El petróleo en nuevos máximos de u$s126 por Ormuz, reaviva los llamados a acelerar la transición energética
El Brent llegó a superar los US$ 126 por barril en Asia y ahora opera en torno a US$ 113, y refleja una volatilidad que se debe al estancamiento de la guerra en Oriente Medio y al temor de que el bloqueo del estrecho de Ormuz se prolongue.
Los precios del petróleo se dispararon este jueves por encima de los 126 dólares, antes de caer a 113, una volatilidad que se debe al estancamiento de la guerra en Oriente Medio y al temor de que el bloqueo del estrecho de Ormuz se prolongue.
El espejismo de una crisis pasajera se ha esfumado y los mercados han dejado de apostar por el fin de las hostilidades, para alinearse ahora con la realidad de una escasez duradera.
Hacia las 12H50 GMT, AFP informaba que el precio del barril de Brent del mar del Norte para entrega en junio perdía 3,58% hasta los 113,80 dólares, tras haber subido a 126,41, un máximo en cuatro años.
Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, retrocedía un 2,65%, hasta los 104,05 dólares.
Una mañana agitada para los precios del petróleo, en el cierre de abril
Los precios del petróleo volvieron a dispararse este jueves que cierra el mes de abril. El Brent alcanzó su nivel más alto desde 2022, en medio de los temores por una prolongación del bloqueo en el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que suele transitar cerca de una quinta parte del crudo mundial.
Según informó AFP, el barril de Brent, referencia internacional del mercado, llegó a superar los US$ 126 durante la rueda asiática y luego moderaba la suba hasta ubicarse en torno a US$ 122,22, con un avance de 3,55%. El West Texas Intermediate, referencia estadounidense, subía 1,43%, hasta US$ 108,41, después de haber escalado casi 7% el miércoles. Reuters también reportó que el Brent tocó un pico intradiario de US$ 126,41, el mayor nivel desde marzo de 2022.
El salto del crudo responde a la incertidumbre sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz, prácticamente paralizado desde fines de febrero, tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. La tensión se profundizó luego de que un alto funcionario de la Casa Blanca indicara que el presidente Donald Trump mencionó ante líderes del sector petrolero la posibilidad de que el cerco impuesto a puertos iraníes se prolongue “durante varios meses”.
“El bloqueo es algo más efectivo que los bombardeos. Se están asfixiando”, declaró Trump al portal Axios, según el cable de AFP. El mandatario agregó que la acción naval no terminaría hasta conseguir un acuerdo con Teherán para abordar su programa nuclear.
El mercado leyó esa señal como un riesgo de oferta más persistente. “El contexto geopolítico no muestra signos de calma. Las capacidades de almacenamiento están saturadas en el Golfo, las exportaciones son limitadas y el riesgo ya no se limita a la simple pérdida de suministro, sino que ahora abarca la caída duradera de la producción”, advirtió Stephen Innes, de SPI Asset Management, citado por AFP.
La Agencia Internacional de la Energía ya había señalado en su reporte de abril que la reanudación de los flujos por Ormuz era la variable más importante para aliviar la presión sobre los suministros, los precios y la economía global.
El temor: más inflación y menor crecimiento
La escalada del petróleo reaviva un escenario especialmente incómodo para la economía global: más inflación energética, mayores costos de transporte y presión sobre bancos centrales que todavía intentan consolidar el proceso de desinflación.
“Con el Estrecho de Ormuz aún cerrado, crece el temor de un shock estaflacionista prolongado”, advirtió Jim Reid, economista de Deutsche Bank, citado por AFP. La estaflación combina bajo crecimiento con inflación elevada, un cuadro que reduce el margen de acción de los gobiernos y de las autoridades monetarias.
Las consecuencias ya se reflejaron en los mercados. Según AFP, la Bolsa de Tokio cerró con una baja de 1,1%, Hong Kong retrocedió 1,3% y Shanghái terminó casi sin cambios, con una mejora marginal de 0,1%. AP también informó que las bolsas asiáticas y europeas operaban con señales mixtas, mientras el crudo se mantenía bajo presión por la crisis en Medio Oriente.
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Para países importadores netos de energía, el encarecimiento del petróleo implica un golpe directo sobre la balanza comercial y los precios internos. Para productores, en cambio, puede mejorar ingresos por exportaciones, aunque con el costo de una mayor volatilidad financiera y de un posible freno de la demanda global.
En el caso argentino, el shock tiene una doble lectura: puede mejorar el atractivo de los proyectos ligados a Vaca Muerta y al sector energético, pero también tensiona el precio de los combustibles, los costos logísticos y las expectativas de inflación si el crudo se mantiene en estos niveles.
La crisis acelera el debate por la transición energética
La disparada del petróleo también reactivó los llamados internacionales para acelerar la transición hacia energías limpias. En una reunión organizada por la Agencia Internacional de la Energía en París, en la antesala de la COP31 que se realizará en Antalya, Turquía, funcionarios climáticos y representantes del sector energético plantearon que la crisis actual expone la vulnerabilidad de una economía global todavía dependiente de los combustibles fósiles.
“La crisis del costo de los combustibles fósiles ya tiene el pie en la garganta de la economía global”, afirmó Simon Stiell, jefe climático de la ONU, según AFP. Y agregó: “De esta tragedia se despliega una inmensa ironía: quienes han luchado para mantener al mundo enganchado a los combustibles fósiles están, sin querer, impulsando el auge global de las energías renovables”.
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El encuentro en París fue convocado por la presidencia de la COP31 y la AIE como parte de una serie de diálogos de alto nivel sobre transición energética camino a la cumbre climática de noviembre.
Murat Kurum, presidente designado de la COP31 y ministro de Clima de Turquía, sostuvo que “el mundo está enfrentando hoy la mayor crisis energética de su historia” y que la economía global debe transformar su “paradigma energético”. “El paso más crítico es acelerar la transición hacia la energía limpia”, remarcó.
El director de la AIE, Fatih Birol, también advirtió que los precios del petróleo por encima de los US$ 126 estaban “ejerciendo mucha presión en muchos países” y aseguró que el organismo monitorea la situación.
Seguridad energética, nuevo argumento para las renovables
El eje del debate ya no pasa únicamente por la agenda climática. La crisis de Ormuz reinstaló la seguridad energética como argumento central para impulsar renovables, electrificación y menor dependencia de corredores marítimos o zonas de conflicto.
Stiell sostuvo que las energías renovables ofrecen una energía “más segura, barata y limpia” que no puede ser retenida por “estrechos marítimos o conflictos globales”. También señaló que países como China, India, Indonesia, Corea del Sur, Alemania y Reino Unido ven la transición renovable como una pieza clave de su seguridad energética.
La presión sobre el crudo, entonces, abre una doble agenda: por un lado, el riesgo inmediato de más inflación y menor crecimiento; por otro, la discusión estructural sobre cómo reducir la exposición de las economías a shocks geopolíticos concentrados en puntos críticos como el Estrecho de Ormuz.
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