Juan Guaidó: “No somos ingenuos, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello son lo mismo”
Desde el exilio en Estados Unidos, el dirigente opositor aseguró que la detención de Nicolás Maduro abre una “ventana de oportunidad” para una transición democrática y advirtió: "La dictadura interina se hace ver el policía bueno".
Juan Guaidó, expresidente interino de Venezuela, afirmó que la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, y el ministro de Justicia Diosdado Cabello "son dos caras de la misma moneda” y aseguró: "Los Rodríguez hacen ver que Diosdado frena las negociaciones y que no quiere liberar los presos políticos para ganar tiempo". En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), también remarcó que la transición democrática “recién empieza”.
Juan Guaidó es un político venezolano que actualmente se encuentra en el exilio en los Estados Unidos. Es ingeniero industrial, fue diputado nacional por el estado de Vargas y dirigente del Partido Popular. Fue una figura central en la oposición venezolana, reconocido por numerosos países como presidente interino de Venezuela entre 2019 y finales de 2022. En la actualidad se mantiene activo en la política desde el exilio, enfocado en la búsqueda de una salida a la crisis venezolana y denunciando al gobierno de Nicolás Maduro.
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Me gustaría conocer muy especialmente su opinión sobre la sustracción de Nicolás Maduro de Venezuela. ¿Cómo califica la situación actual en su patria? ¿Está conforme con los elementos de continuidad del gobierno o le parece insuficiente el cambio?
Poner ante la justicia a Nicolás Maduro genera una sensación de justicia a los venezolanos, que es reparación y tiene que ver con una lucha de años de los venezolanos, y los argentinos lo saben muy bien. La esperanza que genera es una ventana de oportunidad. Delcy Rodríguez es una especie de dictadura interina, es la segunda al cargo de Nicolás Maduro. No somos ingenuos al respecto. Y tampoco lo es, por cierto, la administración del presidente Donald Trump. No lo es el secretario de Estado, Marco Rubio, cuando señalan directamente que, si no coopera, sufrirá las mismas consecuencias de Maduro o peor. El primer enviado de los Estados Unidos a Venezuela es el director de la CIA.
Fueron años de retórica antiimperialista, años de retórica que hacía cara a los Estados Unidos y era mentira. Ellos tienen ahí hoy casi un tutelaje directo. Aquí hay además factores adicionales: Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López, quien es ministro de la Defensa. A mí me sorprende que Padrino, por lo menos por vergüenza, no haya renunciado. Es decir, el ministro de Defensa de Maduro, que vemos en pantalla ahí, que hoy está tras las rejas en Nueva York, ni siquiera tiene la decencia de renunciar, ni siquiera tiene la decencia de decir: “Mira, lo hicimos mal, ni siquiera pudimos defender a Maduro”. Siguen en el cargo, y eso habla también del estado de ánimo que hay hoy a lo interno de la dictadura de Maduro.
Ahora, en el centro de todo esto está la gente, los venezolanos. Está la posibilidad de regresar, de reconstruir en Venezuela, de una transición completa, atención, completa, cuando haya elecciones libres y justas, cuando se liberen a los presos políticos, cuando se logre respetar el orden constitucional y la elección de Edmundo González Urrutia. Es decir, son muchos los factores que vienen en el corto plazo y que tienen que terminar en democracia plena.
El número uno de la CIA estuvo en Caracas en una reunión oficial. Comparto plenamente que el ministro de Defensa, por lo menos por decencia, tendría que haber renunciado. Pero, al mismo tiempo, que se reciba al director de la CIA, habiendo quedado claro que la operación de intervención norteamericana no eran solamente las fuerzas armadas, incluida la CIA, genera una serie de paradojas absolutas. ¿Qué significa y por qué Trump, usted interpreta, el mismo día que recibía a Corina Machado, generó como un acto de demostración de que quien gobierna en Venezuela son los Estados Unidos?
Creo que hay un mensaje muy claro, muy fuerte. El director de inteligencia de los Estados Unidos, quien además obtiene o es parte fundamental de la operación de captura del delincuente de Maduro, envía un mensaje muy claro de que no hay confianza en Delcy Rodríguez de ninguna manera. Es decir, pudieron haber mandado un diplomático, pudieron haber mandado evidentemente a alguien del Departamento de Estado. Alguien de inteligencia da un mensaje directo.
Si no fuera trágica la situación, daría risa. Hay que decirlo. Se vieron ridículos en Caracas por parte de la dictadura, la misma Delcy, los mismos militares recibiendo a la CIA. Durante años, hablar de la CIA era casi pecado. Por eso mismo te denunciaban de traición. Te denunciaban solo por hablar de eso, ni siquiera por tener una conversación, ni siquiera una reunión. Te calificaban de agente, te calificaban de traidor a la patria. Si no fuera trágica la situación, daría risa la debilidad y la vulnerabilidad en la cual se ve esa dictadura interina de Delcy, que se ve claramente tutelada por los Estados Unidos.
