La Cámara de Diputados argentina aprobó el proyecto insignia de reforma laboral del presidente Javier Milei, un paso clave en la ambiciosa agenda del libertario que podría facilitar el regreso del país a los mercados globales.
En una votación de 135-115, la Cámara de Diputados aprobó la histórica legislación la madrugada del viernes y la envió al Senado para su aprobación final. Para asegurarse apoyo allí, Milei eliminó un artículo controvertido que en algunos casos habría reducido a la mitad el pago por licencias por enfermedad. Debido a ese cambio, el proyecto debe regresar a la Cámara Alta, donde ya había sido aprobado después de que Milei atenuara la iniciativa la semana pasada.
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En medio del debate, la mayor central sindical del país convocó a una huelga de 24 horas que afectó cientos de vuelos y paralizó autobuses, taxis y trenes, dejando las calles de Buenos Aires prácticamente desiertas. El miércoles, la mayor planta de neumáticos del país anunció que cerraría y despediría a casi 1.000 trabajadores antes de que el gobierno ordenara una mediación.
Tras obtener una victoria aplastante en las elecciones legislativas de octubre con el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la reforma laboral es la primera gran prueba del renovado músculo político de Milei. Con cerca de un tercio de los escaños en ambas cámaras, el mandatario reclutó legisladores de bloques más centristas para alcanzar el triunfo legislativo.
Pese a los cambios de último momento, la reforma laboral aún se perfila como una de las mayores transformaciones de la economía argentina en décadas. La legislación revierte normas de los años setenta sobre contratación, despido, indemnizaciones y negociación colectiva. Milei espera que las modificaciones integren a una parte del sector laboral informal al empleo formal. Según algunas estimaciones, la mitad de los empleados en Argentina trabaja en la informalidad.

Las empresas argentinas tienen hoy la misma cantidad de empleos asalariados registrados que hace una década, aunque la población aumentó en 3 millones en ese período. A nivel nacional, los puestos formales asalariados han caído en más de 270.000 desde que Milei asumió, aunque el desempleo no se ha disparado en parte por un auge del empleo informal.
En una conferencia de prensa habitual el jueves por la mañana, la portavoz del Fondo Monetario Internacional, Julie Kozack, afirmó que la reforma debería crear empleos, aunque agregó que será importante “mitigar adecuadamente” los costos de transición. El personal del FMI visitó recientemente Buenos Aires para revisar el programa del gobierno por US$20.000 millones.
La legislación también debería tranquilizar a los inversionistas extranjeros de que la transformación económica de Milei tiene bases sólidas más allá de su administración, al modificar derechos laborales arraigados que constituyen el pilar de la oposición peronista. La aprobación podría conducir a una reducción de la tasa de interés y posicionar al gobierno para regresar a los mercados internacionales de bonos tras el default soberano de 2020.
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En el plano político, la legislación marca el giro de Milei desde el outsider de la motosierra hacia un negociador más pragmático. Para conseguir respaldo parlamentario, ya había eliminado artículos controvertidos que habrían reducido el financiamiento de los sindicatos. El proyecto propone ajustes puntuales en lugar del enfoque habitual de Milei de reformas rápidas y de amplio alcance.
José Anchorena, exsubsecretario de Trabajo en el gobierno del presidente promercado Mauricio Macri, dijo que la realidad es que está siendo quirúrgico, que esto no es la motosierra. También señaló que esta reforma es moderada, pero es un comienzo para cambiar aspectos marginales que han generado más informalidad y canalizado el crecimiento económico hacia la informalidad.
Si bien Anchorena y otros expertos laborales elogian la reforma como positiva, no están convencidos de que se traduzca en una ola de contrataciones corporativas incluso con un segundo año de crecimiento superior al 4%. Esto se debe a que gran parte de la expansión se concentra en sectores que no emplean a muchas personas, como agricultura, petróleo y minería. Lo más probable, sostienen, es que las empresas formalicen a trabajadores que antes pagaban en la informalidad y los incorporen a la nómina.
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Aun así, la transición podría estar marcada por pérdidas de empleo en algunos sectores a medida que Milei abre industrias históricamente protegidas por políticas proteccionistas al comercio, que enfrentan costos operativos relativamente más altos que su nueva competencia de lugares como China.
Laura Caullo, economista laboral del centro de estudios IERAL, señalo que habrá algunas pérdidas de empleo, seguramente también habrá un traslado hacia otras actividades y quizás más servicios, más comercio minorista, menos industria y producción. Estima que habrá más registración, pero quizá no más contratación, y que eso es un tema sensible.
GZ