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RDEco: Matías Surt advirtió que será difícil llevar la inflación del 30% al 18% en 2027

En Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, Matías Surt analizó las metas del Presupuesto 2027 y advirtió sobre las dificultades para llevar la inflación del 30% al 18%

Dinero, pesos argentinos Foto: Redes

El Presupuesto 2027 proyecta una inflación promedio del 21% y un crecimiento del PBI del 4%, dos metas que el mercado y distintos analistas consideran exigentes. El desafío central estará en lograr una desaceleración significativa de los precios en un año electoral, donde podría aumentar la volatilidad cambiaria.

Matías Surt, socio-director de Invecq Consultora, analizó las proyecciones durante Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil y comparó las nuevas estimaciones con las planteadas un año atrás. Para el economista, el Gobierno redujo su nivel de optimismo, aunque las metas para 2027 todavía se encuentran por encima de las expectativas actuales de analistas y del mercado.

La meta de inflación del 21% para 2027 genera dudas

Surt recordó que el Presupuesto anterior había proyectado un crecimiento interanual del 5%, mientras que la economía terminaría el año con una expansión cercana al 2% o 2,5%. Algo similar ocurrió con la inflación: la previsión original era del 10%, pero la estimación para el cierre se ubica alrededor del 30%.

Para 2027, el Gobierno plantea una inflación promedio del 21% y una tasa del 18% a fin de año. Sin embargo, el economista considera que alcanzar esos valores será complejo, especialmente por las condiciones que podría presentar el mercado cambiario.

"Va a ser difícil lograr que la inflación baje de 30 a 21 o a 18", sostuvo Surt al referirse al objetivo oficial para el próximo año.

El crecimiento del 4% también aparece como una meta exigente

La segunda gran proyección del Presupuesto 2027 es un crecimiento del PBI del 4%. Surt consideró que también se trata de una meta difícil de alcanzar debido al denominado efecto arrastre estadístico.

El economista explicó que buena parte del crecimiento registrado durante 2026 se beneficia de la expansión de la actividad observada hacia finales del año anterior. En particular, mencionó el aporte del sector agropecuario y de una buena cosecha de trigo.

Para 2027, ese impulso inicial podría desaparecer. "Enero del 2027 va a arrancar probablemente con valores de actividad como los que tenemos ahora, entonces no vamos a tener ese efecto estadístico", señaló.

El equilibrio fiscal ya no sería suficiente para acelerar la desinflación

Ante la posibilidad de una inflación cercana al 30% durante 2026, el debate también se concentra en cuánto ajuste fiscal adicional sería necesario para llegar al 18% previsto para diciembre de 2027.

Surt planteó que no necesariamente sería necesario profundizar los recortes del gasto si el Gobierno logra preservar el equilibrio fiscal mediante una estabilización de la recaudación. En su análisis, la relación entre déficit e inflación es particularmente fuerte cuando existen elevados desequilibrios fiscales.

Sin embargo, consideró que una inflación en torno al 30% ya no puede explicarse exclusivamente por un déficit fiscal financiado mediante emisión monetaria. "Esa parte como más rústica de la inflación ya la pasamos", afirmó.

La inercia de precios aparece como un obstáculo adicional

Para Surt, la siguiente etapa del proceso de desinflación requiere condiciones adicionales al equilibrio de las cuentas públicas. Entre ellas, mencionó políticas de ingresos y mecanismos de coordinación de precios utilizados en otros programas de estabilización.

El economista mencionó como antecedentes el Plan Real, el Plan Austral y la Convertibilidad, que incluyeron mecanismos de desindexación de la economía. Según su análisis, herramientas de ese tipo no forman parte actualmente del programa económico y podrían explicar por qué la inflación baja a un ritmo más lento.

Uno de los factores señalados es la indexación de los servicios públicos, cuyos ajustes toman como referencia la inflación pasada. "Mientras tengamos ese tipo de comportamientos, sabemos, está estudiado, que la inercia inflacionaria que eso te implica para los meses siguientes es alta", explicó.

El año electoral puede sumar presión sobre el tipo de cambio

Otro factor de riesgo para las metas de 2027 es la evolución del tipo de cambio. Surt consideró que un año electoral puede generar una mayor volatilidad cambiaria, con potencial impacto sobre los precios de los bienes transables.

El economista destacó que el presidente del Banco Central sostuvo recientemente que el efecto pass-through, es decir, el traslado de una variación del tipo de cambio hacia los precios, actualmente es más moderado que en períodos anteriores.

Aun así, consideró que una eventual depreciación del peso tendría algún impacto sobre los precios. "Es difícil pensar en una desinflación de 12 puntos, de 30 a 18, con un tipo de cambio que podría llegar a ajustarse el año que viene", sostuvo Surt.

Inflación y crecimiento: las dos metas bajo análisis

El escenario planteado por Surt combina dos desafíos para 2027: alcanzar una expansión del PBI del 4% sin contar con un efecto arrastre favorable y, al mismo tiempo, reducir la inflación hasta el 18% anual.

En ese marco, el economista concluyó que las proyecciones oficiales son menos optimistas que las del Presupuesto anterior, pero todavía se ubican por encima de las expectativas de buena parte del mercado y de los analistas.