Qué es la escuela latinoamericana estructuralista de economía y cómo explica la inflación argentina
El economista Miguel Ángel Pesce explicó que, según esa corriente, el aumento de precios no se explica únicamente por la emisión monetaria sino por problemas productivos y de estructura económica.
El economista Miguel Ángel Pesce explicó cómo la escuela estructuralista latinoamericana interpreta la inflación en Argentina. “Acá en América Latina se creó una escuela económica que es la escuela estructuralista”, señaló, y explicó que esa corriente sostiene que “la inflación tiene orígenes no solo en la emisión monetaria”. En ese sentido, remarcó que “vos podías tener la cantidad de dinero controlada o en caída y, sin embargo, haber efectos estructurales que sostenían la inflación”, que “es lo que estamos viviendo ahora en nuestro país”. "Esto no se va a resolver con ajuste ni nada por el estilo", aseguró en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Miguel Ángel Pesce es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires, con décadas de trayectoria en la gestión pública y monetaria del país. Fue el primer presidente del Banco Central en completar un mandato presidencial de cuatro años desde la recuperación de la democracia, manteniéndose en el cargo durante toda la gestión de Alberto Fernández. Previamente se desempeñó como vicepresidente del organismo entre 2004 y 2015, bajo las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Además, ocupó cargos en la Secretaría de Hacienda de la Ciudad de Buenos Aires y en el Ministerio de Economía de la Nación.
A ustedes les tocó cruzar la guerra en Ucrania y cómo una guerra aumentó el precio de los alimentos. En el caso específico, Ucrania era un gran productor de alimentos, igual que la Argentina, un gran exportador al mismo tiempo. Aquí es distinto, pues la guerra en el Golfo aumenta el precio de la energía. De cualquier forma, Argentina es un gran productor de energía y la energía, si bien no podríamos decir que tenemos el autoabastecimiento, afecta como precio a muchos otros productos. Su aumento de precio local podría hacer que se aumente finalmente la inflación en su conjunto. Hay cálculos de más 5% de inflación en el año por el aumento del petróleo. Me gustaría una comparación tuya respecto de cómo afectó a la inflación la guerra en Ucrania y cómo la puede afectar esta en el Golfo.
Efectivamente, la afectó negativamente lo que fue la guerra de Ucrania, especialmente nuestra balanza de pagos. En ese momento éramos importadores de gas, todavía no estaba terminado el gasoducto Néstor Kirchner, y entonces eso motivó que, teniendo gas disponible en Vaca Muerta, no se pudiera utilizar para el consumo y la industria.
Eso cambió ahora gracias a esa obra de infraestructura, que se terminó en su primera etapa en el año 2023. La importación de hidrocarburos cayó verticalmente. Todavía no nos autoabastecemos. Los picos de invierno todavía tenemos que importar porque la segunda etapa de esa obra de infraestructura, que eran cuatro plantas presurizadoras, no se realizaron de la misma manera que se habían realizado las anteriores.
Están a través del programa RIGI y todavía, entiendo, no fueron aprobadas. Si esas cuatro estaciones presurizadoras estuvieran terminadas, tendríamos autoabastecimiento completo y podríamos estar exportando gas, como va a ocurrir a partir del año que viene.
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Entonces, las condiciones en las cuales la Argentina va a tener que afrontar esta nueva crisis debido a la guerra del Golfo son distintas a las de Ucrania. No solo porque esto, en principio, todavía no ha afectado el precio de los alimentos, sino porque hoy contamos con una infraestructura que prácticamente nos permite autoabastecernos de gas.
Si se hubiera puesto mayor énfasis en el oleoducto de Vaca Sur, como se puso en su momento en la reactivación del oleoducto transandino, que es el que nos está permitiendo exportar el petróleo desde Vaca Muerta, todavía el efecto sería más positivo en nuestra balanza de pagos, cosa que se está viendo. Ya el año pasado se dio vuelta la balanza energética gracias a estas dos obras de infraestructura con las que ahora cuenta y que están operativas en nuestro país.
Pero de cualquier forma, aunque nosotros nos autoabastezcamos, como el precio de los combustibles y la energía a nivel local está atado a su precio internacional, va a haber un aumento de la inflación producto del efecto multiplicador que tiene el aumento del precio del combustible en otros productos, ¿no?
Sí, ahí hay que ver qué decisión toman las empresas petroleras. Hoy el precio del combustible está liberado y está, como en el caso del gas, ligado al precio internacional, y en el caso del petróleo las petroleras deciden a dónde lo ubican. Vamos a ver qué hacen.
La verdad es que a las empresas petroleras locales no les han aumentado los costos y tampoco tienen todavía capacidad de exportación, salvo el oleoducto transandino. Así que ahí vamos a ver qué deciden las petroleras y si el gobierno influye o no en la decisión de ajustar los precios a los niveles internacionales, que es siempre la aspiración de las petroleras cuando los precios aumentan.
