INFORME ESPECIAL

Retomar la gobernanza en las empresas, el objetivo base del círculo rojo que redactó la reforma laboral

El establishment festejó una docena de puntos centrales de la reforma, pero centró su redacción en la necesidad de debilitar a un poder gremial que jaqueó el control empresario. El Consejo de Mayo y su rol de puente con los sectores productivos.

El grupo de los seis con Luis Caputo Foto: Cicyp

Lo primero que hizo un grupo reducido de empresarios poderosos del país fue ponerse de acuerdo en unir lazos operativos para redactar la reforma laboral que le fue esquiva durante décadas y que por primera vez vieron con posibilidades reales de lograr. El plan fue recobrar la gobernanza adentro de las empresas, que habían perdido con el avance de los sindicatos, y debilitar a las organizaciones gremiales para rebalancear el poder desequilibrado durante las administraciones peronistas y las decisiones populistas de los gobiernos liberales.

“En conjunto, esta ley representa un cambio estructural. Apunta a reducir la litigiosidad, ordenar la relación laboral, mejorar la gobernanza interna de las empresas y devolver previsibilidad a los costos laborales”, resumió un paper que circuló entre los empresarios más poderosos del país, en donde se detalló más de media docena de puntos destacados que traerá como beneficios para los dueños del sector privado.

Según pudo saber PERFIL, fue clave el rol del Consejo de Mayo, el órgano consultivo que creó el presidente Javier Milei, que preside el jefe de Gabinete Manuel Adorni, pero que regentea el ministro de Desregularización, Federico Sturzenegger. “Una instancia que muchas veces fue vapuleada o subestimada, pero donde se realizó la mayor parte del trabajo técnico que hizo posible esta ley”, destacaron desde el interior del CM.

Rappallini, el interlocutor del sector productivo

Según confesaron las fuentes consultadas, “prácticamente el 95% del articulado fue redactado y consensuado dentro del Consejo, a lo largo del último semestre, a partir del diálogo entre los equipos técnicos de todos los sectores representados”. Para lograr ver la luz, el Senado debió ceder algunos puntos importantes, pero mantuvo lo que consideran el “núcleo de la norma”. “Esto demuestra que, cuando hay ámbitos de diálogo serio y técnico, es posible construir reformas profundas y equilibradas para el país”, afirmaron.

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Además de los funcionarios nombrados, en el Consejo de Mayo participan el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo; los legisladores nacionales Carolina Losada y Cristian Ritondo; el líder del gremio de la Construcción, Gerardo Martínez; y el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini. El representante de las fábricas más poderosas del país asumió el rol de representante del círculo rojo en el país y cumplió un rol clave.

Sucede que Rappallini se convirtió en un puente entre los sectores productivos, golpeados por la crisis de la actividad y el consumo, y un gobierno que desistió de proponerse como un paraguas en el medio de la guerra comercial mundial que afecta al país con una lluvia de importaciones. El industrial llevó al Consejo de Mayo la mirada del Grupo de los Seis, quienes aportaron a sus equipos técnicos para la confección de la reforma laboral, según confirmaron a PERFIL distintas fuentes.

“Fue un trabajo colectivo, pensado desde la realidad productiva de las empresas, especialmente de las pymes”, destacaron. No resultó raro que en el medio del calor del festejo oficialista por la media sanción en el Senado, Rappallini se reunió con el ministro de Economía, Luis Caputo, para llevarle una serie de propuestas que incluye la dinamización de otros sectores, como la relegada construcción, en desgracia por el fin de la obra pública desde la llegada de Milei al poder central.

El status quo empresario y gremial

También fue clave la negociación por los aportes laborales. Si la negociación política le iba a sostener a los sindicatos los ingresos por aporte solidario, 6% de obra social y retención empresaria de las afiliaciones, entonces la caja de las entidades que solventan una parte de su funcionamiento con aportes obligatorios a un puñado de cámaras empresarias, pero entre las que se encuentra la poderosa CAC, que representa a los grandes comercios del país.

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Los trece puntos que destaca el paper que circula entre empresarios son: Gobernanza interna de las PyMEs; Previsibilidad en las indemnizaciones; Fondo de cese laboral (FAL); Reducción de la litigiosidad y ordenamiento del sistema judicial; Instrumentos contra bloqueos y tomas de planta; Fin de la ultraactividad y estímulo a la negociación; Facultades de organización del empleador; Regulación de servicios esenciales y actividades continuas; Combate al ausentismo y ordenamiento del sistema de licencias; Banco de horas y flexibilidad operativa; Nuevo esquema de responsabilidad en la tercerización; Incentivos a la formalización y reducción de costos no salariales; y Vacaciones.

Es nuestro tiempo y tenemos que aprovecharlo. Cuando hubo gobiernos que los ampararon, los sindicatos traspasaron límites y llegaron a agredir empresarios, tomar empresas, bloquear plantas y multiplicaron la conflictividad en los lugares de trabajo, al punto de la atomización gremial. Esto iba a tener consecuencias y retomar la gobernanza adentro de nuestras empresas es la base para ordenar de nuevo el escenario del sector privado y que cada cual ocupe su rol”, confesó, contundente, ante PERFIL el dueño de una empresa importante del país.

cp