Por qué la inflación nacional dio 2,1% y quedó lejos del 2,9% de CABA
El dato porteño había encendido una señal de alerta antes de conocerse el IPC del INDEC. Sin embargo, la inflación nacional avanzó bastante menos. Un informe de LCG explica la diferencia y proyecta cómo siguen los precios en agosto.
La inflación de julio volvió a acelerarse a nivel nacional, pero lo hizo bastante menos de lo que había anticipado el dato de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras el IPC porteño alcanzó el 2,9%, el índice que difundió el INDEC registró una suba de 2,1%, apenas 0,2 puntos porcentuales por encima de junio. En términos interanuales, los precios aumentaron 33,8%.
La diferencia de 0,8 puntos porcentuales entre ambas mediciones volvió a poner el foco sobre una cuestión que ya había aparecido antes de conocerse el dato nacional: CABA y el INDEC no miden exactamente la misma canasta ni asignan el mismo peso a los distintos consumos.
Un economista explicó por qué la inflación sigue alrededor del 2% pese a las medidas del Gobierno
Un análisis de LCG buscó explicar por qué, pese al fuerte salto que había mostrado la inflación porteña, ese movimiento no terminó trasladándose con la misma intensidad al IPC nacional.
La primera explicación está en los precios estacionales y, particularmente, en el turismo.
En julio, las vacaciones de invierno empujaron con fuerza los precios de paquetes turísticos, alojamiento y otros servicios vinculados con el esparcimiento. En el IPC nacional, Recreación y cultura encabezó las subas con un incremento del 5%, mientras Restaurantes y hoteles avanzó 2,8%.
Pero ese impacto fue mucho mayor dentro del índice porteño.
Según LCG, los precios estacionales aumentaron alrededor de 11% en CABA, contra 5% a nivel nacional. Esa diferencia explica buena parte de la brecha entre el 2,9% porteño y el 2,1% registrado para todo el país.
El turismo pegó mucho más en el índice porteño
El IPC de la Ciudad había generado preocupación porque quebró con fuerza las expectativas de un julio cercano al 2%. El salto estuvo especialmente asociado a los servicios afectados por la temporada de vacaciones de invierno.
Ese fenómeno tiene además una incidencia mayor en CABA porque la estructura de consumo porteña otorga más peso relativo a los servicios, mientras que la canasta utilizada actualmente por el INDEC tiene una participación mayor de los bienes.
En otras palabras, cuando suben con fuerza hoteles, restaurantes, paquetes turísticos o determinados servicios recreativos, el impacto tiende a sentirse más en el índice porteño.
LCG había realizado antes de conocerse el dato oficial un ejercicio para trasladar las variaciones registradas en CABA a la estructura de consumo utilizada actualmente por el INDEC (basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2004/05). El resultado había dado una inflación nacional estimada de 2,4%.
Finalmente fue menor: 2,1%.
La consultora atribuyó esa diferencia a que no sólo cambiaban las ponderaciones, sino también los aumentos concretos registrados en cada territorio. El caso más evidente fue justamente el de los estacionales: el aumento del 5% relevado a nivel nacional quedó muy lejos del 11% porteño.
La vieja canasta del INDEC también juega un papel
Aparece, además, otro elemento detrás de la distancia entre las dos mediciones: la antigüedad de los ponderadores que todavía utiliza el IPC nacional.
Actualmente, el INDEC construye el índice con una estructura de consumo basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO) 2004/05, mientras que una canasta más reciente, surgida de la ENGHO 2017/18, refleja cambios en los hábitos de consumo de los hogares y asigna una participación diferente a bienes y servicios.
LCG realizó un ejercicio inverso para medir qué habría ocurrido en julio si se hubieran mantenido las variaciones de precios relevadas por el INDEC (bienes +1,6% y servicios +3,1%), pero utilizando las ponderaciones correspondientes a la ENGHO 2017/18.
El resultado habría sido una inflación de aproximadamente 2,5%, cuatro décimas por encima del 2,1% oficial.
El cálculo es relevante porque muestra que una parte de la diferencia no está solamente en qué precios se relevaron, sino también en cuánto pesa cada gasto dentro de la canasta.
El INDEC define al IPC como una medición de la variación de los precios de los bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares y desde 2017 tiene cobertura nacional, con información para seis regiones estadísticas.
La inflación núcleo y qué puede pasar en agosto
Más allá de la comparación con CABA, LCG advirtió que julio dejó otra señal que merece atención: la inflación núcleo volvió a acelerarse.
El IPC núcleo, que busca captar la dinámica más persistente de los precios al excluir componentes regulados y estacionales, pasó de 1,6% en junio a 1,8% en julio.
De este modo, los precios estacionales subieron 4,5%, mientras que los regulados avanzaron 2,1%. Para la consultora, una vez descontado el efecto de estos componentes, la aceleración del IPC general de 1,9% a 2,1% puede atribuirse esencialmente al repunte de la inflación núcleo.
También hubo una aceleración en Alimentos y bebidas, uno de los rubros de mayor peso en la canasta: pasó de aumentar 1,3% en junio a 2% en julio.
El dato nacional cortó así una secuencia de tres meses consecutivos de desaceleración. Junio había terminado con un incremento de 1,9%, por lo que julio implicó un avance de dos décimas.
Para LCG, parte de la brecha entre CABA y Nación podría achicarse durante agosto. La consultora considera probable que la inflación porteña vuelva a moderarse, ya que el fuerte incremento de julio estuvo asociado en gran medida a componentes estacionales vinculados con las vacaciones.
La preocupación pasa, en cambio, por la dinámica de fondo. Tanto en la medición porteña como en la nacional la inflación núcleo mostró una aceleración, una señal de que la inercia todavía pone un límite a una desaceleración mucho más pronunciada.
A eso se suman aumentos pendientes en precios regulados, principalmente combustibles y tarifas, que podrían mantener cierta presión sobre el índice durante los próximos meses.
Por eso, desde la consultora esperan que la inflación mensual se estabilice apenas por debajo del 2%, aunque considera difícil que se produzca en el corto plazo una convergencia marcada hacia registros mucho menores.
lr
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