Ese tipo de decisiones el gobierno hasta ahora las ha ratificado. Vamos a ver qué hacen. Todavía este aumento, que ha venido escalonado desde el inicio de la guerra, viene a 5% por día. Hoy el petróleo superó los 90 dólares por barril. Si la decisión de las petroleras es ajustar el precio del petróleo y ajustar el precio de las naftas, indudablemente esto va a tener impacto no solo en la rentabilidad de las empresas petroleras, sino en la inflación directamente, por el impacto que tienen en el IPC los combustibles, e indirectamente por los aumentos de costo de la energía, no solo del petróleo sino también del gas, que es un insumo básico de la mayoría de las industrias argentinas.
Pero a ver, si por un lado teníamos que el petróleo estaba a 60 dólares el barril y ahora está a 90, aumentó el 50%, resulta difícil imaginar, uno, que no aumente el precio de los combustibles en Argentina; dos, que no aumente la inflación a partir de eso, por su efecto multiplicador; y tres, que dado que la balanza energética argentina es positiva, implica una mejora para las exportaciones argentinas. O sea, es una mala noticia para la inflación, una buena noticia para la balanza comercial.
Sí,te insisto: estamos en manos de la decisión de las petroleras. Como bien decís, es muy difícil que no ajusten los precios. Todavía no lo han hecho. Vamos a ver a partir de que se empiece a consolidar este nuevo nivel de precio del barril internacional y si la guerra escala y se sostiene, qué es lo que deciden hacer las petroleras. Hasta ahora no han tomado una decisión. Uno esperaría que sigan el precio internacional. Espero que no lo hagan aumentandolo un 50%.
Otro tema: inflación. Bajó hasta el segundo trimestre del año pasado, luego se estancó y luego empezó a subir. Ahora oscila entre 2 y 3% mensual, más cerca de 3 que de 2, pero parece estar estancada. Cavallo habló además de esta inflación. Me gustaría tu propia evaluación sobre la evolución de la baja de la inflación y la situación actual.
Bueno, acá en América Latina se creó una escuela económica que es la escuela estructuralista, que se desprende de las tradiciones keynesianas y neoclásicas. Lo que reconoce esa escuela, entre otras cosas, es que la inflación tiene orígenes no solo en la emisión monetaria, que es la visión neoclásica.
A los estructuralistas también se los llama heterodoxos. El argumento que utilizaba Olivera, que es el máximo representante de esa escuela en la Argentina, era que había causales de la inflación que no se originaban en la cantidad de dinero. Vos podías tener la cantidad de dinero controlada o en caída y, sin embargo, haber efectos estructurales que sostenían la inflación. Y eso es lo que estamos viviendo ahora en nuestro país: problemas estructurales que no tienen que ver con la emisión monetaria. Yo creo que uno de esos problemas estructurales es que estamos en un cuadro recesivo.
Esta recesión es necesaria porque se necesita una balanza comercial superavitaria y crecientemente superavitaria para poder atender las obligaciones financieras, especialmente del gobierno nacional. Este cuadro recesivo provoca que dentro de las empresas haya decisiones donde la producción se ajusta hacia donde la demanda se mantiene permanentemente, que son los productos que consumen los sectores de más altos ingresos.
Yo creo que estamos en un contexto de ese tipo y esto no se va a resolver con ajuste ni nada por el estilo. La Argentina, para bajar definitivamente la inflación, lo que necesita es volver a crecer sostenidamente y que los niveles de demanda que tenemos hoy sean cubiertos por la producción. El gobierno está intentando resolver este problema sosteniendo el tipo de cambio y abriendo las importaciones.
Uno lo que ve, otra vez yendo hacia el comercio exterior, es que hay una caída de la importación de bienes intermedios, una caída de la importación de bienes de capital y repuestos para bienes de capital, y un aumento de las importaciones de bienes de consumo.
Entonces, por un lado tenemos esta necesidad del gobierno de tener una balanza comercial superavitaria y creciente, y para eso necesita recesión; y por el otro lado necesita contener la inflación, que yo creo que la propia recesión ayuda a alimentar. Y esto lo hace a través de las importaciones, que tanto están afectando a todos los sectores de la economía local.
Ya empiezan a afectar también al sector automotriz. Ya afectaron a los textiles, a sectores de consumo masivo; ahora empiezan a afectar al sector automotriz. E insisto: el tema de la competitividad es muy complejo, no solo tiene que ver con el tipo de cambio. Pero si la demanda interna no sostiene determinados niveles de producción, las empresas exportadoras también resienten su competitividad.
Una empresa que produce un determinado modelo de auto y tiene un nivel de producción de 100, 80 para el mercado interno y 20 para el mercado externo, si el mercado interno la demanda le cae a 60, los costos medios aumentan y pierde competitividad. Yo creo que estamos en ese momento complejo y que esto no lo van a resolver las medidas ortodoxas que viene aplicando el gobierno hasta ahora.
O sea, tu prospectiva para este año es que la inflación va a estar más parecida al año pasado que a los objetivos que tiene el gobierno.
Sí. Va a estar en este orden y, si no, va a tener que someter a la economía a un cuadro recesivo muy fuerte para evitarlo, para mantener este contexto económico.
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