El escenario económico ha dado un giro de 180 grados. Las reglas del juego que funcionaron durante décadas -basadas en el traslado de ineficiencias a precios y el aprovechamiento de la distorsión inflacionaria- han caducado.
No estamos ante una recesión, sino ante una mutación del ecosistema corporativo. La estabilidad y la apertura están forzando una selección natural donde solo los "más aptos" sobrevivirán.
¿Qué define hoy a esa aptitud? Ya no es la capacidad de "stockearse" o de adivinar el tipo de cambio. Hoy la supervivencia se juega en tres frentes técnicos:
1) Optimización de estructuras de costos: se terminó la era del "pass-through". Ante una demanda deprimida y precios que ya no pueden subir al infinito, la rentabilidad se busca puertas adentro. La reingeniería de procesos y la austeridad operativa son los nuevos mandamientos.
2) Migración hacia la eficiencia marginal: las empresas están revisando cada eslabón de su cadena de valor. Eliminar intermediarios, digitalizar procesos y mejorar la logística ya no son "opciones de mejora", son escudos contra la extinción.
3) Resiliencia estratégica vs. reacción táctica: el modelo de "acción-reacción" (atado a la coyuntura diaria) está siendo reemplazado por una visión de mediano plazo. Las compañías que liderarán el próximo ciclo son aquellas que hoy aceptan el dolor del ajuste para ganar competitividad mañana.
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El aprendizaje es brutal pero necesario. La baja de la inflación desnuda las ineficiencias.
Ser "apto" hoy significa ser competitivo a nivel global, incluso operando localmente.
El mercado ya no perdona el error. La pregunta para los C-Level y dueños de PyMEs no es cuándo volverá el consumo, sino: ¿Es mi modelo de negocio sostenible en un entorno de precios reales y competencia abierta?
La selección natural está en marcha.
(*) Economista y director de la consultora BDI