¿POR QUÉ SUBE?

El riesgo país roza los 500 puntos y enciende una señal incómoda para el gobierno

El indicador de JP Morgan llegó a 494 puntos básicos y acumula una suba superior al 12% en agosto. La caída de los bonos argentinos coincide con un escenario internacional más adverso, pero analistas advierten que el deterioro también responde a factores domésticos y a una mayor incertidumbre de cara al 2027.

El riesgo país vuelve a subir y se acerca a los 500 pb. Foto: Photographer: Michael Nagle/Bloomberg

El riesgo país argentino volvió a quedar cerca de los 500 puntos básicos y revirtió buena parte de la mejora que había mostrado durante los últimos meses. Este martes 18 de agosto, el indicador elaborado por JP Morgan se ubicó en torno a los 494 puntos, con una suba superior al 12% en lo que va de agosto.

El movimiento vuelve a poner presión sobre uno de los indicadores que el Gobierno sigue con mayor atención. Una baja sostenida del riesgo país es una condición central para que la Argentina pueda recuperar el acceso al mercado internacional de crédito a tasas compatibles con una eventual refinanciación de vencimientos.

Cayeron los activos argentinos en Wall Street y el riesgo país subió hasta los 472 puntos básicos

Hace apenas unas semanas, el índice había quedado cerca de perforar la zona de los 400 puntos. Sin embargo, esa tendencia comenzó a revertirse y los bonos soberanos en dólares volvieron a perder terreno.

La corrección ocurre, además, en un contexto financiero internacional más exigente. Este martes, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años llegó a superar el 5,3% y alcanzó su mayor nivel desde 2007, en medio de la incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente, la suba del petróleo y las preocupaciones por la inflación y las necesidades de financiamiento de Estados Unidos.

Los bonos argentinos vuelven a quedar bajo presión

El aumento del riesgo país es la contracara de la caída de los títulos públicos: cuando baja el precio de los bonos argentinos, sube el rendimiento que exigen los inversores para mantenerlos y, con ello, aumenta el spread frente a la deuda estadounidense.

En agosto, algunos bonos soberanos acumulan retrocesos de hasta 4,3%, según los datos de mercado.

La tendencia también se observó durante la última semana. De acuerdo con un informe de GMA Capital, toda la curva de Globales operó en terreno negativo: el GD38 y el GD46 perdieron 1,1%; el GD35, 0,9%; el GD41, 0,8%; y el GD30, 0,3%.

La firma destacó además que el deterioro no tuvo su correlato en el mercado cambiario. Mientras el dólar mayorista se mantuvo relativamente estable alrededor de los $1.492, el S&P Merval acumuló una caída de 4,2% en dólares en cinco ruedas y el riesgo país continuó escalando.

De allí surge la pregunta que comenzó a circular en las mesas financieras: ¿qué están viendo los bonos que todavía no refleja el dólar?

Parte del movimiento tiene una explicación externa. El salto de los rendimientos de los bonos estadounidenses eleva automáticamente el piso de rentabilidad que exigen los inversores para asumir riesgo en mercados emergentes.

La tasa del Treasury a 30 años alcanzó este martes el 5,32%, mientras que el bono estadounidense a 10 años se movió cerca del 4,7%. El aumento de los rendimientos fue generalizado y alcanzó también a los mercados de deuda europeos y japoneses.

Sin embargo, GMA plantea que el deterioro reciente de los activos argentinos parece responder más a factores propios que al escenario global.

La consultora comparó el desempeño de la deuda local con otros créditos emergentes durante los últimos cinco días. Mientras los Globales argentinos retrocedieron, los bonos de Ecuador avanzaron 0,6%, los de Pakistán 0,5% y los de Egipto 0,4%. El promedio de la deuda emergente, en tanto, prácticamente no mostró cambios.

“Por ahora, la debilidad de los bonos argentinos parece responder más a factores idiosincráticos que a un shock externo”, señaló GMA.

El contraste es relevante porque durante la primera mitad del año Argentina había sido una de las apuestas destacadas dentro del universo de deuda emergente, con una fuerte recuperación de los bonos y una compresión significativa del riesgo país.

El cambio de tendencia se vuelve más evidente al observar el recorrido reciente.

Según GMA, el GD35 había acumulado hasta julio un retorno directo de alrededor del 9%, por encima tanto de Ecuador como del promedio de los mercados emergentes. Desde ese máximo, el bono comenzó a perder precio y prácticamente borró la ventaja relativa que había construido.

Ese ajuste se trasladó al riesgo país, que volvió desde niveles cercanos a los 400 puntos hacia la zona de 500.

Para Ignacio Morales, CIO de Wise Capital, el indicador ya acumula un aumento superior al 12% durante agosto y parte de esa presión tiene una explicación doméstica.

“La suba responde a una creciente incertidumbre electoral de cara a 2027”, sostuvo el especialista. En ese contexto, los bonos soberanos en dólares llegaron a operar con bajas de hasta 0,4% en Wall Street, aunque los ADR argentinos mostraron un comportamiento diferente y registraron avances de hasta 5,29%.

Esa divergencia sugiere que, por el momento, el castigo se concentra particularmente sobre la deuda soberana y no se replica de manera uniforme sobre todos los activos argentinos.

El factor 2027 empieza a entrar en los precios

Más allá de las variables estrictamente financieras, el mercado comienza a incorporar interrogantes sobre la continuidad política del programa económico.

Los últimos indicadores vinculados con empleo, salarios y actividad en distintos sectores alimentaron las dudas sobre la capacidad de sostener el actual rumbo económico sin que aumenten las tensiones sociales y políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

Riesgo país: por qué las elecciones siguen condicionando a los activos argentinos

GMA planteó justamente ese interrogante al analizar si el aumento del riesgo país se explica por “traspiés recientes en la macro” o por una combinación entre la situación microeconómica (con dificultades en salarios, empleo y heterogeneidad sectorial) y la evolución de la imagen del oficialismo.

Todavía no existe una respuesta definitiva, pero la diferencia entre el desempeño de los bonos argentinos y el de otros mercados emergentes indica que los inversores comenzaron a exigir nuevamente una prima adicional por riesgo específicamente argentino.

Por qué los 500 puntos son una señal incómoda para el Gobierno

La suba del riesgo país tiene una consecuencia que va más allá de las cotizaciones diarias.

Cuanto mayor es el indicador, más elevado resulta el costo teórico que debería pagar la Argentina para emitir deuda en el exterior. Un riesgo país de 500 puntos implica, de manera simplificada, que los inversores exigen alrededor de cinco puntos porcentuales adicionales sobre el rendimiento de una referencia estadounidense comparable.

Y el problema actual es doble: no sólo aumentó la prima argentina, sino que también subió fuertemente la tasa base de Estados Unidos.

Con los bonos largos del Tesoro norteamericano operando por encima del 5%, el costo financiero internacional se volvió más elevado para prácticamente todos los emisores.

Por eso, el avance del riesgo país hacia los 500 puntos vuelve a alejar, al menos por ahora, el escenario que había entusiasmado al equipo económico: una compresión suficiente del spread que permitiera a la Argentina regresar voluntariamente al mercado internacional de deuda en condiciones sostenibles.

El desafío para el Gobierno será determinar cuánto del deterioro responde a la volatilidad internacional y cuánto refleja dudas propias sobre el programa económico y el escenario político. Por el momento, los bonos empiezan a mostrar que el camino desde los 500 hacia los 400 puntos puede ser más difícil de lo que parecía semanas atrás.

 

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