Ahora, Delcy tiene una situación que llamamos imposible. Es decir, tiene que manejar los intereses de Cuba, Rusia, todo lo que significan los grupos irregulares en Venezuela, la Fuerza Armada hoy, que tiene evidentemente muchas dudas sobre el liderazgo de la Fuerza Armada y si colaboraron o no con ese director de la CIA que estuvo hace unos días en Caracas. Si bien la dictadura interina está ahí, claramente son no solamente mucho más débiles, sino que es mucho más clara las contradicciones, no solamente históricas y retóricas, sino prácticas, en el cortísimo plazo.
Para nosotros no es que el trabajo esté hecho. Es una gran ventana de oportunidad que inicia con un proceso de llevar ante la justicia a Maduro, que tiene a la mayoría del país respaldando un cambio democrático. Lo hemos demostrado una y otra vez, eligiendo a González Urrutia en una primaria de María Corina Machado, con el gobierno interino y la Asamblea Nacional hace más de una década. Eso también habla de lo difícil que ha sido enfrentar a esta dictadura. En definitiva, necesitamos una salida en la que se llevaran por la fuerza al dictador para poder iniciar este proceso, porque estaban básicamente encerrados en tortura, persecución y, evidentemente, sus alianzas internacionales.
Escuché la semana pasada distintas interpretaciones de líderes venezolanos respecto de cuál podría ser la salida de la oposición. Me refiero a cuál podría ser la salida. Algunos opinaban que, en realidad, Venezuela está lista para que asuma Urrutia como presidente y se reconozca el triunfo en las elecciones de 2024, y que no serían necesarias nuevas elecciones. Entre las dos alternativas, ¿por cuál está?
No, yo prefiero evidentemente que se restituya el orden constitucional, que se respete la elección y la voluntad del pueblo venezolano en 2024. Eso es una salida no solamente constitucional, es el respeto a la voluntad del pueblo. También entendemos que esto es una transición que no está completa, que apenas inicia, de cara a rescatar precisamente la democracia plena en Venezuela. Y también sabemos que eso no pasa de un día a otro. Ahí continúan elementos del ELN, de la disidencia de la FARC, de Cuba, lo que queda de la cúpula del mando militar que sigue vinculada al narcotráfico, y que además el desmontaje del aparato criminal viene en paralelo, o casi en simultáneo, con la independencia de poderes en Venezuela, el sistema judicial, electoral y la Asamblea Nacional. También hay que convocar una elección para elegirla y que sea respeto y reflejo de la Constitución y la voluntad del pueblo de Venezuela.
Así que no solamente es quién dirige la transición y cómo asume Edmundo González Urrutia, sino cómo logramos este tránsito, que pasa por la liberación de presos políticos, que pasa por la eliminación de la censura o el remontaje del espacio cívico de participación. Hoy, en Venezuela, la persecución continúa de una manera u otra. En paralelo está el tema económico, como la apertura económica de Venezuela y el respeto al Estado de derecho para que se pueda invertir en nuestro país. Si me lo pones blanco y negro, es Edmundo González Urrutia, aquí no hay duda. Ahora, entendiendo lo que va a ser un proceso de transición, va a terminar en una nueva elección.
¿Podría explicarnos a los argentinos qué significa que Rodríguez haya hecho dimitir a quien supuestamente, al ministro que supuestamente sería el testaferro de Maduro?
Es interesante porque Alex Saab era uno de los testaferros principales de Nicolás Maduro. Era uno, no el único. Estuvo preso en los Estados Unidos por, entre otras cosas, jugar con el hambre de los venezolanos. Hicieron todo un negocio del subsidio de alimentación en Venezuela. Estuvo preso por un canje de rehenes entre los Estados Unidos y Venezuela. Durante la administración de Joe Biden él regresa a Venezuela. Dado este contexto, es interesante que ese hombre de confianza, que se convirtió en un símbolo de la lucha de la dictadura, que logran que regrese, lo desplacen ellos mismos. Aquí también hay muchas cosas que tener información en el futuro cercano.
La forma con que se llevan a Nicolás Maduro, en una operación impecable, es una demostración de fuerza, sin duda, de los Estados Unidos, de corto plazo, pero también la información. Es decir, ubicaron a Maduro en minutos y entraron en helicópteros a Caracas. Eso habla también de que probablemente hubo cooperación de parte del régimen de Maduro. Hay hechos que están en pleno desarrollo. Este reflejo de sacar a Saab es muy interesante porque era un hombre de Maduro y sale directamente, y de él también hay un reacomodo. Los Rodríguez son los segundos a cargo de la dictadura. Insisto, no hay ingenuidad, pero jamás ganarían una elección.
