Conflicto por los caños indios

La derrota de Techint puso en duda los puentes de Paolo Rocca con el Gobierno y abrió una grieta en el círculo rojo

Del aporte de fondos en el balotaje a la acusación de "Don Chatarrín": la trastienda de cómo el Gobierno convirtió la licitación de Vaca Muerta en un caso testigo para disciplinar al establishment. La UIA busca poner paños fríos y un sector del círculo rojo celebra.

UIA Paolo Rocca Ceo de Techint Foto: Pablo Cuarterolo

El 30 de noviembre de 2023, apenas diez días después del balotaje que confirmó a Javier Milei como presidente de la Argentina, un hombre de peso del Grupo Techint que buscaba aceitar vínculos con el gobierno electo dio una respuesta pragmática a PERFIL ante la consulta sobre los aportes privados del holding a la campaña de La Libertad Avanza: "Como no podíamos aportar fiscales, porque los empleados son libres de votar lo que quieran, lo hicimos con aportes".

Una frase que resume el inicio del vínculo del magnate Paolo Rocca con el Gobierno, en el que intentaba tender puentes hacia la nueva administración. Pero, tras la reciente adjudicación privada de Southern Energy (SESA) de los caños indios que unirán Vaca Muerta con el Golfo San Matías, en detrimento de Tenaris que ofertó un 45% por encima de la ganadora Welspun, se pone en duda cuán exitoso fue ese trabajo. El conflicto abrió un abanico de debates no sólo respecto de la competitividad nacional o la pulseada por costos; sino que también dividió aguas en cómo se posiciona el establishment local ante una gestión con la que se siente cómodo, pero el Estado no atiende sus reclamos. El ítalo-argentino, como la voz de mayor peso en la industria, fue el blanco ideal para enviar un mensaje disciplinador.

“Es un mensaje de aleccionamiento”, aseguró a este medio una fuente de peso del sector productivo sobre la ofensiva presidencial. Primero, con los argumentos de Federico Sturzenegger y después Milei, que lo llamó "Don Chatarrín de los tubitos caros" e incluso lo acusó de querer "jugar all in" para que su gobierno termine después de las elecciones bonaerenses. La lógica que comparten los popes del sector es que si Techint puede ser tratado así, nadie está a salvo.

Silencio y el rol de la UIA

Del lado de Rocca, en estos días la premisa es dejar que la espuma baje. Cerca de la empresa aseguraron que aún evalúan presentar una denuncia por dumping, es decir, por precios por debajo de los costos por los que venden en su propio país. Durante los dos años que pasaron de gestión, en público el CEO del Grupo mantuvo las formas, elogió la estabilidad macroeconómica y agradeció la libertad de funcionamiento. Aunque, en dos eventos cambió, de a poco, la intensidad de los reclamos: en el Propymes del 2024, cuando arrinconó al entonces secretario de Comercio, Pablo Lavigne, para que diga qué haría el Gobierno contra China; y en la última conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA), cuando pidió una “política industrial” y apostó a la cuestión geopolítica y que el alineamiento con occidente obligue a Milei a revisar su pragmatismo con los países asiáticos. Ahora, la Casa Rosada negó hacer lugar a una medida antidumping y el vínculo político se puso a prueba.

La pelea por los caños, capítulo dos: cómo sigue la novela de Techint y los tubos indios

En ese escenario, la UIA —en la que Rocca tiene una fuerte influencia— decidió poner paños fríos. Evitó defender el sobreprecio y prefirió enfocar el reclamo en las "asimetrías estructurales" (impuestos, logística, juicios laborales) que le quitan competitividad a la producción local frente a la China o India.

"Lo esencial hoy es proteger la inversión y cumplir los objetivos del RIGI", dijeron a este medio desde la central fabril, tratando de sacar la discusión del barro político. Saben que el Gobierno no aceptará el argumento del "compre nacional" si eso implica mayores costos. El objetivo es hacer equilibrio. Por otro lado, la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), que maneja Alejandro Gentile, uno de los directivos de Techint, publicó un video en sus redes sociales en el que no hace mención directa al conflicto, pero sí subraya que la “seguridad” de un producto por sobre un precio. “Si un producto no cumple con las normas nacionales, el riesgo lo corremos todos: la industria, el empleo y los consumidores”, asegura en la leyenda que acompaña el audiovisual.

Pases de factura en el círculo rojo

En otras esferas del círculo empresario, resaltaron las “torpezas” de la cronología de los hechos. Coincidieron que Techint no manejó bien los tiempos para igualar la oferta india mediante el First Refusal y que cuando quiso reaccionar, el contrato ya estaba firmado. "El ruido es mucho porque se trata de Techint, pero a todos nos pasa eso día a día para poder trabajar", deslizaron en el sector de la construcción, donde algunos celebran el cambio de época, quizás, analizando que el conflicto puso a la "T" a la altura del resto de las empresas argentinas.

El Gobierno le cierra la puerta al dumping de Techint y busca encuadrar a Paolo Rocca en el nuevo modelo

“La apertura es buena. La competencia es sana y el país cambió. El 'compre nacional' ayuda al que produce pero perjudica al que compra y sobre todo al consumidor. El modelo de Milei es darle competitividad a los que invierten. Y para eso el proveedor nacional tiene que salir a competir y bajar sus costos cómo pueda”, consideró un influyente CEO parte del establishment más amigo de Milei.

Socios más allá del conflicto

Otros aún están sorprendidos respecto a cómo manejó la "T" la licitación. Y cómo “no aseguró los números” sabiendo que compite con Welspun en otros mercados en el mundo. "Fueron 70 años de hacer licitaciones para que ganara Techint, ahora es distinto", comentaron fuentes energéticas. En el sector hay más silencio que comentarios y la postura es técnica: el consorcio que lidera Pan American Energy (PAE) y conforman Golar, Harbour, Pampa Energía e YPF fue unánime al rechazar una oferta que se mejoró fuera de término en un proyecto de GNL que, como tal, tiene los márgenes de costos acotados.

Más aún, la pelea sigue con la licitación de la construcción del gasoducto dedicado que servirá para alimentar dos barcos de licuefacción para 2028, y la firma de Marcelo Mindlin, parte de las empresas que forman parte de SESA, competirá junto a la "T" en Sacde. Tecpetrol, además, es socio del resto de las compañías en el Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), que estará listo para fines de 2026. Una situación que se repetirá en el desarrollo exportador de un conglomerado corporativo que apunta a ser un actor de la política económica tan poderoso como es hoy el agro, que aporta el 75% de las divisas que entran a las reservas del Banco Central.

cp