MERCADO LABORAL

Radiografía del empleo en 2026: se pierden 100.000 puestos privados y crece el monotributo

El diagnóstico de Fundación Mediterránea revela un deterioro en la calidad laboral. La tasa de desempleo se mantiene clavada en 7,8%, pero la presión total ya afecta a más de 5,3 millones de argentinos.

Radiografía del empleo en 2026 Foto: .

Aunque la economía argentina logró estabilizar algunas de sus principales variables macroeconómicas durante el último año, el mercado laboral continúa mostrando señales de fragilidad. La recuperación de la actividad aún no se refleja en una mejora sostenida del empleo, mientras aumenta la cantidad de personas que necesitan trabajar más horas o conseguir un segundo empleo para completar sus ingresos.

Esa es una de las principales conclusiones del último análisis elaborado por Laura Caullo, licenciada en Economía y responsable del Área de Empleo y Política Social del IERAL de Fundación Mediterránea, quien resume el escenario con una metáfora futbolera: "algunos juegan lesionados y otros ni siquiera entran a la cancha".

Un mercado laboral que sigue empatado

Los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 muestran que la situación laboral prácticamente no registró mejoras respecto de un año atrás. La tasa de desempleo se ubicó en 7,8%, apenas una décima por debajo del 7,9% registrado en igual período de 2025. En términos absolutos, esto representa alrededor de 1,8 millones de personas sin trabajo.

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Más preocupante resulta el comportamiento de la subocupación, que pasó del 10% al 11,1%, alcanzando a aproximadamente 2,5 millones de trabajadores que tienen empleo pero necesitan trabajar más horas.

A ello se suma la denominada presión laboral, un indicador que incorpora tanto a los desocupados como a quienes, aun teniendo trabajo, buscan otro empleo o desean ampliar su jornada laboral. Este indicador se mantuvo en un elevado 23,6% de la población económicamente activa, equivalente a más de 5,3 millones de personas.

 

Según Caullo, la estabilización económica evitó un deterioro mayor, pero todavía no logró generar el impulso necesario para mejorar el mercado laboral. "La economía logró que el partido no se complique más, pero todavía no encuentra el cambio que permita inclinarlo a su favor", sostiene el informe.

El empleo sigue estancado

Otro dato que refleja la debilidad del mercado laboral es la tasa de empleo, que permanece prácticamente sin cambios en 44,8%. En otras palabras, la actividad económica comenzó a recuperarse, pero esa mejora aún no se traduce en una mayor creación de puestos de trabajo.

Para la economista, esto implica que una parte importante de la población continúa enfrentando dificultades para alcanzar ingresos suficientes, incluso cuando ya cuenta con una ocupación.

Córdoba, entre las provincias con mayor presión laboral

El estudio también pone el foco en las marcadas diferencias regionales. Si el mercado laboral argentino fuera una selección de 24 futbolistas, explica Caullo, un tercio del plantel estaría jugando lesionado.

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Ocho provincias presentan una presión laboral superior al promedio nacional, lo que significa que una elevada proporción de trabajadores está desocupada o necesita conseguir otro empleo para complementar ingresos.

Entre ellas aparece Córdoba, junto con el interior de la provincia de Buenos Aires y La Pampa. Estas jurisdicciones integran el grupo que el informe denomina "lesionados en cancha": mercados laborales con una elevada participación económica, pero donde muchos trabajadores siguen buscando mejores oportunidades porque los ingresos no alcanzan.

 

Diferentes realidades según la región

El informe clasifica a las provincias en cuatro grandes grupos según la combinación entre presión laboral y nivel de participación en el mercado de trabajo.

En el extremo más complejo aparecen Tucumán y Catamarca, donde una elevada presión laboral convive con altos niveles de inactividad. Allí el mercado laboral presenta menor participación y una mayor dependencia del empleo público y actividades de baja productividad.

El Gran Buenos Aires enfrenta otra problemática. En esa región, la presión laboral responde principalmente a mayores niveles de desempleo y a una intensa competencia por los puestos de trabajo debido a la elevada concentración poblacional.

En una posición más favorable se ubican Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Jujuy, que combinan baja presión laboral con una alta participación económica, conformando el grupo que el estudio identifica como los «titulares».

Finalmente, provincias como Río Negro, Santiago del Estero, Formosa y Chubut muestran menores niveles de presión laboral, aunque acompañados por elevadas tasas de inactividad. En estos casos, la menor tensión no necesariamente refleja un mercado más saludable, sino que muchas personas directamente permanecen fuera del mercado laboral.

La informalidad sigue creciendo

El diagnóstico también revela un deterioro en la calidad del empleo. Durante el primer trimestre de 2026, la informalidad laboral alcanzó al 44,2% de los trabajadores ocupados, lo que equivale a 9,2 millones de personas y consolida una tendencia ascendente que comenzó en 2024.

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Para el IERAL, el desafío ya no pasa únicamente por crear puestos de trabajo, sino por generar empleos formales y con ingresos suficientes.

Menos asalariados privados y más monotributistas

La pérdida de calidad también queda reflejada en la evolución del empleo registrado. Entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026 se perdieron aproximadamente 100.000 puestos asalariados privados y 21.000 empleos públicos.

En contraste, durante ese mismo lapso se incorporaron cerca de 90.000 nuevos monotributistas, una dinámica que refleja un mayor peso de modalidades laborales más flexibles o independientes frente al empleo asalariado tradicional.

El desafío pendiente

Para Laura Caullo, la heterogeneidad que presenta el mercado laboral argentino demuestra que la estabilización macroeconómica, aunque indispensable, no garantiza por sí sola una mejora en las condiciones de vida.

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La persistencia de elevados niveles de presión laboral, el crecimiento de la informalidad y la pérdida de empleo asalariado privado muestran que la principal deuda sigue siendo la generación de empleo de calidad. "La consolidación de la recuperación dependerá no sólo de mantener el orden macroeconómico, sino también de su capacidad para traducirse en más y mejores oportunidades laborales", concluye el informe.

La economista cierra nuevamente con una metáfora futbolera: una defensa ordenada puede evitar derrotas, pero los campeonatos se ganan con jugadores capaces de convertir. En la economía argentina, esos goles siguen siendo el empleo de calidad y la recuperación de los ingresos.