyecto delasotista tenía un destinatario político evidente: los diputados del cordobesismo, especialmente después de que en el Senado la iniciativa fuera acompañada en general por Vigo, esposa del exgobernador Schiaretti. Y, en la Cámara Baja, Natalia adelantara su rechazo total. 

Sin embargo, la mayoría de sus pares del peronismo no habilitó el tratamiento. Para Knipscheer, la decisión fue un golpe directo. Una voz cercana a la pareja de De la Sota admitió que “cayó pésimo” y deslizó que “dentro del bloque había legisladores que piensan igual que el armador de Natalia, pero la orden fue votar en contra”.

En ese contexto, las bancadas de la UCR y el juecismo levantaron la mano para habilitar el debate y, de esa manera, profundizar la exposición de las diferencias internas del peronismo cordobés. “Hay diferencias en el peronismo que cada vez se notan más”, lanzó una voz opositora, al calor de la votación.

En clave de interna

Lo ocurrido en la Unicameral fue interpretado en clave de interna pejotista, a lo que se sumó los movimientos del cordobesismo en Diputados, donde se registraron las ausencias de Schiaretti, Alejandra Torres e Ignacio García Aresca. Los tres tenían previsto votar en contra del FAL.

El voto afirmativo de Vigo en el Senado no se tradujo de manera lineal en la Cámara Baja. Por el contrario, tal como había anticipado Perfil Córdoba, el espacio lucía dividido de antemano. Desde El Panal se dio libertad de acción y el papel de los peronistas cordobeses en Provincias Unidas quedó desdibujado en medio de una fuerte pulseada entre los libertarios y el kirchnerismo de Unión por la Patria.

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En ese marco, la falta de apoyo al proyecto de Knipscheer fue otra señal de las diferencias en el peronismo cordobés, donde las incomodidades comienzan a aflorar a la superficie. El propio legislador delasotista y su par Enrique Rébora ya no participan de las reuniones de bloque; dirigentes como Ramón Flores y Pablo Ovejeros expresan disconformidad; y Marcelo Eslava marca su impronta crítica al reivindicar a Martín Llaryora como “un verdadero estadista”, aunque advierte que algunos funcionarios “no están a la altura de las circunstancias”.

La sesión dejó algo más que un proyecto caído: el PJ cordobés empieza a exhibir fisuras que ya no se pueden disimular. Con la intención de desgastar al oficialismo provincial, la oposición más dura habla de “feroz interna”. Desde el otro lado, espadas del cordobesismo relativizan y contraatacan: “Juntos por el Cambio está dividido en siete en la Unicameral”. La disputa, lejos de cerrarse, recién empieza a mostrarse sin filtros.