¿Y que continúe Diosdado Cabello? ¿Por qué no se llevaron también a Diosdado Cabello, o qué va a pasar con él? ¿Cuál es su propio pronóstico y explicación sobre lo que pasó?
A mí me gusta la explicación del secretario de Estado, Marco Rubio. Creo que una operación como esta, de esta magnitud, entrar aeronaves a la capital de un país, a la principal base militar y llevarse una persona como Cilia Flores ya es impresionante. El riesgo que implicaba muestra lo impecable de la operación. El secretario Marco Rubio dijo que estacionar esos mismos helicópteros en tres o cuatro lugares en una misma noche, operativamente, no solamente era infactible, sino muy peligroso. Es decir, hasta ese momento, Caracas era hostil con los Estados Unidos. Hace unos días vimos al director de la CIA ya en Caracas, aterrizando en vuelo sin ningún problema, entonces, aquí ya hay grandes diferencias.
Diosdado tiene recompensa por 25 millones y se hace ver, por eso se ve esa imagen, como el que domina el monopolio de la fuerza. Los Rodríguez dicen que el policía malo en este juego de negociación es Diosdado. Yo quiero decirles algo: no hay policía bueno y policía malo. Son la misma dictadura, son dos caras de la misma moneda. Los Rodríguez hacen ver que Diosdado frena las negociaciones y que no quiere liberar los presos políticos para ganar tiempo y darse un valor en este proceso de negociación, mientras la dictadura interina se hace ver el policía bueno. Entonces, tampoco tenemos ingenuidad en ese sentido. Los Rodríguez y Cabello son la misma dictadura, son el mismo proceso. Así que, ¿por qué no lo llevan? Por un tema operativo, honestamente, no es que no tuviera deudas con la justicia, o las tiene, y en este momento tiene que cooperar, incluso más que los Rodríguez, por cierto, porque si no, como dijeron los Estados Unidos, va a correr el mismo destino, no hay duda.
¿Le queda alguna duda de que, por desconocimiento o por conveniencia política interna, Trump haga más larga la transición de lo que fuera necesaria?
Eso va a depender mucho también de los venezolanos. Estamos hablando de poner nuestra parte. No es que no la hemos hecho en el pasado. Hemos construido mayoría, hemos resistido, hemos puesto nuestro caso en el mundo entero, no solamente con los Estados Unidos. Tengo confianza en la administración Trump, en el secretario de Estado, Marco Rubio, que tiene profundo conocimiento de la situación venezolana y latinoamericana en general. Se vio en la vinculación de Venezuela con Cuba, con Nicaragua, cómo ha impactado el flujo migratorio, cómo utilizó Maduro como un arma de negociación, la migración en los diferentes países. Incluso lo intentó en el Cono Sur de alguna manera, como el Tren de Aragua lo instrumentalizaron también para ganar palanca de negociación.
Entonces, tengo certeza y conocimiento de la información y de que se entiende que solamente con democracia plena se puede estabilizar realmente Venezuela. Es decir, no es solamente un tema del tema petrolero, o el tema de los minerales, o el tema de la recuperación económica como tal. Es decir, eso es uno de los elementos, pero estabilizar Venezuela solamente es posible a plenitud con Estado de derecho, con seguridad jurídica para que las empresas puedan invertir plenamente, para generar puestos de empleo, para frenar el flujo migratorio, para devolver el flujo migratorio incluso. Entonces, tengo plena confianza y claridad de que está dentro de los planes y que los venezolanos también tenemos capacidad de influencia en ese sentido.
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¿Encontró en algún momento, alguna noche, cuando la cabeza en la almohada, la sensación de que a Urrutia le pasa lo mismo que a usted, que era el presidente legal en determinado momento y que nunca pudo terminar ejerciéndolo, y que encuentra cierto paralelismo en lo que le pasa a Urrutia?
Son casos totalmente distintos. Yo estuve cuatro años como presidente interino en terreno en Venezuela, resistiendo, buscando alternativas para tomar control del país, generando alianzas con los países a nivel internacional. Edmundo es una figura que fue nuestro proxy candidato porque María Corina Machado fue inhabilitada, que ha cumplido un rol histórico muy importante y muy valiente. Se vio forzado al exilio muy temprano, producto de la persecución, su yerno detenido y secuestrado para generar presión, María Corina Machado en clandestinidad en Venezuela. Es decir, no lo veo como paralelismo, sino como un proceso, a diferencia de lo que está pasando, que tiene como desenlace la detención de Nicolás Maduro. Nada de eso hubiese sido posible sin la resistencia del pueblo venezolano, sin reunificar a la oposición una y otra vez, sin que Edmundo hubiese ganado y que se pueda tener la visual de una transición a la democracia en Venezuela, sin el liderazgo de María Corina, sin Trump.
