Nueva era política

Donald Trump levantó el embargo petrolero a Venezuela luego de que el oficialismo privatizara la industria

Delcy Rodríguez promulgó una reforma que termina con el modelo estatal de Hugo Chávez. Estados Unidos permitirá la venta de crudo bajo su jurisdicción y reanudará los vuelos comerciales.

Donald Trump Foto: AFP

La relación entre Washington y Caracas dio un giro de 180 grados este jueves con una decisión histórica. Estados Unidos informó el levantamiento parcial del embargo petrolero, una medida que llegó apenas horas después de que el Parlamento venezolano reformara su ley de hidrocarburos para abrirle las puertas de par en par al sector privado. Este cambio radical ocurre poco después de la operación militar ordenada por Donald Trump el pasado 3 de enero, que incluyó bombardeos en el territorio latino y terminó con la captura de Nicolás Maduro.

Con Delcy Rodríguez ahora en la presidencia, el acercamiento con la Casa Blanca se aceleró. Ambos mandatarios hablaron este jueves y, según contó la propia Rodríguez ante una multitud de trabajadores, la charla fue “productiva”. Trump anunció el fin de las restricciones aéreas y la reapertura del espacio comercial, mientras que American Airlines ya confirmó que se prepara para volver a volar hacia Venezuela tras la pausa obligada desde 2019.

La relación entre Trump y Rodríguez es significativamente mejor que la que había con Maduro

El Departamento del Tesoro estadounidense puso condiciones muy claras para esta flexibilización. Precisó que Petróleos de Venezuela, S.A (PDVSA) y sus socios podrán extraer y vender crudo, pero con una regla de oro: todos los contratos deben someterse a la jurisdicción de Estados Unidos y los pagos tienen que depositarse en cuentas controladas por Washington. Además, el texto aclaró que cualquier venta a un tercer país debe ser reportada previamente.

El nuevo acuerdo tiene una lista negra estricta. La orden de Trump prohibió expresamente cualquier transacción que involucre a Cuba, Rusia, Irán o Corea del Norte, y también impuso restricciones severas sobre China. De esta forma, Estados Unidos se asegura el control casi total del flujo petrolero venezolano, cumpliendo la promesa que hizo el mandatario norteamericano tras el derrocamiento de Maduro de "controlar la comercialización" del recurso.

La reforma legal aprobada en Venezuela entierra definitivamente el modelo que impulsó Hugo Chávez en 2006. La nueva norma termina con el monopolio estatal y permite que las empresas privadas exploten, distribuyan y vendan el petróleo sin que el Estado participe obligatoriamente. Además, el texto simplificó los impuestos a una única contribución del 15% sobre los ingresos brutos, buscando atraer capitales extranjeros de manera urgente para los llamados "campos verdes", yacimientos aún no explorados.

Venezuela después de Maduro

El fin de una era y el estado de la industria

El contexto de la industria petrolera es complejo. El sector terminó devastado no sólo por las sanciones internacionales, sino también por años de falta de inversión. Si bien la producción logró repuntar a 1,2 millones de barriles diarios en 2025 (muy por encima de los 300.000 de 2020), todavía se encuentra muy lejos de los 3 millones que el país supo alcanzar a principios de siglo.

Desde el punto de vista político, el cambio de discurso es total. Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de la mandataria, celebró la votación unánime de la ley y dijo que "solo cosas buenas vendrán después del sufrimiento". Por su parte, Trump, quien antes era el enemigo número uno del Gobierno, ahora elogió a la nueva presidenta y la calificó de "formidable" durante las negociaciones.

Sin embargo, los expertos advirtieron sobre la "letra chica" de la nueva ley. Señalaron que el texto le da mucho poder al Ejecutivo para definir las regalías (con un tope del 30%) y las condiciones de cada contrato. Esto significa que, aunque se abre el juego a los privados, el poder de decisión final sobre quién entra y quién no al negocio sigue estando fuertemente concentrado en el palacio de Miraflores, ahora bajo la atenta mirada de Washington.

 

TC/DCQ