El inicio del indictment o el juicio penal a Nicolás Maduro inicia en el 2020, con la recompensa por su captura, los planes evaluados en su momento. Viene la pandemia, viene el presidente 46 de los Estados Unidos. Creo que a veces cometemos errores de ver esto como hitos aislados, cuando la verdad ha sido un proceso. Se ganó la Asamblea Nacional hace ya una década. Sin eso no hubiese sido posible, además, resistir en Venezuela. Y, a todas luces, un Nicolás Maduro siempre más débil, por cierto. Perdió electoralmente, perdió políticamente, perdió diplomáticamente, perdió reconocimiento, perdió extracción incluso con sus aliados históricos en la región.
Así que yo creo que debemos ver esto, no como un hito o un gran hito, sino como un proceso que ha sido muy duro, muy doloroso, pero que tiene hoy una orientación a lograr lo que todos queremos. Lo quieren los argentinos, lo quiere Sudamérica, lo quiere, el continente, que es ver la recuperación completa de la democracia en Venezuela. Lo que trato de transmitirles con esto es que no hay ingenuidad. No es que esto es un proceso de un día a otro. A pesar de que la operación para llevarse a Maduro fue de una noche, esto es un proceso de años, para no solamente resistir, sino poder reconstruir.
Usted dice que lo que sería ideal es que asumiera Urrutia, el presidente verdaderamente electo en 2024, pero que las situaciones van a llevar a una nueva elección. ¿Imagina entonces en un futuro cercano una elección donde entonces Corina Machado ya no estaría proscripta e imagina que el escenario más probable es que, en un futuro no muy distante, sea presidenta María Corina Machado?
Sí, hablando de procesos y símbolos, cuando hablamos de una elección, no solamente es el proceso de elegir a una persona, que sin duda alguna hoy María Corina tiene la primera opción, sin duda alguna, y un liderazgo muy bien consolidado. De lo que hablo es de renovación de poderes. De lo que hablo es de que el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial son hoy poderes secuestrados por una dictadura todavía y que tienen que ser renovados, y que la mejor forma de hacerlo es con la gente. La mejor forma de hacerlo es que da gobernabilidad, que da estabilidad, que da legitimidad de origen y luego de ejercicio, porque hoy lo que tenemos es una situación de facto. Es decir, hay una dictadura interina, hay un presidente electo de Venezuela que debería tomar posesión. Ese es el deber ser.
Ahora, en el momento en que estamos, que es una situación que sigue siendo de facto, hay que buscar orientar esto a solucionar la crisis, a rescatar legitimidad, a rescatar confianza de los venezolanos y también de la comunidad internacional, para que redunde en inversión, insisto, para que redunde en puestos de empleo, para que redunde en mejora de la economía. Entonces, esto va a ser posible, sin duda alguna, renovando los poderes, y pareciera que nadie se puede negar en el corto plazo, por cierto, ni siquiera la dictadura interina, con el acompañamiento de los Estados Unidos y, ojalá, de Argentina, de Colombia, de Brasil. Es decir, que esto deje de ser un tema de Estados Unidos. Yo quisiera ver también a Sudamérica más vinculada al proceso.
Es decir, qué lástima que no fue el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) o una coalición de países que dijeron: “Ya basta de lo que está pasando en Venezuela”. Entonces, tendemos a cargar a los Estados Unidos como si fueran ellos únicamente los responsables, como si los venezolanos no hubiésemos gritado por ayuda durante años. Y tú lo sabes muy bien, cómo hemos demostrado, no solamente resistencia, sino capacidad de innovación, de reinventarnos, con el liderazgo, con la unidad.
Entonces, de lo que hablo es de que hay que relegitimar todos los poderes y que eso tiene que venir acompañado de la gente. O sea, que unas nuevas elecciones permitirían no solamente la elección de un nuevo presidente, sino la renovación también de todo el Legislativo, la Asamblea Nacional, la posibilidad de hacer una reforma judicial. Es decir, son necesarias unas nuevas elecciones, casualmente, para hacer toda esa renovación. Esto tiene que venir acompañado de la confianza de la gente y de la Fuerza Armada y el respeto realmente por la expresión popular, y no sencillamente seguir ocultándose detrás de una dictadura.
TV/ff
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